Como ahorrar energía en casa: consumo del aire acondicionado

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Las temperaturas están subiendo, y algunas personas ya están a punto de encender la máquina de aire acondicionado. Vamos a ver como ahorrar energía en casa y reducir la factura de la luz en verano con unos consejos sobre el consumo del aire acondicionado. Es el cuarto artículo de nuestra lista de consejos para ahorrar.

Estas recomendaciones vienen de la página del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

 

1. Dejarse asesorar por profesionales a la hora de comprar un equipo de aire acondicionado.

Una recomendación de sentido común. Yo añadiría que para más seguridad se consultara a expertos de distintas empresas. Como en cualquier compra importante, es fundamental comparar y comprobar si todos cuentan lo mismo.

 

2. Poner la temperatura de refrigeración a 26ºC.

Sí, suena muy alto, pero en realidad nuestros cuerpos no necesitan una temperatura más baja para experimentar una sensación de comodidad. Por cada grado de menos, el consumo será mucho mayor, y no merece la pena.

 

3. Al encender el aire, no ajustar el termostato a una temperatura más baja de lo normal.

Es un reflejo que tenemos todos. Pensamos que si bajamos mucho la temperatura en el termostato, el aire acondicionado funcionará con mayor potencia y enfriará la casa más rápido. No es cierto.

En realidad el termostato solo funciona como un interruptor: el aire se enciende y cuando se llega a la temperatura prevista se apaga. Por lo tanto, si ponemos el termostato a menos de 26ºC, el aire no se enfriará más rápido, y nos arriesgamos a gastar más si nos olvidamos volver a ajustarle a la temperatura ideal.

 

4. Evitar que entre el sol y el calor con toldos, persianas y cortinas.

Nuestros antepasados, que no disfrutaban del aire acondicionado, tenían las sanas costumbres de usar toldos, persianas y cortinas para evitar que entrara el sol y el calor durante el día. Son consejos muy válidos todavía. Todo lo que evite que se caliente la casa significa menor uso del aire acondicionado, y por lo tanto menor gasto.

 

5. Ventilar la casa por la mañana y por la noche.

De nuevo, es el método de toda la vida para refrescar la casa: usar las corrientes de aire fresco naturales de la mañana y de la noche para bajar la temperatura de la casa, abriendo ventanas en extremos opuestos de la vivienda.

 

6. El ventilador.

A menudo, con un simple ventilador se consigue la corriente de aire suficiente para dar una sensación de frescor. Los ventiladores de techo son los más eficientes para tales propósitos.

 

7. Instalar correctamente los aparatos de refrigeración.

Para un funcionamiento óptimo, las máquinas de aire acondicionado tienen que tener una buena circulación de aire y estar protegidas del sol. Cuando se colocan en el tejado de un edificio, es conveniente ponerles una cobertura protectora.

 

8. Colores claros para la fachada.

De nuevo, un consejo que viene de épocas antiguas. Los pueblos de Andalucía o de Grecia son blancos por el mismo motivo: los colores claros reflejan los rayos del sol y por lo tanto las paredes se calientan menos.

 

Hay que añadir a estos consejos específicos para el aire acondicionado, otro que es válido tanto para la calefacción como para los sistemas de refrigeración: el aislamiento de la casa.  Una casa que no deja que entre el aire exterior por ningún sitio y tiene ventanas de doble acristalamiento conservará mejor el calor (o el frío) e implicará un gasto energético mucho menor.

 

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