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Los bancos rechazan más solicitudes de préstamo. ¿A dónde van las pymes europeas?

Los últimos datos del BCE sobre el crédito bancario a empresas europeas dejan una imagen mixta. En el segundo trimestre de 2026, los bancos declararon un endurecimiento neto del 7% en sus criterios de concesión de crédito, muy por debajo del 19% que habían anticipado tres meses antes. Según esta medida, las condiciones de financiación cambiaron menos de lo que los propios bancos esperaban. Al mismo tiempo, aumentó el porcentaje de solicitudes de préstamo rechazadas. En el caso de los préstamos a empresas, los bancos registraron un aumento neto del 6% en la proporción de solicitudes rechazadas, frente al 3% del trimestre anterior.

Ambas cifras miden cosas distintas: una recoge cómo cambian los criterios internos del banco; la otra, cómo evoluciona la proporción de solicitudes que terminan siendo rechazadas. Por eso pueden aumentar los rechazos, aunque el endurecimiento de los criterios sea menor de lo esperado.

Y ese detalle importa para los inversores en crédito privado. Un banco puede rechazar una solicitud por el riesgo de la empresa, pero también por su exposición a determinados sectores o mercados, por las condiciones de balance y financiación, o por la rentabilidad que espera obtener de una operación. Por tanto, que una empresa no encaje en los criterios de un banco no demuestra por sí solo que sea un prestatario de mala calidad.

El panorama del crédito en Europa

En junio de 2026, el BCE realizó su encuesta trimestral sobre préstamos bancarios (Bank Lending Survey), que cubrió 159 bancos de la zona euro. Los bancos declararon un endurecimiento moderado de los criterios de crédito para empresas, incluidas las pymes: el 7% neto en el segundo trimestre de 2026, frente al 10% del primer trimestre y al 19% que habían previsto tres meses antes. Las condiciones fueron más estrictas para los préstamos a largo plazo (7%) que para los de corto plazo (2%).

Pese a ese endurecimiento moderado, los bancos empezaron a rechazar más solicitudes de crédito. Se registró un aumento neto del 6% en la proporción de solicitudes rechazadas, frente al 3% del primer trimestre. En las pymes, el aumento neto fue del 7%, frente al 5% para las grandes empresas. Es el nivel más alto para el conjunto de empresas desde el cuarto trimestre de 2024.

La demanda de préstamos, sin embargo, no está cayendo en el conjunto de la zona euro. Los bancos registraron un pequeño aumento neto del 3% en la demanda de préstamos o líneas de crédito de las empresas en el segundo trimestre, después de una caída del 2% en el primero. El comportamiento fue desigual según el tamaño de las empresas: la demanda aumentó entre las grandes empresas, mientras que siguió disminuyendo entre las pymes. Por tanto, la imagen es más matizada que una simple caída de la demanda de crédito.

A los bancos también les costó algo más financiarse en el segundo trimestre. El acceso a los mercados de deuda, a los mercados monetarios y a la financiación minorista empeoró, mientras que el acceso a la titulización se mantuvo prácticamente sin cambios. El deterioro de la financiación minorista fue el mayor desde el cuarto trimestre de 2024. Los bancos esperan que las condiciones de financiación sigan deteriorándose en los próximos tres meses.

Por qué un banco dice “no” a una pyme

Que rechacen una solicitud de préstamo no siempre significa que la solvencia de la empresa sea mala. La decisión puede responder a varios factores:

  • Tolerancia al riesgo. La percepción de riesgo y la menor tolerancia al riesgo de los bancos fueron los principales factores detrás del endurecimiento de los criterios. Los riesgos específicos del sector y de la empresa tuvieron un impacto de endurecimiento neto del 12%, mientras que el contexto económico general sumó otro 11%.
  • Exposición sectorial y geográfica. Un banco puede limitar el nuevo crédito cuando ya tiene una exposición significativa a un sector o mercado concreto. El BCE observó un endurecimiento especialmente acusado en sectores como la fabricación de automóviles y las industrias intensivas en energía, más expuestas a riesgos energéticos y geopolíticos.
  • Restricciones de capital y balance. Un préstamo también tiene un coste para el banco más allá del dinero prestado. Los requisitos de capital, las condiciones de financiación y la capacidad de balance influyen en la rentabilidad y en la capacidad del banco para asumir nuevas operaciones.
  • El tamaño del préstamo. La economía del crédito puede ser especialmente difícil para las pymes. Tramitar una operación pequeña implica costes de análisis y gestión que no necesariamente disminuyen en proporción al importe prestado. Por eso, una operación de menor tamaño puede resultar menos atractiva para una entidad, aunque el negocio sea viable.

El mapa de la demanda que migra

Las pymes también reportan condiciones de financiación más restrictivas. El coste de la financiación bancaria ha subido y la brecha de financiación se ha ampliado. Según la encuesta SAFE del BCE, un 43% neto de las pymes declaró tipos de interés más altos en préstamos bancarios en el segundo trimestre de 2026, frente al 24% del primer trimestre. Otro 31% de las empresas señaló mayores comisiones y cargos, mientras que un 10% se enfrentó a requisitos de garantías más estrictos.

Para las pymes, la brecha de financiación bancaria pasó del 3% en el primer trimestre al 5% en el segundo. Este indicador mide la diferencia entre las necesidades de financiación y la disponibilidad percibida de préstamos. No significa que un 5% de las pymes fuera rechazado por los bancos. Para el conjunto de empresas de la zona euro, la brecha fue del 3%, frente al 2% anterior.

Aun así, las pymes siguen necesitando capital externo. Cuando el crédito bancario se encarece o resulta menos accesible, algunas empresas pueden recurrir a otras vías de financiación. Cada una cubre una necesidad distinta:

  • El factoring puede liberar liquidez atrapada en cuentas por cobrar.
  • Los prestamistas basados en activos pueden financiar contra inventario o maquinaria.
  • El leasing puede financiar equipamiento sin recurrir a un préstamo convencional.
  • La financiación directa (direct lending) puede aportar préstamos mayores y a medida cuando un banco no quiere estructurar la operación.

Estas alternativas no son un sustituto barato del crédito bancario. Los prestamistas no bancarios suelen cobrar más porque asumen operaciones y estructuras que un banco descarta por su propio modelo de riesgo, de capital o de negocio. Eso no significa necesariamente que el prestatario sea peor: puede tratarse de una empresa que no encaja en el modelo de un banco concreto. La financiación alternativa también suele ser más especializada, por lo que no sustituye sin más una línea de circulante bancaria.

La financiación colectiva de tipo lending (lending-based crowdfunding) se sitúa en algún punto entre la banca tradicional y el crédito privado. Plataformas como Maclear conectan a inversores directamente con pymes europeas que buscan financiación empresarial. Este modelo puede dar acceso a prestatarios que no encajan en los criterios de un banco tradicional, aunque el hecho de acceder a financiación alternativa no implica que una empresa sea necesariamente menos solvente ni que el riesgo sea bajo. Como con cualquier financiación alternativa a empresas, este tipo de préstamos conlleva riesgo de impago, y cada inversor debe valorar si encaja con su propio perfil de riesgo.

Qué implica para los inversores en crédito privado

Para los inversores en crédito privado, la ampliación de la brecha de financiación de las pymes presenta una oportunidad con dos caras.

Por un lado, un acceso más restrictivo al crédito bancario puede aumentar el número de empresas que buscan financiación alternativa. Eso puede dar a los prestamistas más margen para seleccionar operaciones y fijar condiciones, siempre que la demanda de financiación alternativa crezca sin que la calidad media de los prestatarios se deteriore.

Por otro lado, un mayor volumen de prestatarios no implica necesariamente un mejor conjunto de prestatarios. Algunas empresas quedan fuera de los parámetros preferidos de los bancos por su sector, tamaño, ubicación geográfica o por la economía de la operación. Otras son rechazadas porque su calidad crediticia no alcanza el umbral del banco. Si los prestamistas privados atraen a empresas que los bancos excluyeron por razones estructurales, la oportunidad puede ser atractiva. Si, en cambio, atraen cada vez más a empresas rechazadas por debilidad crediticia real, un mayor volumen puede venir acompañado de un mayor riesgo de impago.

La oportunidad, por tanto, no está simplemente en captar la demanda que los bancos no pueden atender, sino en determinar por qué el banco dijo que no. Para los inversores en crédito privado, la selección de prestatarios y la disciplina en el análisis de riesgo pesarán más que el tamaño de las operaciones que lleguen a su mesa.

Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento financiero personalizado. Antes de tomar cualquier decisión de inversión, evalúa tu perfil de riesgo y, si es necesario, consulta con un asesor financiero.

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Etiquetas: Publirreportaje