El crash de la bolsa americana es inevitable, y será buena noticia para inversores

crash de la bolsa americanaMuchas de las personas que invierten en bolsa están esperando que el valor de las acciones que han comprado suba. Se alegran cuando las bolsas tienen periodos de crecimiento espectacular como el que vive la bolsa americana desde hace unos meses. Pero, un crash bursátil en la bolsa americana es inevitable, y no tiene porque ser una mala noticia para inversores, al contrario. ¿Te extraña? No te preocupes, te lo voy a explicar.

El crecimiento bursátil suele ser cíclico

Si miramos la evolución de la bolsa americana, cogiendo como referencia un indicador como el Dow Jones, podemos apreciar primero un crecimiento importante a largo plazo. Pero, cuando miramos más en detalle, vemos como alternan épocas de crecimiento fuerte con caídas y recuperaciones.

Históricamente, después de fases de mucho crecimiento, suele haber una corrección, y la cotización tarda años, incluso décadas, en volver a un nivel similar al pico anterior. A esos periodos se les suele llamar décadas perdidas.

Miremos lo que ha pasado en los años más cercanos. Tras la burbuja de las puntocom en el 2000, el indicador tardó 6 años en recuperarse. Lo mismo ocurrió entre el pico de 2007 y la recuperación posterior: hicieron falta 6 años para volver al mismo nivel.

¿Qué significa eso? Si te fijas únicamente en el valor de cotización de las acciones en las que inviertes, lo puedes pasar mal durante muchos años.

Hablo de la bolsa americana, que es la que más ha crecido históricamente, pero si te fijas en la bolsa española, puedes ver como el IBEX alcanzó los 15.000 puntos en 2007, y desde entonces le cuesta superar los 10.000. Hoy en día está en unos 8.500 puntos, 14 años después del récord. No es difícil imaginar que tardaremos años en volver a verlo en esos niveles.

¿Por qué es inevitable un crash de la bolsa americana?

Primero, vamos a explicar por qué sube tanto

La situación económica es mala. Eso obliga al banco central de EEUU a mantener tipos de interés muy bajos. La consecuencia es que la renta fija (bonos, depósitos y similares) no da nada de rentabilidad. Para conseguir algo de retorno, los inversores se orientan hacia la bolsa, donde pueden conseguir dividendos, o invertir en negocios en fuerte crecimiento, como algunas tecnológicas, que algún día darán un retorno.

Pongamos el caso de invertir en dividendos. Hace unos meses, se podía sacar una rentabilidad de un 5% en dividendos, con las cotizaciones de entonces. Era un retorno interesante, y compensaba comprar en bolsa. A medida que más inversores han ido comprando, subieron las cotizaciones y bajó el retorno. Pero como el resto de alternativas no paga nada, al inversor le interesa comprar acciones con un retorno del 3%.

Mientras sigan bajos los tipos de interés, esa dinámica seguirá. Eso sí, salvo que las empresas sean capaces de mejorar mucho sus beneficios, llegará un momento en el que el retorno ya será muy bajo.

Esa situación de tipos bajos también puede haber ayudado el crecimiento de inversiones alternativas, como bitcoin.

El crecimiento acelerado tiene un techo

Ya he comentado como existe un límite en el crecimiento acelerado de la bolsa, y es el retorno para los inversores, al menos para aquellos que invierten en dividendos. Pasado cierto precio de cotización, ya no les interesará comprar un valor por la baja rentabilidad que ofrecerá.

Para aquellos que compran empresas en crecimiento que no distribuyen dividendos, como pueden ser Amazon o Google, también hay un límite. Ahora mismo el PER de Amazon es 80, es decir que el mercado valora la empresa por 80 veces sus beneficios. Puesto que la empresa ya es un gigante con una facturación de 320.000 millones de euros, su porcentaje de crecimiento tendrá que ir bajando, y eso se repercutirá en las expectativas y el precio de las acciones.

Por lo tanto, esa transferencia de otras inversiones a la bolsa tiene un límite. A partir de cierto nivel de rentabilidad, el valor de las acciones solo debería subir en proporción al crecimiento de beneficios de las empresas correspondientes.

¿Por qué es inevitable el crash de la bolsa americana?

La respuesta está en la política monetaria de la FED, el banco central de EEUU. En los últimos años, ha ido inyectando liquidez a la economía, en proporciones gigantescas, en un intento de ayudar a la recuperación. Es algo que el BCE ha hecho también en Europa, dicho sea de paso.

En el futuro, es bastante probable que tanta liquidez empiece a generar inflación. Eso propiciaría volver a subir los tipos de interés. De repente, invertir en renta fija volvería a dar rentabilidad, lo que desplazaría mucho dinero desde la bolsa hacia otras opciones. Y eso, mecánicamente, provocaría una bajada de las cotizaciones.

El otro factor es más imprevisible. Cuando los mercados suben mucho más que los beneficios de las empresas, puede haber cierta euforia. Entran muchos inversores no profesionales, atraídos por un crecimiento que parece infinito. Así se generan las burbujas. Pero, de repente, la euforia da paso a la realización que las cotizaciones son exageradas. Algunos inversores profesionales retiran sus inversiones con plusvalía, y empiezan las bajadas. Se pasa a una fase de corrección, potenciada por el miedo.

¿Cuándo se producirá el crash bursátil?

Es muy difícil predecirlo con precisión. Podría ocurrir en unos meses o en unos años. Dependerá sobre todo de la evolución de la economía, y de posibles factores desencadenantes. Puede haber mucha inercia en los mercados. Las crisis de los subprimes fue anticipada por varios inversores muchos meses antes de que se concretara.

Hace varios años que se alerta de esa posible caída. Cuando empezó la pandemia, hubo una corrección importante, pero luego los estímulos financieros a grandes empresas, y los buenos resultados de las compañías tecnológicas permitieron recuperar la caída, y alcanzar nuevos récords.

Un crash de la bolsa americana es buena noticia para un inversor

Si inviertes en bolsa para conseguir dividendos, no te interesa que la bolsa suba mucho. Tu propósito es ir dedicando una parte de tus ahorros a comprar nuevas acciones. Si las cotizaciones suben más rápido que los dividendos, entonces estás perdiendo oportunidades de sacar una buena rentabilidad.

Si has estudiado bien el negocio, y confías en la capacidad de la empresa para seguir generando riqueza y beneficios, lo importante es que tus previsiones de resultados se cumplan. Así, podrás recibir los dividendos que esperabas cuando compraste la empresa.

Idealmente, cuando compras las acciones de una empresa, lo haces a muy largo plazo, incluso sin la idea de venderlas nunca. Si de verdad el negocio es rentable y te genera buenos rendimientos, ¿por qué ibas a venderlo?

Por eso, partiendo de la base que compras buenos negocios en una visión a largo plazo, como inversor te interesa más que bajen las cotizaciones, para poder comprar más participaciones.

Por supuesto, puede llegar un momento en el que quieras vender tus acciones para dar otro uso a tu capital, pero si has repartido tu patrimonio de forma inteligente, el dinero que tienes en bolsa no lo necesitas para algo importante, y puedes esperarte al mejor momento para vender, incluso si supone esperar varios años.

Un crash en la bolsa te permite comprar acciones de buenas empresas a precios mucho más competitivos. ¿Ves por qué no es malo?

¿Qué comprar cuando todo está tan caro?

Comprar cuando la bolsa está en récords históricos no parece una buena idea, porque la rentabilidad de la inversión va a ser baja, y además es probable que las cotizaciones bajen en el futuro debido al crash de la bolsa americana. Te quedarías con unas acciones que pagan poco, y que no puedes vender sin una pérdida importante.

Por suerte, el mercado es muy amplio, y hay empresas que no siguen necesariamente las grandes tendencias. Si investigas, puedes encontrar compañías que pueden ofrecer una buena rentabilidad a largo plazo, pero que hoy en día, por un motivo u otro, están cotizando más bajo que el resto del mercado.

Y eso es uno de los grandes principios de la inversión en valor. Aprovechar la diferencia entre la valoración del mercado a corto plazo y el potencial de la empresa a largo plazo. Si te tomas tiempo en estudiar oportunidades, puedes comprar a buenos precios.

Evidentemente, es mucho más fácil cuando cae el mercado, porque entonces tienes más oportunidades. Pero incluso en un periodo como el actual, hay empresas interesantes en la bolsa americana.

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