Aprender un idioma: ¿la solución a la crisis?

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Hoy nos centramos en lo conveniente que puede ser aprender un idioma para enfrentarse a la crisis y aprovechar las oportunidades.

 

No hay crisis para todos

 

Quizás haya que insistir un poco sobre este tema. La crisis que vivimos es local, afecta principalmente a los dos primeros mercados del mundo, EEUU y Europa, porque estas economías creyeron que el camino del crecimiento pasaba por endeudarse. Pero en el resto del mundo las cosas van muy bien: China e India siguen creciendo a un ritmo sostenido, igual que Brasil o Rusia. Y dentro de Europa hay países que lo hacen un poco mejor que otros.

 

Aprender un idioma como factor diferencial

 

Dominar otra lengua da dos grandes posibilidades: irse a vivir a otro país que tenga crecimiento económico o aprovechar las oportunidades de negocio locales. Porque los habitantes de las zonas que florecen se convierten en viajeros, y muchos acaban visitando España. Al mismo tiempo, las empresas de esos países a menudo buscan invertir en nuevos países, y las españolas que quieran exportar hacia estas zonas pueden necesitar empleados que sepan el idioma local.

 

¿Qué idioma aprender?

 

El inglés sigue siendo una lengua muy útil, a pesar del relativo declive de Estados Unidos, pero hay otros idiomas que merecen la pena ser estudiados. El chino mandarín, el ruso o el portugués (por el mercado brasileño) son otras alternativas interesantes.

No se trata necesariamente de convertirse en un interprete totalmente bilingüe, pero si de adquirir un conocimiento suficiente del idioma para mantener una conversación, escribir correos electrónicos, y este tipo de cosas. Por supuesto, cuanto más dominio se tenga de una lengua, mayores serán las oportunidades, pero incluso un conocimiento incompleto puede representar una gran ayuda.

 

¿Qué puedes hacer?

 

Como lo estaba diciendo antes, las posibilidades son variadas. Está  la emigración a Alemania, Noruega, u otros países del norte de Europa. Incluso se puede pensar en destinos más lejanos como Brasil, Rusia, India o China. Hablando del gigante asiático, una persona que domine el mandarín puede hacer muchos negocios, no solo importando y exportando, ya que la comunidad china en España es casi un sector económico por si mismo. Luego está la posibilidad de montar un negocio propio relacionado con un país cuyo idioma sepamos. También podemos especializarnos en atender turistas de una determinada zona. Eso sin contar una búsqueda de trabajo orientada a empresas exportadoras.

La formación, siempre es una ventaja. Es una inversión (en tiempo y/o dinero), pero merece la pena. Cuantos más factores diferenciadores tengas, más fácil podrás trabajar o montar tu propio negocio.

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