Si no tiene previsto un plan de jubilación privado (a parte del sistema público), debería plantearse alguna forma de como invertir para el futuro, por el motivo que explicamos a continuación.
El delicado futuro del esquema actual de pensiones:
Las tendencias demográficas nos llevan a un colapso del sistema público actual de pensiones. Este sistema se basa sobre un principio de reparto: los trabajadores de hoy pagan por los jubilados de hoy. El problema es que por un lado, gracias a los avances médicos, vivimos cada vez más años, y por el otro, las familias tienen cada vez menos hijos. Esto lleva a tener cada vez menos trabajadores por cada jubilado, y las soluciones como fomentar la natalidad o recurrir a la inmigración tan solo aplazarían y amplificarían el problema (algún día también se jubilarían esos bebés o inmigrantes, y como la esperanza de vida seguirá creciendo, el sistema sería de todos modos insostenible).
Los gobiernos solo disponen de tres variables para ajustar: subir el importe de la cotización, ampliar la duración de cotización y reducir el importe de las pensiones, y lo han ido haciendo poco a poco en todos los países desarrollados. De momento han tocado las primeras dos variables (las menos impopulares) pero llegará un momento en el cual tendrán que hacer ajustes muy drásticos, por lo que es muy probable que se llegue a la situación de una generación que pague mucho más cotizaciones, tenga que esperar hasta muy tarde para jubilarse y cobre mucho menos que la anterior.
¿La solución más justa? La introducción de un sistema de capitalización público donde el trabajador reciba lo que haya pagado durante su vida, pero la transición hacia este sistema sería muy complicada y larga, y como los gobiernos no se atreven a emprenderla, es posible que nunca la veamos.
Una alternativa a la capitalización pública es que cada uno haga su propio plan de jubilación privado. Puede existir un mayor riesgo, ya que por ejemplo si tenemos dinero en bancos y fondos, estos tienen más probabilidad de quebrar que el Estado, sin embargo al menos hay un importe mínimo de garantía.
Los planes de pensiones, una forma de ahorro que desgrava, en teoría:
Las aportaciones a planes de pensiones desgravan en España, por lo que optar por crearse un fondo privado tiene doble ventaja: permite ahorrar a la vez que se obtiene una deducción de impuestos.
Existen muchos perfiles de fondos, desde los más arriesgados (con una gran mayoría de renta variable) hasta los más conservadores (centrados en la renta fija). Como siempre, la rentabilidad de la inversión dependerá del perfil de riesgo del fondo, a más riesgo más beneficios (o pérdidas) potenciales. Si la idea es constituirse una renta complementaria, un perfil mixto puede ser la mejor solución: se garantiza una parte y se arriesga otra para mayores beneficios.
Pero existen dos grandes limitaciones a los planes de pensiones.
La primera es que, dado el propósito de los fondos y los beneficios fiscales asociados, no se pueden rescatar hasta la jubilación, salvo en una situación de paro (esta posibilidad es reciente y se ha tomado por el alto nivel de desempleo provocado por la crisis económica). Esto significa que si contratamos un fondo basado en acciones, podríamos ver como esta perdiendo dinero sin tener la posibilidad de salir. Solo podríamos esperar.
La segunda es que si no se tributa cuando se aporta dinero al fondo, sí que hay que pagar impuestos (IRPF) en el momento del rescate. Esto implica que si recuperasemos todo el dinero de golpe, pagaríamos más impuestos que lo que ahorramos en su tiempo. Y si decidieramos cobrarlo mes a mes, en caso de fallecimiento, el saldo pendiente estaría sometido a muchos impuestos para los herederos.
Sin embargo los planes de pensiones siguen siendo interesados para las personas con ingresos muy altos.
Nos referimos a personas con ingresos superiores a los 53.000 anuales y que cuando se jubilen tendrán derecho al máximo de pensión de la Seguridad Social. Para el resto de personas, es mejor contar con otras herramientas.
Otras herramientas: bolsa, depósitos, planes de inversión
Si buscamos asegurarnos un capital para la jubilación, como hemos visto antes no siempre nos interesan los planes de pensiones, por su fiscalidad desfavorable a la hora de rescatar el dinero (sin embargo, si este aspecto cambiara, habría que plantearselo más seriamente).
Las otras herramientas pueden ser fondos garantizados, invertir en depósitos, invertir en bolsa, en planes de inversión. Cada herramienta tiene sus ventajas e inconvenientes, y su interés depende de nuestro perfil. Si no tenemos conocimientos financieros y no queremos arriesgar, podemos optar por un depósito a tipo fijo, que nos dará una pequeña rentabilidad, con algunas penalizaciones a la hora de rescatar el dinero (en función de plazos mínimos). Si tenemos algunos conocimientos financieros y si queremos formarnos, podemos ir invirtiendo en bolsa y constituir nuestra cartera de valores. También podemos hablar con los asesores financieros de los bancos y analizar los productos que tienen, y sopesar los riesgos y beneficios.
Estas inversiones suelen tributar como rendimientos del capital (y no del trabajo), por lo que pagaríamos unos impuestos razonables respecto al IRPF del rescate del fondo de pensiones.
Se ve que os interesa promulgar los fondos pensiones: solo faltaría que dieráis ya el plan de tal o cual banco o aseguradora en la que tenéis intereses privados; yo los desaconsejo radicalmente: prefiero invertir en RV en blue-chips españoles, p.e y que todo el mundo conoce ya sea más o menos experto bursátil, te dan entre 6-10% dvdo. exento irpf hasta 1.500€ y, si sube el valor pues vendes cuando quieras (el dinero no está retenido NUNCA); si baja, como pasó cd Leman pues mala suerte y a esperar cobrando dvdo. (de mayor cuantía que cualquier ipf actualmente); porque cuando el mdo. rebota ten por seguro que lo hacen subir en un 99.9% los 5 o 6 valores de mayor vol. mce
Raúl,
Se equivoca y permitame decirle que no comparto su forma de acusarnos solo por escribir un artículo que no comparte. No tenemos ningún interés privado en promocionar los fondos de pensiones. Los hemos presentado como una opción para ahorrar para la jubilación, en previsión de la muy probable degradación del sistema público de pensiones en las decadas venideras. Evidentemente, existen otras opciones de ahorro, e invertir en acciones es una opción. Sin embargo, cualquier inversión en bolsa, por muy consolidadas que esten las empresas, tiene un riesgo importante. Tiene razón, el problema de los fondos de pensiones es la imposibilidad de sacar el dinero, pero tampoco se puede sacar anticipadamente el dinero de la pensión del sistema público. Creo que asegurarse una pensión y ahorrar con disponibilidad del dinero son dos cosas complementarias, y que cada uno puede valorar lo que le interesa o no.
La idea de que hay que asegurarse un complemento para la jubilación es muy acertada, pero la forma de hacerlo la menos indicada. Un Plan de Pensiones es una decisión muy poco acertada, y explico por qué:
- Están exentas durante su duración las aportaciones que se hagan (hasta un cierto límite que depende de la edad que se tenga, 10.000e anuales los menores de 50 y 12.500e los mayores de 50). Pero, y AQUÍ ESTÁ EL TRUCO: En el momento de rescatar el Plan de Pensiones, todo el capital (aportaciones + rendimientos generados) tributa como rendimiento del trabajo, por lo que debe declararse (y tributar por ello) en IRPF. Es decir, que si es una cantidad importante puede que tenga que pagar a Hacienda hasta el 43% del total del Plan de Pensiones, dependiendo del tramo en el que me sitúe para el IRPF.
- Una opción, en vez de rescatar el Plan de Pensiones íntegro, es hacerlo mediante una renta mensual (tributaríamos cada año lo rescatado, por lo que presumiblemente sería a un tipo más bajo ya que es menor cantidad y nos colocamos en tramos inferiores). El problema de esto es que, si palmas, todo lo que falte por cobrar de ese Plan de Pensiones se lo queda el banco. Tus herederos no verán ni un duro.
- Los Planes de Pensiones invierten en Fondos de Pensiones. Eso quiere decir que con el dinero que se aporta, el banco va “jugando” en mercados financieros. Si no se trata de un Plan Garantizado (que asegura cierto capital a vencimiento) podemos encontrarnos con la desagradable sorpresa de que al rescatar el valor del Plan sea inferior al total de aportaciones que se hayan hecho (es decir, que hayan tenido rentabilidad negativa y hayamos perdido pasta)
- Los Planes de Pensiones no se pueden rescatar hasta que te jubiles, o en el caso de invalidez, enfermedad grave o paro de larga duración. Vamos, que el dinero que se mete ahí queda enjaulado y, si nos hiciese falta por algún imprevisto, no podríamos rescatarlo. Siguiendo con el ejemplo anterior, si vemos que está perdiendo valor porque su Fondo Asociado tiene rentabilidad negativa, no nos queda más remedio que “ajo y agua”. Para el que no lo sepa, a joderse y aguantarse.
Por todos estos motivos, creo que es mejor invertir el dinero en otros instrumentos que no sean Planes de Pensiones. Existen planes de ahorro garantizados, o la posibilidad de meter el dinero en depósitos. Pueden comprarse acciones y aprovecharse del dividendo… Hay bastantes opciones más para asegurarse un capital en la fecha de jubilación que no solo los Planes de Pensiones. Y en la mayoría de los casos, son más interesantes.
En mi opinión, tener un Plan de Pensiones en el que realizar aportaciones solo es útil como instrumento fiscal cuando la aportación nos permite reducir la base imponible del IRPF y bajar de tramo (pasar de un escalón en el que se nos cobra un X % a otro en el que se nos cobra menos).
Un saludo
Un comentario muy argumentado y muy interesante. He aportado algunas modificaciones al artículo. Gracias por participar.