¿Qué es la cuesta de septiembre y cómo evitarla?

cuesta de septiembreProbablemente se conocen más las dificultades económicas que pasan muchos hogares a principios de año durante el mes de enero. Pero, después de las vacaciones de verano, en septiembre, se produce otra cuesta arriba que complica la vida de las familias. Vamos a explicar en qué consiste, cuáles son sus causas, y como se puede evitar. Como siempre, ser precavido ayuda, pero también hay soluciones de ahorro a corto plazo.

¿Qué es la cuesta de septiembre?

Para muchas personas, septiembre puede resultar bastante más delicado al nivel financiero que el primer mes del año. El verano es una época de muchos gastos, como el alquiler de una vivienda turística, actividades de ocio para toda la familia, campamentos de verano para los niños, transporte, etc. Además, hay que seguir pagando muchos servicios y letras, como la hipoteca o el alquiler de la vivienda principal, los suministros, la alimentación, y mucho más.

Por si eso fuera poco, en septiembre aparecen otros gastos, principalmente la vuelta al cole, apuntarse a actividades, academias, gimnasios, y demás.

Sin una planificación cuidadosa y mucha prudencia en las compras, algunas familias pueden encontrarse en una situación muy delicada, sin dinero en la cuenta, y recurriendo a soluciones peligrosas y caras como tarjetas de crédito y préstamos al consumo. O tienen que pasar unas semanas de contención y restricciones económicas, la famosa “cuesta”.

La causa principal de la cuesta de septiembre: la falta de planificación

Los gastos del verano y de la vuelta de las vacaciones salen de lo ordinario, sí, pero son previsibles. Si cada año alquilas un lugar para irte de vacaciones, has tenido un año entero para ir guardando el dinero correspondiente y no tener dificultades económicas. Pero quizás pecaste de relajación y no lo hiciste, y te encuentras con una situación en la que tienes que enfrentar muchos gastos en poco tiempo.

Otra situación, más grave, es si el problema no procede de planificar mal tus gastos, sino de gastar el dinero por encima de tus posibilidades económicas. Todos queremos disfrutar unas buenas vacaciones, pero nos vemos obligados por las circunstancias a adaptarlas a nuestro presupuesto. Es sentido común. Si un año el dinero escasea, hay que buscar alternativas más económicas.

En ambas situaciones, la falta de planificación es la causa de los problemas. Se puede ver agravada por situaciones imprevisibles como la subida del precio del carburante, pero suele ser la razón principal.

Como evitar la cuesta de septiembre

Hucha para las vacaciones

Hoy en día, muchos bancos te permiten configurar huchas con transferencias automáticas desde tu cuenta principal. Eso te permite ir guardando durante todo el año el dinero que vayas a necesitar para el verano o la vuelta al cole.

No hace falta hilar muy fino, con tener una idea aproximada de tu gasto en verano, puedes ir preparando un colchón.

Imagina que sabes que las vacaciones de verano y la vuelta al cole suponen un sobrecoste para tu presupuesto familiar de unos 4.000 euros. Si cobras en 12 pagas, puedes configurar una transferencia automática de 400 euros de septiembre a junio. Si cobras en 14 pagas, y suponiendo que los ingresos de tu hogar son 2.500 euros netos mensuales, puedes usar la paga extra de verano para pagar las vacaciones. Además, necesitarás hacer una transferencia automática de 150 euros al mes, de septiembre a junio.

Obviamente, tienes que adaptar las cantidades del ejemplo a tus ingresos y gastos reales.

Ajusta tu gasto vacaciones a tus posibilidades económicas

En el ejemplo anterior, hablaba de una familia que se podía permitir gastarse 4.000 euros extras para las vacaciones de verano y la vuelta al cole. Algunos hogares podrán permitirse cantidades superiores. Otros muchos no podrán desembolsar más de 2.000 o incluso 1.000 o menos.

Eso es muy importante. Tienes que ser consciente de lo que permiten tus ingresos. Si no puedes gastar más de 500 euros para tus vacaciones, no puedes. En nuestra sociedad de consumo nos intentan convencer de que gastemos todo lo que podamos, y que pidamos créditos si no alcanzamos. Pero endeudarse para pagar las vacaciones es una temeridad financiera. Se puede disfrutar de las vacaciones gastando poco. No es un gasto imprescindible. Si no hay dinero, no lo hay.

Por eso, tienes que analizar con qué ingresos y gastos cuentas, y determinar que presupuesto puedes dedicar a las vacaciones de verano.

¿Y qué pasa cuando ya estás en mitad de la cuesta de septiembre?

De acuerdo, tras leer el artículo has decidido planificar mejor tu gasto para el año que viene. Pero eso no resuelve el problema que puedas tener ahora si tu situación financiera está muy tensa tras las vacaciones. Por suerte, se pueden tomar medidas.

Toma el control de tus finanzas personales con un presupuesto

En otro artículo te explico como hacer un presupuesto familiar. Listar todos tus gastos es un paso fundamental para luego poder encontrar soluciones. Podrás reducir o eliminar algunos desembolsos que no son imprescindibles. Pero para eso primero necesitas saber cómo empleas tu dinero.

Ten un consumo responsable

Puedes ahorrar mucho dinero si te tomas en serio cada gasto que estás haciendo y tomas medidas. Por ejemplo, un ventilador gasta mucho menos que el aire acondicionado. Las aves son mucho más baratas que la ternera. Las marcas blancas ofrecen prestaciones similares a muchas de las marcas conocidas a un precio más competitivo, etc.

Aprovecha la competencia

Algunos supermercados son significativamente más económicos que otros. Y no te puedes imaginar lo que puedes ahorrar si comparas entre las diversas compañías de telefonía, electricidad, seguros, etc. Con un poco de investigación, puedes mantener tus patrones de consumo y gastar menos, simplemente porque compras a mejor precio.

No tires de créditos para salir de la cuesta de septiembre

Si te encuentras sin dinero en la cuenta, es posible que sientas la tentación de recurrir a las tarjetas de crédito o a un préstamo personal para salir del paso. Yo no lo recomiendo, porque tiene dos problemas. El primero es que es una solución muy cara, con una TAE elevada, lo que significa que los intereses aumentarán aun más tus gastos futuros. Por otra parte, solamente estás aplazando el problema, no lo resuelves. Y corres el riesgo de hacer una bola cada vez más grande. Imagínate que luego te surge un gasto imprevisto. ¿Qué harás? ¿Endeudarte más?

Por suerte, hay soluciones para desendeudarse, como el método bola de nieve que comenté hace poco.

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