
Desde que explotó la burbuja inmobiliaria, es una pregunta que me ha venido a la cabeza más de una vez. ¿Se podría haber evitado, o al menos, minimizado este fenómeno si los españoles hubiesen tenido más cultura financiera? ¿O quizás la formación no tenía nada que ver y lo que hacía falta era sentido común?
Locura colectiva
Una burbuja es de cierta forma, la traducción económica de una locura colectiva. Es difícil encontrar otros términos para calificar las transacciones inmobiliarias en España en los últimos años antes de la crisis. La locura, que podríamos definir como lo opuesto al sentido común, en principio no entiende de formación ni de categorías sociales. Esto nos llevaría a pensar que con un nivel medio de formación financiera más alto el fenómeno hubiera sido parecido.
Sentido común sin formación
He tenido la oportunidad de conocer a unas cuantas personas que sin conocer nada de finanzas, y por pura intuición y sentido común, resistieron a las presiones de sus entornos y no compraron, a pesar de escuchar día sí y otro también las inepcias tipo “la vivienda nunca baja” o “alquilar es tirar el dinero”. Por lo tanto, queda demostrado que se podía sobrevivir a la burbuja sin tener conocimientos financieros básicos.
Mis amigos financieros
Yo también tuve que escuchar muchos comentarios, especialmente en el trabajo, que me instaban a comprar una vivienda. Incluso en algún momento, cansado de tanta insistencia, me interesé por el tema. Pero cuando vi lo que podría haber comprado dedicando una parte razonable de mis ingresos y limitando la duración del crédito a un plazo asumible, pude comprobar que los precios estaban totalmente descontrolados.
En esa época, y hablando con algunos de mis amigos con estudios financieros, me di cuenta que la mayoría de ellos pensaban lo mismo que yo, que los precios estaban muy por encima del poder adquisitivo de los trabajadores españoles, y que al igual que yo, preferían seguir de alquiler al hacer una malísima inversión que además les llevaría a vivir en un sitio peor por el mismo precio.
La formación financiera sí influye
Entonces reflexioné y me di cuenta que todas las personas con conocimientos financieros que habían resistido a la llamada de la burbuja habían tenido la misma reacción que yo: frente a los argumentos equivocados repetidos como mantras por la mayoría “mi casa ya se ha revalorizado un 20% desde que la compré, no seas tonto”, “le estás pagando la hipoteca al casero”, habían tenido los mismos reflejos: calcular algunos ratios: la rentabilidad de la inversión, el porcentaje del sueldo dedicado a la hipoteca, el impacto de una variación del Euribor en sus presupuestos, etc. Por supuesto, cualquiera que hiciera números y que tuviera referencias para comparar con una situación normal solo podía desistir.
La necesaria formación financiera
Eso significa que la formación financiera influye y mucho. No estoy diciendo que haga falta que cualquier español tenga un postgrado en finanzas, hablo de algo más básico pero que se debería enseñar desde pequeño en la escuela, y repetir como pequeños módulos a lo largo de la vida de estudiante.
Los conceptos más importantes los venimos repitiendo en el blog. Por ejemplo, en el tema de créditos, el mensaje está claro: no endeudarse nunca, con dos excepciones muy definidas. La primera es cuando se pide dinero para pagar unos estudios que nos permitirán conseguir un mejor sueldo y por lo tanto son una inversión. La segunda es cuando se compra una casa, pero en este caso no podemos dedicar más del 30% del sueldo a la letra, no endeudarnos por más de 20 años ni pedir al banco más del 80% del valor de la casa. Si lo cumplimos nos protegeremos de diversos infortunios (bajada de sueldo, bajada de valor de la casa) a la vez que no estaremos con esta carga durante toda nuestra vida.
También es importante ahorrar cada mes una parte significativa del sueldo (al menos el 10%), tener un consumo responsable, mirar los precios de varios productos antes de comprar uno, negociar, etc.
Si en lugar de “la vivienda nunca baja” las personas hubiesen tenido grabada en la mente “comprar a crédito es tirar el dinero”, estoy seguro que no estaríamos en la misma situación económica hoy en día.