El otro día en Twitter se podía apreciar como la marca “Power Balance” era uno de los temas más comentados del momento, por su sonada quiebra en Estados Unidos por las reclamaciones de los clientes timados. Llevaba tiempo queriendo hacer un artículo sobre las compras inútiles, y esta noticia me lo ha recordado. No comprar algo que no sirve para nada es el número 48 en nuestra lista de consejos para ahorrar.
¿Qué es una compra inútil?
Podríamos definirlo de una forma sencilla: aquella que se hace para un producto u servicio sin eficacia demostrada (o pero, con ineficiencia demostrada). Es decir, una compra que hacemos pensando obtener algún beneficio que nunca vamos a tener.
¿Cómo reconocer esas compras?
El problema es que pese a carecer de eficacia demostrada, muchos de estos productos se venden y se anuncian sin problema. A veces, pecamos de pensamiento infantil pensando que si están autorizadas (o al menos no prohibidas) por las autoridades, es que funcionan, pero son muchos los ejemplos que demuestran que no es así.
Para identificarlas, si tenemos alguna duda, deberíamos investigar más sobre los resultados demostrados del producto (Internet es una buena fuente de información). Otras veces, se trata de simple sentido común.
Podríamos presentar las compras inútiles en diferentes grupos.
1- Los productos que se disfrazan con una seudo ciencia para justificar sus beneficios
La ya citada marca de pulseras energéticas Power Balance es un buen ejemplo, pero para nada es lo único. En esta categoría podríamos citar la astrología, o los aparatos de ultrasonidos para espantar a los mosquitos. No voy a detallar el caso de la videncia, porque pertenece a supersticiones y creencias irracionales cuya ineficiencia no merece la pena discutir.
El caso de los ultrasonidos contra los insectos es más interesante, porque a cualquiera le puede parecer algo razonable. Nos recuerda a los murciélagos y a los delfines, y parece posible que emitir una cierta frecuencia sea un método eficaz de ahuyentar a los mosquitos. Sin embargo, si buscan información en Internet podrán ver como se han hecho estudios científicos que han demostrado que no sirven absolutamente para nada. Y se trata de un producto que venden en hipermercados y farmacias.
2- Los productos cuyo beneficio no es nulo, pero es tan infinitamente pequeño que es como si lo fuera
En esta categoría, podríamos incluir la homeopatía, una práctica médica totalmente inútil porque usa principios activos tan diluidos que no sirven para nada. También podemos hablar de la mayonesa ligera (que apenas es algo menos calórica que la normal, pero como pensamos que es sana, la consumimos sin preocuparnos). Otro ejemplo es la lotería de cualquier tipo, donde el único ganador es el Estado, como ya indicamos en un artículo anterior.
3- Los productos que dan resultados, pero esconden otros peligros
Quizás el mejor ejemplo para esta categoría son las famosas dietas milagrosas. A pesar de que los profesionales de la salud vayan repitiendo año tras año que no existen dietas maravillosas, cada año hay una nueva moda. La única forma de perder peso de forma eficiente es comer una comida equilibrada y hacer ejercicio. Los resultados tardan en notarse. Pero muchas personas quieren algo inmediato y se arriesgan a serios problemas de salud, ya que las dietas siempre implican desequilibrar la aportación nutricional.
Sería interesante sumar la facturación de los productos de las distintas categorías ya citadas. Si todo este dinero que no produce ninguna riqueza (ya que va a parar a empresas que no producen ninguna mejora para sus clientes) fuese ahorrado o destinado a invertir en sectores productivos, no hay duda de que la situación económica actual sería distinta. Sin cifras me atrevo a adelantar que la palma probablemente se la lleve la lotería (y otras apuestas similares, desde las tragaperras hasta las apuestas deportivas).
Totalmente de acuerdo, menos una cosa, te cito mi experiencia. Hace muchos años estuve tirado en cama cerca de un año por una enfermedad pulmonar, no podía respirar, fui con cuanto médico me topé, y nada. A lo último, fuí con el homeópata. En una semana me levantó. Saludos desde México.
Me parece buena idea el artículo. Pero en su ejecución ha sido absolutamente mediocre y falto de investigación, no se puede afirmar tan a la ligera que la homeopatía no funciona. Puedo afirmarlo porque yo encuentro muchos beneficios en ella, pero sobre todo se que los hay para un gran sector de la población que son los adultos mayores y los niños quienes por sus condiciones no deben estar expuestos a la alopatía cada que se enferman (que en muchos casos será frecuentemente). La homeopatía es la perfecta alternativa pues en realidad regenera la salud del organismo (aunque tarde 3 días más que la “medicina occidental”) sin enfrentar efectos secundarios, metabolización renal y demás riesgos.
Les recomiendo seguir un método investigativo que evite a sus autores errores tan graves como este. Saludos.
Me temo que no puedo estar más en desacuerdo con usted.
La homeopatía se caracteriza precisamente por lo que me acaba de reprochar: una total falta de validez científica, más allá de un efecto placebo.
Pongo aquí la web que han creado los autores de Amazings para denunciar la falta de fundamento científico de la homeopatía.
http://queeslahomeopatia.com/
Como puede comprobar, solo hay dos conclusiones en los estudios sobre su eficacia: o no se puede demostrar que funcione, o se demuestra que no funciona.
La homepatía es una idea que seduce mucho a la gente, porque su argumento es: usamos unos principios activos en dosis muy pequeñas, de tal forma que no tienen los efectos adversos de la medicina tradicional. En realidad es absurdo, porque las dosis son tan pequeñas que efectivamente no tienen efectos adversos, pero tampoco positivos, es practicamente lo mismo que tomar agua…
Lo dice el Ministerio de Sanidad Español en un informe de diciembre 2011:
“En general, las revisiones realizadas concluyen que la homeopatía no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta, los resultados de los ensayos clínicos disponibles son muy contradictorios y resulta difícil interpretar que los resultados favorables encontrados en algunos ensayos sean diferenciables del efecto placebo.”
No estoy deacuerdo con la homeopatia pues en mi caso personal, ningun medico con medicina convencional pudo mejorar mi situacion hasta que comence a usar homeopatia con 8 años y consiguio en 2 años lo que la medicina normal no habia conseguido en 8 y no precisamente me refiero a algo simple, sino a problemas constantes de salud y hospitalizaciones bastante constantes.
He de añadir que he sufrido una Oclusion intestinal que estuvo muy cerca de matarme y desde esa oclusion a los 20 meses hasta los 8 años de edad tuve problemas constantes, unos problemas que los medicos no pudieron curar, cosa que mi homepoata consiguio en 2 años o menos como he mencionado
Me alegro de que su situación de salud haya mejorado. Ahora, siento decirle que científicamente, no hay ningun estudio capaz de demostrar que la homeopatía sirva más allá de un efecto placebo. Como creo haber indicado en un comentario anterior, un reciente estudio del Ministerio de Sanidad lo volvía a recordar hace unos meses.
Es decir que o sus problemas se solucionaron solos (a veces pasa), o fue un efecto placebo. Porque, desgraciadamente, la homeopatía no sirve para nada.