¿Por qué un coche matriculado pierde el 18% de su valor?

perdida valor coche matriculadoTodo el mundo sabe que los coches nuevos pierden valor nada más matricularse. Lo que no se sabe tanto es el motivo. Parece que la mayoría piensa que es algo así como el efecto de quitar el envoltorio, de estrenarlo, que explicaría la diferencia. Yo opino que la razón principal son los impuestos que se pagan, y te lo voy a explicar.

¿Qué impuestos se pagan en la compra de un vehículo nuevo?

Básicamente, hay dos grandes impuestos en el momento de la matriculación del coche: el impuesto de matriculación y el impuesto sobre el valor añadido (IVA). Si nos olvidamos de las exenciones para algunos colectivos y vamos al caso general, una persona tendrá que pagar:

  • Un impuesto de matriculación que depende de las emisiones de CO2 del vehículo. Si las emisiones son de menos de 120g/Km, no se paga el impuesto. Si las emisiones están entre 120 y 160, se paga un 4,75% de la base imponible, si las emisiones están entre 160 y 200 se paga un 9,75% de la base imponible, y finalmente, para emisiones superiores a los 200g/Km se paga un 14,75%.
  • Un IVA que desde hace unos años está en el 21% de la base imponible.

Caso habitual

La mayoría de los coches medianos y pequeños tienen emisiones entre 120g y 160g/Km, por lo que se paga un total de impuestos de 25,75% sobre la base imponible. Es decir, un coche que el concesionario vende por 10.000€ en realidad cuesta al cliente particular 12.575€. Dicho de otra manera, en este caso el 20,4% del valor del coche son impuestos que se pagan una sola vez.

Este es el caso habitual, pero un coche que contamina poco se vendería por 12.100€ impuestos incluidos, mientras un coche que contamina mucho se vendería por 13.575€ impuestos incluidos.

¿Cuánto cuesta volver a vender el coche una vez matriculado?

Cuando ya se ha matriculado el coche, ya no hay que pagar el impuesto de matriculación. Tampoco se paga el IVA, sino un impuesto de transmisiones patrimoniales, que cobran las comunidades autónomas, y que se paga sobre el valor del vehículo (en realidad sobre el mayor de dos valores entre el precio de venta y la tasación oficial de Hacienda para este modelo y año). Este impuesto varía según los sitios entre el 4 y el 8%, por lo que sería razonable considerar que es un 6% de media.

Por lo tanto, aquel coche que el concesionario me vendió por 10.000€ pero me costó 12.575€ por los impuestos, si imagino que lo vendo nada más matricularlo y sin haberlo usado aun, en principio lo podría vender por 10.600€ (impuesto de transmisiones incluido).

¿Una pérdida de valor motivada por los impuestos?

Volvamos a nuestro caso. El precio de mercado (base imponible) del vehículo es de 10.000€, pero este mismo coche vendido nuevo cuesta a un particular 12.575€, mientras si se vende matriculado cuesta al mismo particular 10.600€.

Es decir, que sin empezar a rodar, y con un valor en base imponible idéntico, el precio al público de este coche ha perdido 16% tan solo porque ya se pagaron los impuestos de primera matriculación.

A mí me parece una explicación de pérdida de valor mucho más convincente que cualquier otro argumento sobre el estreno del vehículo. ¿De verdad un vehículo iba a perder un 18% de su valor solo porque alguien se ha sentado antes y ha hecho 10 kilómetros? No tendría sentido. De hecho, un vehículo “nuevo” ya ha sido probado unos kilómetros por el constructor.

También tiene sentido si lo comparas con la vivienda. Cuando se compra una casa, los impuestos sobre la venta de una vivienda nueva (IVA, gastos notariales) son muy similares a los que hay sobre la venta de una vivienda usada (ITP, gastos notariales). Y curiosamente, un piso nuevo no pierde el 18% de su valor solo por haberse registrada la escritura.

Si te ha gustado el artículo, puedes abonarte a mi fuente RSS. También puedes seguirme en Twitter aquí.

Artículos relacionados:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

(Spamcheck Enabled)