Como ya hemos venido explicando a menudo en este blog, una de las mejores formas de conseguir mejores ingresos es pasar de ser empleado a montar un negocio propio. Antes de montar una empresa hay que pasar por una etapa importante: redactar un plan de negocio. Vamos a dar una explicación de lo que no es.
El plan de negocio no es un documento para el banco
A menudo muchos candidatos a emprender se dan cuenta que necesitan un “business plan” cuando llegan al momento de pedir dinero para financiar la inversión inicial. Van a su banco, o a organismo público y entonces escuchan hablar del plan de negocio. La consecuencia de esta práctica extendida es que muchos creadores de empresa piensen que se trata de un documento que necesitan los que les van a dejar dinero, no ellos mismos. Es un error importante.
Cualquier emprendedor, necesite o no dinero debería hacer el ejercicio de preparar este informe. Es una herramienta, que bien empleada permite entender mucho mejor y en detalle las problemáticas de la actividad que se pretender realizar. Se pueden anticipar muchas dificultades, especialmente problemas legales y económicos.
El plan de empresa no es un formato rígido
La consecuencia de pensar que se trata de un documento como cualquier formulario de Hacienda o de la Seguridad Social es considerar que un plan de negocio tiene un formato único. Muchas personas se dedican a copiar los informes de otros proyectos, pensando que adaptando cada capítulo con sus propios datos estarán haciéndolo bien.
Sin embargo, hay tantos planes de empresa como compañías y también como lectores. El plan que vaya a redactar para mí no es el mismo que el que prepararé para un grupo de inversores, y tampoco es el mismo que el que presentaré a mi banco. Cada público tiene sus intereses y por lo tanto el documento tiene que ser adaptado a sus lectores para maximizar las posibilidades de convencerles.
El plan de negocio no es el proyecto, ni lo que va a pasar
Otro error bastante frecuente es confundir el proyecto con el plan de empresa. Es una herramienta muy útil, especialmente en términos de previsión y planificación, pero el plan de negocio no es el proyecto. Los datos que sirven para elaborarlo son hipótesis, y como se suele decir: ningún plan resiste al primer contacto con los clientes.
El plan de empresa no es un sueño trasladado al papel
Cuando un emprendedor se enamora de su idea, llega a pensar que es maravillosa, que todo va a funcionar muy bien, y hasta teme que alguna persona a quien cuente su proyecto se lo vaya a robar. En este tipo de casos, el sueño del negocio perfecto se suele trasladar al documento, con previsiones en el mejor de los casos, muy optimistas.
Un gran consejo a la hora de montar un negocio (y de preparar el plan de empresa) es pensar que las ventas nunca van a ser tan buenas como lo que esperábamos, y los gastos serán mayores de lo que estimábamos. El plan de negocio sirve precisamente a evitar los peligros del optimismo, y por lo tanto tiene que ser elaborado con hipótesis contrastadas, fundadas en datos reales y razonables, no corazonadas.
Para profundizar, podéis leer este artículo:

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