Ejemplos de consumo responsable para tu vida cotidiana

consumo responsable ejemplosEl consumo responsable es un concepto que puede tener varias definiciones según el punto de vista de las personas. Se puede hablar desde el punto de vista de las finanzas personales, del cuidado del medioambiente, de la justicia social o incluso de la salud. Por eso, hoy te voy a dar algunos ejemplos de consumo responsable, tomando en cuenta esos diversos aspectos. La mayor parte la dedicaré a hábitos de consumo más ecológicos, pero no exclusivamente.

Cuatro formas de ver el consumo responsable

Como decía en introducción, la definición del consumo responsable puede abarcar problemáticas muy diferentes:

  • Los patrones de compras que pueden influir sobre tus finanzas personales.
  • Los hábitos personales y de alimentación que pueden tener un impacto sobre tu salud.
  • Las cantidades y el tipo de productos y servicios que compras y su impacto sobre el medioambiente.
  • Las condiciones en las que se producen las cosas que compras y el consiguiente impacto social, laboral o ético.

Idealmente entonces, la definición del consumo responsable es una actitud compradora compatible con una buena gestión de tu economía personal, el respeto del medioambiente, la ética y la salud (tuya y de los demás).

Pero a esa definición le falta algo, ¿no te parece? Imagino que algún lector ya estará pensando en que no siempre se conocen las consecuencias de nuestras compras. Es cierto que cada día compramos muchos productos y servicios, y la información es escasa. Eso limita mucho la capacidad de decidir. Pero, también ocurre que no queramos hacer el esfuerzo de buscar la información, por si no nos gustase la respuesta.

Por eso, yo añadiría a la definición que el consumo responsable implica un deber de informarse para poder tomar una decisión correcta.

Ejemplos de consumo responsable para tus finanzas personales

Empiezo por la economía doméstica por un motivo obvio. Ese es un blog sobre ahorro y finanzas personales, y, por lo tanto, siento la responsabilidad procurar informar sobre principios financieros básicos.

Para tus finanzas, la actitud de consumo responsable es simplemente no comprar si no te lo puedes permitir. Y eso quiere decir no usar los préstamos al consumo ni el crédito de las tarjetas bancarias.

De forma más amplia, comprar solamente lo que necesitas y dedicar una parte significante de tus ingresos al ahorro, también es ser responsable con tus finanzas personales.

Consumo y salud

Hay muchos ejemplos de como puedes cuidar tu salud con un consumo responsable, y solo voy a citar algunos muy evidentes.

  • El alcohol es sin duda el primer ejemplo que viene a la mente. En realidad, los anuncios deberían incitar a un consumo moderado, pero las empresas del gremio prefieren el término responsable, que es mucho menos preciso. Beber poco, o no beber, es algo fundamental para tu salud a corto y largo plazo.
  • El alcohol no es la única sustancia adictiva cuyo consumo debería evitarse. Hay otras legales como el tabaco o algunos medicamentos, o ilegales que ya te puedes imaginar.
  • Ya que hablamos de medicamentos, está claro que la automedicación es todo lo contrario a un consumo responsable.
  • La alimentación también es un gran ejemplo. Una actitud responsable para la comida implica no consumir alimentos poco saludables, y también comer sin exceso.

Ejemplos de como un consumo responsable puede ayudar al medioambiente

Posiblemente, el tema ecológico sea el más evidente cuando se habla de responsabilidad en nuestros patrones de consumo. Aquí tienes algunos ejemplos de como tener un impacto positivo, o menos negativo, sobre el medioambiente.

Consumir menos

Eso viene en contradicción con los objetivos de la sociedad y de los gobiernos. No paramos de recibir incentivos para comprar más y seguir consumiendo, porque eso es lo que mueve la economía. Pero también es lo que está provocando el cambio climático, el desastre ecológico con los plásticos y muchos más desajustes.

Sin embargo, no tenemos más remedio que cambiar nuestros patrones de consumo y dejar de acumular tantas cosas y viajar tanto por el mundo. Deberíamos aprender a satisfacernos con menos. Y no lo digo por razones morales, sino por puro sentido práctico. A largo plazo, no nos compensa. Eso implica comprar menos, usar menos el coche, y en general, intentar minimizar tu impacto mediante un menor consumo.

Comprar productos de segunda mano

Los artículos usados ya han sido fabricados. En su momento, la fabricación tuvo un impacto sobre el medioambiente. Si das una segunda vida a un producto de segunda mano, no propicias que se inicie un nuevo proceso de fabricación.

Claro que la mayoría de los productos nuevos también ya están fabricados cuando los compras. Pero si lo haces, la empresa vuelve a fabricar más. En cambio, si más personas se deciden por productos usados, se fabrican menos artículos nuevos.

Es cierto que algunos bienes usados tienen un impacto medioambiental mucho mayor que sus equivalentes nuevos. Un coche antiguo contamina más. Una nevera antigua gasta más energía. En esos casos, puedes tener más duda. Pero para la inmensa mayoría de los productos, optar por el usado es ayudar a reducir emisiones de CO2.

Incluso puedes usar apps para comprar la comida de los restaurantes que iban a tirar. Hoy en día hay muchas opciones para dar una segunda oportunidad a las cosas.

Comprar productos locales

La idea es minimizar el uso del transporte internacional, que tiene un gran impacto sobre emisiones.

Reconozco que, dentro de los ejemplos de consumo responsable que estoy citando, esa recomendación puede ser difícil de aplicar, especialmente para algunas clases de productos. Si no tienes más remedio que comprar un nuevo televisor, o un teléfono, probablemente hayan sido fabricados en China.

Pero puedes informarte, porque no todos los productos se fabrican lejos de nuestras fronteras. Si puedes, opta por algo fabricado en España. Y, si no es posible, que sea un producto europeo o del norte de África.

Si hablamos de alimentación, un buen ejemplo de consumo responsable es comer frutas y verduras de temporada, producidas en la zona, o al menos en España. Ya sé que los plátanos de Costa Rica, los kiwis de Nueva Zelanda o las manzanas de Suráfrica pueden ser muy ricos, pero el impacto medioambiental es tremendo.

Comprar productos que contaminan menos

Aquí hay muchas posibilidades, desde comprar productos reciclables hasta optar por un coche eléctrico. La idea es analizar muy bien el impacto de tus compras, y optar por soluciones que contaminan menos.

Pongamos el tema del agua. Puedes comprar agua mineral, porque el sabor del agua de grifo es muy mala (aquí en el Levante es el caso). Si compras garrafas de 8 litros la cantidad de plástico por litro es menor que con garrafas de 5 litros, que a su vez usan menos plástico que las botellas de 2 litros. Pero, si quieres tener aún menos impacto, puedes optar por instalar un filtro de osmosis en casa, y así dejar de comprar agua envasada.

Cuando compres un nuevo producto, puedes pagar un poco más para tener algo más eficiente que gaste menos energía.

Incluso puedes unirte a la moda de las tiendas que venden productos sin envases. Tu aportas los tuyos propios y compras champú, cereales y otros productos a granel.

Ejemplos de ética y consumo responsable

Finalmente, quería hablar de algunos temas éticos que también deberían tener un impacto sobre nuestra forma de consumir. A menudo no nos preocupamos mucho por cómo se producen las cosas, y deberíamos prestar más atención.

  • ¿Qué condiciones laborales tienen las personas que fabrican los productos o proporcionan el servicio? Está muy bien comprar productos baratos, pero normalmente implica unos costes laborales bajos. De allí a que exista alguna forma de explotación, el límite puede ser muy fino.

¡Cuidado! Tener salarios más bajos es una ventaja competitiva que permite a muchos países desarrollarse, con la mejora de las condiciones económicas y de bienestar para sus habitantes a largo plazo. Eso también hay que tomarlo en cuenta.

Pero es importante informarse de posibles abusos. Por eso los sellos de comercio justo son una buena idea. Pero normalmente solo existen para algunos productos alimentarios.

Por ejemplo, en los últimos meses se ha hablado mucho de las condiciones laborales de los repartidores. Es un tema ético interesante.

  • ¿Qué hay del maltrato animal? Gallinas a las que se les corta el pico en centros de producción de huevos. Oca y patos que engordan a la fuerza para obtener el foie gras. Sin entrar en un debate sobre el veganismo, merece la pena informarse sobre las condiciones de producción de algunos productos alimentarios.

 

Creo que con esos ejemplos de consumo responsable he dejado bastantes pistas sobre como puedes adaptar tu patrón de compra para ayudar a hacer un impacto positivo. Seguramente me he dejado muchos temas, pero puedes hablar de ellos en la sección de comentarios.

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