Más allá de la bolsa, los depósitos y el ladrillo
En el panorama de la inversión, la mayoría de los inversores particulares optan a las opciones tradicionales: activos inmobiliarios, o financieros (como acciones, fondos de inversión, bonos y depósitos bancarios). Sin embargo, en la última década ha crecido una vía de inversión conocida como financiación alternativa o crowdlending, que permite al particular invertir dinero en una clase de activo históricamente reservada a los bancos: la deuda empresarial.
Este modelo funciona a través de plataformas digitales que ponen en contacto a inversores que buscan rentabilidad (los prestamistas) con empresas que necesitan capital.
¿Qué es el crowdlending o financiación alternativa a empresas?
El término crowdlending, muy similar al crowdfunding, se refiere a una financiación por múltiples préstamos pequeños que suman uno grande. En el contexto empresarial, implica que una pluralidad de inversores individuales financia un proyecto, una necesidad de circulante o una inversión a través de un préstamo a una Pyme o gran empresa.
El rol de la plataforma
La plataforma (una de las más conocidas es MyTripleA) actúa como intermediario. Sus funciones clave incluyen:
- Identificar a las empresas que necesitan financiación.
- Evaluar la solvencia y la capacidad de pago de la empresa prestataria, asignándole una calificación de riesgo.
- Determinar el importe, el tipo de interés, la periodicidad de los pagos y el plazo de devolución.
- Administrar los pagos periódicos de la empresa y redistribuirlos entre los inversores.
Para un inversor particular, esta es una manera de convertirse en prestamista de la economía real, recibiendo a cambio unos intereses que componen la rentabilidad de su inversión.
Productos de financiación alternativa
La inversión en deuda empresarial no es monolítica. Existen diversos productos que se adaptan a distintos plazos y estructuras de riesgo/rentabilidad. Por ejemplo:
Préstamos a plazo fijo
Representan la modalidad más directa. La empresa recibe un capital y se compromete a devolverlo en cuotas periódicas (capital más intereses) durante un plazo definido (ej. 12, 24 o 36 meses).
Factoring (anticipo de facturas)
Es una financiación a muy corto plazo. El inversor compra una factura pendiente de cobro de una empresa, anticipándole el importe. La rentabilidad se obtiene del descuento aplicado sobre el valor nominal de la factura.
Oportunidades para el inversor particular
La inversión en crowdlending ofrece ventajas distintivas que pueden mejorar la cartera de un inversor bien diversificado:
1. Potencial de rentabilidad atractivo
Las tasas de interés de estos préstamos suelen ser superiores a las de los productos de ahorro tradicionales (depósitos o bonos corporativos de baja calidad crediticia), actuando como una prima por el riesgo de crédito que se asume.
2. Descorrelación con los mercados bursátiles
La rentabilidad de un préstamo empresarial depende fundamentalmente de la solvencia de la empresa prestataria, y no de las fluctuaciones diarias de la bolsa o los índices de renta fija. Esto proporciona una valiosa herramienta de diversificación que ayuda a suavizar la volatilidad de la cartera global.
3. Flujo de ingresos pasivos
A diferencia de otras opciones que pagan rentas de forma irregular, los préstamos suelen generar pagos de intereses (y amortización de principal) de forma periódica, lo que se traduce en un flujo de caja constante.
Los riesgos inherentes al crowdlending
Es fundamental abordar esta inversión entendiendo que el mayor potencial de rentabilidad siempre va de la mano con mayores riesgos.
1. Riesgo de impago o de crédito
Es el riesgo más significativo. Si la empresa quiebra o no puede hacer frente a sus obligaciones financieras, el inversor puede perder total o parcialmente el importe principal (el dinero prestado) además de los intereses esperados. La mitigación reside en el análisis riguroso por parte de la plataforma y, sobre todo, en la diversificación en multitud de operaciones. Algunos préstamos pueden estar garantizados o tener un seguro de impago, pero no es el caso de todos.
2. Riesgo de liquidez
El dinero invertido en un préstamo a tres años estará inmovilizado hasta el vencimiento. Aunque algunas plataformas ofrecen un mercado secundario para vender la participación, no hay garantía de que se encuentre un comprador rápidamente, lo que dificulta la recuperación del capital antes de tiempo.
3. Riesgo regulatorio y operacional
Es importante entender el marco regulatorio.
- Productos regulados (PFP): Ofrecen mayor protección al inversor (obligación de información estandarizada, límites de inversión, supervisión de la CNMV sobre la plataforma).
- Productos no regulados: El inversor opera bajo un marco mercantil distinto, sin la protección extra del Reglamento PFP, asumiendo un riesgo que puede ser superior en términos de transparencia y supervisión del intermediario.
No te olvides de diversificar
Ya sabes que suelo insistir en la importancia de no poner todos los huevos en la misma cesta. En el crowdlending, la diversificación no es solo una recomendación, sino una necesidad. Se debe evitar concentrar un gran importe en un solo préstamo. Al distribuir el capital entre múltiples operaciones de diferentes sectores, plazos y calificaciones crediticias, el impago potencial de una única empresa tendrá un impacto mucho menor en la rentabilidad total de la cartera.
Conclusión
La financiación alternativa a empresas es una potente herramienta para obtener rentabilidades atractivas y conseguir una diversificación real fuera de los mercados cotizados. Sin embargo, no es una inversión exenta de riesgo, como en la mayoría de las inversiones (no es nada nuevo). Antes de invertir, es indispensable entender la naturaleza exacta del producto (préstamo, factoring, etc.), el nivel de supervisión regulatorio del mismo, y aplicar una estrategia de diversificación disciplinada.