Evolución del precio y del consumo del petróleo

precio del petróleo

Con el incremento del precio de la energía en los últimos meses, me parece interesante pararnos un momento a analizar cuál ha sido la evolución del precio y del consumo de petróleo en el mundo. La idea es entender que las variaciones de precio son algo muy habituales con esas materias primas, y también ver lo que puede pasar en el futuro, con la demanda local y mundial de combustible.

Evolución del precio del petróleo: los altibajos son normales

Cuando escribo estas líneas el precio del petróleo se sitúa alrededor de los 104 dólares, si me baso en la cotización del barril de Brent. Hace unas semanas, llegó incluso a superar los 127 dólares, por las tensiones causadas por la guerra de Ucrania.

Esos valores son altos, pero hay que relativizarlos. El máximo histórico se registró en julio de 2008, un momento en el que el precio rozó los 148 dólares. Además, entre 2011 y 2014 el precio del crudo se mantuvo casi siempre por encima de los 100 dólares por barril. El precio alto de ahora se nota más porque venimos de valores bajos, como contaba en un artículo hace unos años. Durante la pandemia el precio llegó a caer por debajo de los 20 dólares.

Es decir que, en menos de 15 años, hemos tenido un precio del barril por encima de los 140 dólares, luego por debajo de los 20 dólares y ahora de nuevo por encima de los 120 dólares. Las variaciones son tremendas.

La demanda de petróleo todavía tiene mucho futuro

Si miramos el mercado del petróleo desde el punto de vista de la demanda, vemos dos cosas.

  1. Por un lado, la demanda mundial no ha parado de crecer en las últimas décadas, con pequeñas bajadas puntuales por motivo de las crisis económicas o sanitarias. En 1995 esa demanda se situaba por debajo de los 70 millones de barriles diarios. En 2019, según datos de la Agencia Internacional de Energía, la demanda rozó los 100 millones de barriles diarios (99,7). Bajó casi un 10% en 2020 por la pandemia, pero se espera que en 2023 la demanda supere los 100 millones y siga creciendo cada año.
  2. Al mismo tiempo, las tendencias de consumo son diferentes según las zonas geográficas. En 2019, América del Norte y Europa consumieron 41 millones de barriles diarios (un 41% del total mundial). En 2026, la AIE espera que consuman 39,5 millones de los 104,1 millones de todo el mundo (38%). Aunque la bajada es pequeña, se nota que las políticas de transición energética en los países occidentales empiezan a tener efecto.

En España se consume cada vez menos productos petrolíferos pero la demanda sigue siendo muy alta

Según los datos publicados hace unas semanas por la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos de España (Cores), en 2021 se consumieron en nuestro país 53,3 millones de toneladas de productos derivados del petróleo, a comparar con los 75 millones de toneladas del año 2007. La bajada es significativa, pero todavía hay mucho mercado de producción y distribución de productos petrolíferos para empresas como Grupo Hafesa, porque vamos a seguir necesitando el petróleo durante unas cuantas décadas.

El tipo de productos más consumidos son los gasóleos, que representan un 59% del total, y que son estratégicos para el transporte de mercancías por carreteras, la calefacción, la agricultura, y más aplicaciones. Los coches eléctricos probablemente van a tener mucho éxito en un futuro cercano, pero el tema de los camiones es más peliagudo, por la relación entre potencia necesaria y peso de las baterías. En el sector de la aviación, la transición es todavía más complicada.

¿Cómo va a evolucionar el precio del petróleo y cómo afectará a tu economía?

Basándome simplemente en el histórico del precio del petróleo y su gran volatilidad, es prudente evitar hacer especulaciones sobre la evolución futura de la cotización de esa materia prima. Está claro que la demanda va a seguir creciendo, y que la capacidad de producción y las reservas son limitadas, y eso a priori empujaría los precios al alza.

Por otra parte, hay productores cuyos costes de extracción son más altos y tienen interés en que los precios sigan rentables. Pero, al mismo tiempo, un precio del petróleo demasiado alto perjudica la economía mundial, lo que puede provocar una recesión, que a su vez implica menor consumo y menores precios, lo que lleva a tener un incentivo para que los precios no suban excesivamente. Los productores pueden aumentar la oferta para hacer bajar el precio, si fuera necesario.

A muy largo plazo, con la transición energética, es posible que el precio del petróleo baje, pero no será pronto. Además, es una materia prima necesaria para muchos procesos industriales, como la fabricación de plásticos, entre otros.

Aquí, de momento, tendremos que estar pendientes de lo que ocurra con Ucrania, que probablemente es el factor que más afectará los precios en el corto plazo.

Y ten en cuenta que una bajada de precios no se notaría tanto, puesto que hay muchos impuestos dentro de lo que pagamos de carburantes. Es algo que detallé hace unos años para explicar por qué ya no había tanta diferencia entre los precios de las gasolineras de Francia y de España.

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