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¿Hasta dónde ahorrar?

Una persona que se preocupa por sus finanzas personales tiene que estar pendiente de los precios e intentar ahorrar en cada una de sus compras. Sin embargo, para los más ahorradores, se plantea la pregunta de hasta donde merece la pena hacerlo.

Ejemplos extremos

Como redactor de este blog, he tenido la oportunidad de leer experiencias de ahorro de todo tipo, con consejos que permiten gastarse cientos de euros menos al año, o unos pocos céntimos. Por ejemplo, recuerdo haber visto el comentario de una persona que afirmaba cortar con cúter sus tubos de crema dental para aprovechar los últimos restos, proceso que repetía para todo tipo de productos cosméticos.

También es bastante habitual ver personas que van a tres tiendas diferentes para comprar un artículo en las más baratas de ellas, algo bastante entendible, salvo cuando el desplazamiento entre las tiendas acaba costando los mismos pocos euros de diferencia.

¿Hasta dónde ahorrar entonces?

 

El disfrute y la necesidad

Suponiendo que hablamos de una persona con una situación financiera razonable. Es decir alguien con ingresos estables, sin deudas (salvo quizás una hipoteca a menos de 20 años por un importe total inferior a 4 veces sus ingresos anuales netos). Esta persona, si va destinando un porcentaje de sus ingresos al ahorro y tiene unas reservas suficientes, no tiene porque estar mirando cada etiqueta, aunque cada ahorro suponga mejorar su situación financiera. Puede centrarse en vigilar los gastos más importantes y disfrutar gastando sin preocuparse en lo demás.

Pero si se trata de una persona con deudas desproporcionadas respecto a sus ingresos, a la fuerza tendrá que dedicar su energía en no gastar y en los casos imprescindibles, en mirar los céntimos. Cuanto más cuidado tenga lo antes posible, antes podrá aproximarse a una situación normal y disfrutar más.

 

Un cálculo aproximado

Otra forma de ver las cosas es comparar el ahorro con el tiempo dedicado. Por ejemplo, si gano 1.000 euros netos al mes, o lo que es lo mismo, unos 6 euros por hora trabajada, puedo tener esta referencia para valorar el ahorro. ¡Cuidado! Solo es una referencia, porque el único caso en el cual sería una valoración objetiva es si el tiempo dedicado al ahorro se restara al tiempo de trabajo (restando al mismo tiempo los ingresos).

Por ejemplo, si voy a hacer la compra, y me gasto 40 euros en media hora por haber mirado más en detalle los precios, y me habría gastado 50 euros en un cuarto de hora de no haberlos mirado, podemos ver que los 15 minutos de más me han ahorrado 10 euros, mucho más que el sueldo horario. Y si al contrario dedico 2 horas en recorrer varias tiendas para comprar un artículo por 5€ menos, entonces podría parecer que no merece la pena (aunque sigue siendo un ahorro).

 

Al final, el límite se lo pone cada uno, siempre que un exceso de consumismo o un giro de tendencias (o ambas cosas a la vez) no le obligue a ser extremadamente ahorrador por necesidad.

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