Como ahorrar cuando haces obras en casa

enchufeReformar la casa a menudo es una necesidad. Las obras pueden suponer un desembolso de dinero muy importante, y por eso merece la pena reflexionar sobre las posibilidades de ahorrar cuando haces una reforma. Desde hacer cosas por tu cuenta hasta pensar en el ahorro a largo plazo, pasando por la regla de oro de los tres presupuestos, aquí tienes unos consejos para que tu próxima reforma te cueste menos.

¿Qué puedes hacer tú mismo?

Normalmente, cuando haces las cosas por tu cuenta, sale más barato que si contratas a alguien, pero algunas cosas tienen una curva de aprendizaje larga, o son muy complicadas, o implican cierto riesgo si no se hacen correctamente, así que deberás escoger con cuidado lo que es razonable que hagas tú mismo, y lo que deberías dejar a los profesionales.

Pintar es probablemente lo más fácil y sencillo, así que es una parte donde puedes ahorrar algo, aunque no mucho (suele ser uno de los trabajos más baratos en contratar).

Para otros trabajos, como por ejemplo colocar azulejos, necesitarás paciencia, formación (hay muchos tutoriales buenos en Internet), y algo de herramienta. Un buen truco es comprar maquinaría de segunda mano, y así puedes disponer de útiles de buenas marcas sin gastarse demasiado.

Pero para un ahorro real, tienes que mirar no solo lo que dejas de pagar a un profesional, sino también el tiempo que vas a tener que dedicar a ello. Si eres una persona muy ocupada, con mucho trabajo, y que este trabajo paga bien, tienes que ver si te compensa perder horas de trabajo (posibles ingresos) por ahorrar en esas obras. Aunque en el caso general, suele compensar hacer algunas cosas por tu cuenta.

ahorrar con las obrasPlanifica tus necesidades

Para ahorrar, es bueno tener algo de visión a medio y largo plazo, y eso significa tener claro lo que necesitas reformar o mejorar en tu casa. Empieza por identificar cada mejora, y así podrás pedir presupuestos para tener más claro como priorizar una cosa sobre la otra, sabiendo cuánto cuestan.

Pide al menos tres presupuestos. Comparar siempre es bueno, y cuanto mayor sea la obra, más presupuestos deberías pedir. Te sorprenderías de las diferencias de precio que hay entre los profesionales. Simplemente porque tienen estrategias diferentes. Algunos prefieren conseguir más faena con precios más bajos, mientras que otros prefieren ganar más a costa de obtener menos trabajos. También hay soluciones diferentes a un mismo problema, unas más baratas que otras.

Asegúrate que te hace un presupuesto con  IVA. Si más de un 60% de la factura es de trabajos y no de materiales, la empresa de reforma te puede cobrar el IVA reducido del 10%.

Estudia las sinergias que puede haber entre tus necesidades. A veces, la suma de pequeños cambios puede ser más costosa que una reforma mayor.

Piensa en el ahorro a largo plazo

Una reforma te puede costar algo más en el presente, pero suponer ahorros mayores en el futuro que otra reforma. Ocurre por ejemplo en esos casos:

  • Si usas materiales de mejor calidad, durarán más tiempo y te ahorrarás el cambio en el futuro.
  • Si mejoras el aislamiento de la vivienda, gastarás menos en luz y calefacción.
  • Si renuevas el alumbrado bajarás tu factura de electricidad cada mes.
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