Cualquier inversor debería conocer muy bien el activo que piensa comprar. Uno de los aspectos que debe tomar en cuenta es el riesgo. Y para eso, además de elementos cualitativos imprescindibles, también se puede contar con algunas herramientas y métricas, que sobre todo se pueden usar con productos financieros para los cuales se dispone de muchos datos. Vamos a ver como valorar el riesgo de una inversión.
¿Qué es el riesgo y por qué es importante evaluarlo?
Antes de entrar más en detalle en el artículo, me parece importante entender qué es el riesgo de una inversión. Creo que en este contexto se puede definir como la posibilidad de perder parte o todo el dinero invertido. Para un inversor, especialmente si es prudente, el objetivo no es eliminar el riesgo completamente, porque eso es imposible. Pero es totalmente posible gestionarlo y reducirlo a un nivel aceptable. Es lo que se llama tomar un riesgo calculado.
Existe una relación entre riesgo y rentabilidad. Por lo general, cuanto mayor es el riesgo, mayor suele ser la rentabilidad esperada, pero también mayor la posibilidad de perder. ¡Cuidado! También hay inversiones arriesgadas con poca rentabilidad. Lo que es menos frecuente son las inversiones muy rentables con poco riesgo.
Los criterios cualitativos para evaluar el riesgo de una inversión
En la segunda parte del artículo vamos a hablar de algunos indicadores y métricas, pero antes quiero recordar que la inversión no es una ciencia exacta, y que no se puede limitar a los números. Ya sabes que las rentabilidades pasadas no garantizan beneficios futuros. Es muy importante entender los activos en los que inviertes en sus contextos.
Por ejemplo, si miramos la compra de activos inmobiliarios, no basta con mirar los precios de compra y alquileres. Es necesario valorar cuál puede ser la evolución del mercado a medio y largo plazo, teniendo las evoluciones demográficas, los cambios legislativos, la construcción de nuevas viviendas, etc. Además, cada bien inmobiliario es diferente del otro, y antes de comprar uno hace falta haberlo estudiado a fondo: finca, vecindario, distribución, altura, y muchos más elementos.
En el caso de la inversión a largo plazo en bolsa, no se pueden mirar solo las cuentas de la empresa y la evolución de su cotización. Hace falta dedicar algo de tiempo a las perspectivas de la empresa, viendo su estrategia, la evolución de su mercado, y otros criterios similares.
En otras palabras, antes de invertir tienes que informarte muy bien, tanto sobre el activo que estás pensando adquirir como sobre su mercado, y las oportunidades y amenazas que tiene la inversión. Solo cuando ya dispones de esa información, puedes plantearte usar las métricas.
Herramientas y métricas clave para medir el riesgo
Volatilidad
La volatilidad mide cómo varía el precio de una inversión en un periodo determinado. Cuanto mayor es la volatilidad, más arriesgada es la inversión, ya que las subidas y bajadas del precio pueden ser más bruscas. Esta métrica se expresa generalmente a través de la desviación estándar, que indica cuánto se desvía el precio respecto a su media.
Por poner un ejemplo, si una acción tiene una alta volatilidad, podría ganar o perder un 10% en un solo día. En cambio, una acción con baja volatilidad experimentará cambios más moderados, como un 1% diario.
Normalmente encontrarás páginas donde te calculan la deviación estándar para un activo concreto. Pero, si no, puedes investigar la fórmula, y aplicarla a los datos estadísticos que hayas recogido.
Ratio de Sharpe
Esta ratio compara la rentabilidad de una inversión con su riesgo. Cuanto mayor es el Ratio de Sharpe, mejor ha sido la rentabilidad ajustada al riesgo. Se calcula dividiendo la rentabilidad esperada por la desviación estándar de las rentabilidades.
Formula ratio de Sharpe:
(Rentabilidad esperada − Rentabilidad libre de riesgo) / Desviación estándar
Donde la rentabilidad libre de riesgo habitualmente es la rentabilidad del tipo de interés del banco central.
Como ya comentamos, la deviación estándar es la volatilidad del activo.
En teoría, una ratio alta sugiere que la inversión ofrece una buena rentabilidad en relación con el riesgo asumido.
Beta
El coeficiente Beta mide la sensibilidad de una inversión a los movimientos del mercado. Si la Beta es 1, la inversión se moverá en línea con el mercado. Si es mayor que 1, la inversión es más volátil que el mercado, y si es menor que 1, es menos volátil. Es coeficiente se calcula comparando la volatilidad media del mercado con la del activo estudiado.
Una acción con una Beta de 1,5 tenderá a aumentar un 15% si el mercado sube un 10%, pero también caerá más si el mercado baja. En el momento en que escribo este artículo, Nvidia tiene una Beta de 2,44 mientras la de McDonald’s es de 0,67.
Probabilidad de pérdida (VaR – Valor en Riesgo)
No, no estamos hablando del futbol. En este caso el VaR es una métrica estadística que indica la cantidad máxima que podrías perder en una inversión durante un periodo determinado, bajo condiciones normales de mercado y con una probabilidad dada. De nuevo es una métrica basada en la volatilidad del activo.
Por ejemplo, si tienes una cartera de 100.000 euros y un VaR del 5% con una confianza del 95%, esto significa que existe una probabilidad del 5% de que pierdas más de 5.000 euros en un día.
Duración de los bonos
Si inviertes en renta fija, la duración es una medida del riesgo de los bonos ante cambios en los tipos de interés. Cuanto mayor es la duración, más sensible es el precio del bono a las variaciones en los tipos. Una duración alta significa mayor riesgo. ¿Por qué? Simplemente por los posibles cambios a largo plazo. Cuando se revalorizan los tipos de interés, aquellos bonos que ofrecen una rentabilidad menor pierden valor.
Por eso, un bono con una duración de 10 años será más afectado por un aumento de los tipos de interés que uno con una duración de 3 años.
Cómo aplicar las métricas a tu cartera
Es importante no solo entender estas métricas, sino saber cómo aplicarlas de forma práctica. Veamos algunos consejos para hacerlo.
Diversifica tu cartera
Mantener una combinación de activos con diferentes niveles de volatilidad y beta puede reducir el riesgo total. De todos modos, cualquier inversor prudente repartirá su patrimonio entre diversos mercados y estrategias. Por ejemplo, una parte en renta fija, otra en renta variable y otra en bienes inmobiliarios. Y a su vez, dentro de la renta variable buscarás acciones de sectores, países y perfiles diferentes.
Evalúa la ratio de Sharpe para comparar inversiones similares
Si estás considerando dos fondos de inversión, podrías decidir seleccionar el que tenga la mayor ratio de Sharpe, ya que ofrece más rentabilidad ajustada al riesgo. Sin embargo, también es importante tomar en cuenta el factor riesgo de forma independiente, y saber hasta que nivel estás dispuesto a arriesgar.
Comprueba la Beta antes de invertir en acciones individuales
Si tu objetivo es mantener el riesgo bajo, evita acciones con una Beta alta, que son las que tienen una mayor volatilidad. Pero ten en cuenta que eso tendrá un efecto en la rentabilidad de tu inversión.
Considera el VaR de tu cartera en su totalidad
Si puedes conseguir la información, saber cuál es tu exposición al riesgo te permitirá tomar decisiones informadas, como si deberías reducir tu posición en ciertos activos. Por ejemplo, plantéate si estarías cómodo si tu cartera de acciones se devaluase un 30% durante varios meses, o si acabarías vendiendo con pérdidas por no soportar la incertidumbre.
¿Cómo equilibrar riesgo y rentabilidad en tu inversión?
Un inversor prudente debe encontrar el equilibrio entre riesgo y rentabilidad. No se trata de evitar el riesgo por completo, sino de asegurarse de que se asume un nivel adecuado de riesgo en función de tus objetivos financieros. Para ello:
- Define claramente tus metas a corto y largo plazo.
- Ajusta tu cartera a tu perfil de riesgo: si no toleras grandes pérdidas, busca activos con baja volatilidad y una Beta baja.
- Revisa y ajusta tu cartera de forma periódica para asegurarte de que sigue alineada con tus objetivos y tolerancia al riesgo.
Recuerda también no obsesionarte con números y ratios. Repito, la inversión no es una ciencia cierta. Puedes usar las métricas como ayuda, pero no deberías condicionar toda tu estrategia a seguir ciegamente los datos. Los factores cualitativos importan mucho.