Como ahorrar sin el crédito, el enemigo del ahorro

endeudarseContratar un crédito para conseguir dinero es lo contrario de aprender como ahorrar o el consumo responsable, y en este blog vamos a dejarlo claro. Los créditos no son una buena opción para gestionar una economía familiar. El único caso que podríamos considerar sería el de la hipoteca, pero solo bajo algunas condiciones. Este post es el nº36 de nuestros sobre como ahorrar dinero.

 

Las demás opciones: tarjetas de crédito, créditos al consumo, créditos para comprar un coche, son solo herramientas que nos llevan a pagar mañana bastante más caro lo que podríamos conseguir por otras vías, gracias al ahorro.

El elemento fundamental que explica porque los créditos no son buenos para una economía familiar es el tipo de interés. Normalmente viene claramente anunciado (por ley cualquier crédito tiene que indicar el TAE), pero no siempre es así. El lector tiene que saber que siempre hay un tipo de interés, incluso cuando se habla de pagar en varias veces sin costes. En este último caso, un comprador avisado podría conseguir un mejor precio al pagar al contado.

El tipo de interés de los créditos a corto plazo (tarjetas de crédito, crédito al consumo) suele ser muy elevado (a veces incluso por encima del 15%). Esto es algo muy por encima que cualquier rentabilidad fija que podríamos conseguir invirtiendo nuestros ahorros, y también muy por encima del IPC.

Supongamos entonces que vayamos a comprar algo a crédito por 2000€, que lo paguemos en 5 años, y que el tipo de interés sea del 15%. Nos saldría una cuota mensual de 47,58€ a pagar en 60 meses. Visto así parece barato, pero en realidad al final del crédito habremos pagado 2.855€, es decir 855€ de intereses. Si hubiéramos hecho esta compra ahorrando, suponiendo un IPC del 3% al año, el quinto año habríamos pagado 2.251€, suponiendo que lo que compráramos subiese con el IPC. Es decir que habremos perdido 600€.

Entonces hay dos opciones: o en el momento de la compra disponíamos de los 2.000€ (en este caso era mejor pagar al contado), o al contrario no teníamos este dinero. En este segundo supuesto estamos cometiendo un doble error: además de pagar más caro estamos tomando un riesgo importante para el futuro. En efecto, el objeto de nuestra compra normalmente va a perder valor muy rápidamente, o será totalmente consumido (caso de un viaje por ejemplo), pero la deuda permanecerá. Es mucho más responsable esperar y ahorrar.

Ahora pongamos otro supuesto, que el crédito (incluidas las facilidades de la tarjeta de crédito) no se haya usado para comprar un capricho sino para una emergencia. Esto significa que no tenemos dinero ahorrado para hacer frente a imprevistos, y contratar un crédito es un tremendo error. Como dice la frase popular es “pan para hoy, y hambre para mañana”, en efecto, los intereses del crédito van a disminuir nuestros ingresos futuros y por lo tanto nuestra capacidad de ahorro, aumentando la probabilidad de encontrarnos antes una nueva emergencia financiera y una nueva tentación de recurrir al crédito, en una espiral peligrosísima.

¿Cuál es la solución? Ahorrar. No hay más posibilidades. Cada individuo tiene que ahorrar en función de sus posibilidades. Esto significa sacrificar algunas compras y caprichos, pero nos permitirá acumular una cantidad que pueda servirnos en caso de emergencia, y también comprar caprichos sin hipotecar nuestro futuro.

El principal motivo de la crisis en España ha sido el endeudamiento excesivo de las familias. Principalmente por la hipotecas pero no únicamente. Las personas han querido adquirir bienes y servicios (casas, coches, viajes) por importes que no podían asumir. Los bancos también tienen su parte de culpa, por haber prestado tan alegremente más allá de las posibilidades de las familias. Pero la responsabilidad final siempre es de quien contrata un crédito.

En un próximo artículo trataremos del caso particular de las hipotecas.

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