Truco de ahorro: la biblioteca pública

donde-leer-libros-gratisA veces nos olvidamos que los impuestos que pagamos sirven en parte para pagar algunos servicios culturales, como las bibliotecas públicas. Si recordamos que en realidad el préstamo gratuito de libros no es un servicio sin coste (se paga entre todos los ciudadanos), entonces deberíamos considerar no duplicar el gasto y usarlo. Este es otra de nuestras formas de ahorrar (la número 41).

A muchas personas nos encanta comprar un libro nuevo, virgen, inmaculado. Ser la primera persona en recorrer sus páginas. Devorarlo o tardar varios meses en acabarlo para finalmente ponerlo en una estantería de la casa. A lo mejor alguien más de la familia lo lea. Quizás lo vayamos a volver a leer. Pero en realidad lo más frecuente es que se quede allí, en la estantería, esperando a la próxima mudanza.

Los libros no son baratos. La primera edición pocas veces baja de los 20 o 25 euros, gracias a una política del precio único que no permite las rebajas. Si nos esperamos unos meses y que el libro es un éxito, puede que salga una edición de bolsillo y que podamos adquirirlo por menos de 10 euros. También están los libros electrónicos pero suponen invertir en un aparato todavía costoso.

El uso verdadero de un libro es ser compartido. Es el propósito de cualquier elemento cultural: ser difundido al mayor número de personas posibles. Lo hemos convertido en un objeto decorativo, que leemos una vez y guardamos. No tiene sentido.

Tanto para ahorrar como para hacer un uso razonable de los recursos, lo más apropiado es usar los servicios de las bibliotecas públicas. Hay muchas, especialmente las autonómicas y las municipales, y suelen tener una buena oferta de publicaciones. Puede que para los últimos títulos tengamos que ser pacientes y esperar a que haya disponibilidad, pero merece la pena.

La biblioteca pública es un servicio de alquiler que pagamos con nuestros impuestos. Usémoslo.

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2 pensamientos en “Truco de ahorro: la biblioteca pública

  1. En las bibliotecas públicas también se prestan CDs de música y DVDs de películas. P.ej. muchas bibliotecas están suscritas a periódicos que acompañan sus tiradas con un DVD que luego usan para prestar, y normalmente son títulos recientes. Es una forma alternativa al pirateo y totalmente legal.

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