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Como llegar a fin de mes: consejo de ahorro

En este artículo vamos a explicar el primer paso para mejorar sus finanzas personales y para aprender como ahorrar dinero. Lo escribimos después de recibir algunos mensajes pidiendo ayuda, y de comprobar en foros y páginas especializadas que no eran casos aislados. La pregunta recurrente a la que nos referimos es la siguiente: “No sé como, pero a pesar de contar con ingresos suficientes, no consigo llegar a fin de mes.”

Si está en una situación parecida, hay una buena noticia y una mala. La buena es que si reconoce que sus ingresos deberían ser suficientes para llegar a fin de mes y ahorrar, es que probablemente tenga buenas probabilidades de mejorar su situación, siempre que tome medidas. La mala noticia es que un descontrol de su economía puede esconder malos hábitos difíciles de corregir y llevarle al desastre (el endeudamiento vía créditos y tarjetas).

El primer paso que tiene que dar es muy sencillo: se trata de registrar todos y cada uno de los gastos que hace cada mes. Para eso puede usar Excel o algún programa gratuito de gestión de finanzas personales.

a) Registrar todos los gastos significa revisar primero todos los recibos que llegan a su o sus cuentas bancarias (hipoteca, luz, agua, teléfono, gas, comunidad, abonos diversos, colegios, etc). Para saber cuanto gasta al mes de media, tiene que coger todos estos recibos sobre un periodo de 12 meses, ya que algunos serán mensuales, otros bimensuales, otros trimestrales o anuales. Luego divide la cantidad total de cada concepto y la pone como referencia en un cuadro de seguimiento.

Algunos de estos gastos no se pueden reducir, pero otro dependen del consumo (gas, luz, agua, teléfono) o se pueden cortar (abono a una revista, a un gimnasio, por ejemplo). Póngase un objetivo de reducción por cada uno, ya que otros pueden aumentar por motivos ajenos a nuestra voluntad (por ejemplo la hipoteca con el Euribor). Cada mes (o trimestre, según lleguen las facturas) irá apuntando el gasto real y tomando medidas si no cumple con los objetivos.

b) El segundo punto (y el más importante) es controlar el resto de gastos. Allí es donde se suele producir la sangría para las personas que confiesan no saber que pasa con su dinero. Para controlarlo, vamos a dejar de usar la tarjeta de crédito y pagar todo en efectivo, guardando cada ticket y cada factura y registrando todo en  nuestro archivo de seguimiento.

La compra de productos de primera necesidad (comida, bebida e higiene personal) es lo que vamos a controlar en primer lugar. Vamos a registrar cada gasto durante un mes y después de eso nos fijaremos un objetivo de gasto semanal (que es más o menos la frecuencia normal para este tipo de compras). Cada semana sacaremos el efectivo presupuestado. Nos obligaremos a cumplir con el límite, y guardaremos el dinero sobrante de cada semana en una caja. Si en alguna semana en concreto no nos alcanza el presupuesto, podremos usar el exceso de una semana anterior. Pero la primera semana del mes siempre tendremos que gastar menos que el presupuesto ya que todos los excesos de final de mes los pondremos en una cuenta de ahorro intocable.

El coche suele ser una partida de gasto importante. Apuntaremos en nuestro archivo una partida para el combustible, así como unas partidas para ahorrar para los gastos aislados pero ineluctables (revisiones, cambios de neumáticos). Cada mes iremos registrando el gasto real, y por supuesto intentaremos reducirlo, buscando gasolineras más baratas, adaptando nuestra conducción o simplemente usando más transporte público.

Luego tenemos que tener en cuenta una partida para el ocio. Cuidar el gasto no significa dejar de vivir. En este grupo apuntaremos las comidas y cenas en restaurantes, las cañas, el cine, las discotecas, el tabaco, etc. Como en lo anterior, haremos un presupuesto mensual y seguiremos si lo estamos cumpliendo o no (tomando medidas). No nos olvidaremos de dedicar cada mes una partida del presupuesto al ahorro para gastos mayores (vacaciones de verano o de Semana Santa).

También pondremos una categoría para gastos diversos e imprevistos que no estén incluidos en las anteriores, e iremos consignando los gastos asociados.

c) El tercer y también muy importante punto es el ahorro. Si hemos hecho las cosas bien, entre el total de los gastos presupuestados cada mes (recibos, compra, coche, ocio y diversos) y nuestros ingresos debemos tener generar un excedente que vamos a ahorrar en una cuenta remunerada como las que anuncian en televisión.

Y aquí aclaremos algo: no puede ser de otra manera. Los gastos presupuestados siempre tienen que ser inferiores a los ingresos. Si no es así, entonces debemos revisar cada una de las partidas que hemos analizado y hacer grandes recortes. Puede que estemos usando demasiado el coche, gastando de más en la compra o dedicando un dinero excesivo al ocio, no importa, tendremos que recortar.

En su presupuesto mensual, saldrá una cantidad destinada al ahorro. Esta cantidad es sagrada. No importa si son 50, 100 o 500 euros mensuales (eso lo decide en función de su situación  y posibilidades), lo que cuenta es que es intocable y que tiene que ingresarla sí o sí en la cuenta de ahorro cada mes. Por supuesto no se puede recurrir al crédito en ningún momento. Los gastos deben ser inferiores a los ingresos.

Poco a poco, a medida que vaya conociendo mejor sus hábitos de gastos y corrigiendo los excesos o gastos inútiles, podrá aumentar la cantidad que dedica al ahorro y caminar hacia la tranquilidad financiera.

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