Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras

rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futurasEn otro artículo reciente, quise llamar la atención sobre la mentira que consiste en presentar una inversión como segura, cuando ninguna lo es. Esta vez me interesa rechazar otra idea muy arraigada e igual de dañina. Se trata de la atracción los inversores por los productos que han demostrado buenos resultados en el pasado. Sin embargo, las rentabilidades pasadas no garantizan las rentabilidades futuras. Y es mejor que te enteres lo antes posible.

La estadística explica el pasado, no el futuro

El título lo resume muy bien: el desarrollo de los eventos pasados no implica que se vuelva a producir lo mismo en el futuro.

Es un error en el que suelen caer muchos periodistas deportivos. Seguro que te suena. Afirman cosas como “el Real Madrid nunca ha perdido en casa contra un equipo alemán en la fase de eliminatorias de la Champions League”. Es un ejemplo inventado, por supuesto.

Cuando afirman algo de este tipo, parecen sugerir que es una tendencia que se va a reproducir con mucha probabilidad en el futuro. Y no es así. Solo es una estadística. Probablemente será resultado de la casualidad.

Quizás lo veas más claro con el lanzamiento de un dado. Imagínate que en los 9 lanzamientos anteriores salió un 6. Sería una locura deducir de eso que el próximo tiro también será un 6. Salvo que el dado este trucado, pero no es el caso. Si vuelves a lanzar, tienes una posibilidad entre seis de sacar un 6. Ni más, ni menos. El pasado no influye.

Las rentabilidades pasadas pueden garantizar un desastre en unos casos

Si algo ha tenido mucha rentabilidad en el pasado, puede significar que su precio en el mercado haya subido mucho. Por lo tanto, es posible que el producto haya llegado a un valor muy alto, que le será muy difícil de mantener.

La situación más evidente de que esas cosas ocurren es el caso de las burbujas. Hemos tenido ejemplos recientes en el mercado inmobiliario, y mucha gente piensa que ocurre lo mismo con Bitcoin. En estos casos, la rentabilidad pasada solo garantiza que en el futuro cualquiera que invierta vaya a perder bastante.

En el caso del precio de una acción de una compañía puede pasar algo parecido. Su precio se puede disparar porque hay beneficios contrastados y en crecimiento o porque se estima que los beneficios futuros van a crecer notablemente. En algunos casos, como la OPV de Facebook, las expectativas son tan altas que el precio de salida está muy inflado. Eso implica que incluso si la empresa consigue los beneficios que vaticinan los más optimistas, habrá que esperar años para recuperar un buen retorno. Esto significa que un inversor nuevo puede perder bastante, pese a que los anteriores hayan conseguido rentabilidades muy buenas.

Al final, el crecimiento de Facebook ha sido impresionante, y el precio de la OPV retrospectivamente no era tan abusivo. Pero en el momento de la salida a bolsa sí que existía un riesgo importante.

Lo más importante es volver a los aspectos fundamentales para valorar la inversión

Olvidemos el pasado. Lo importante es saber si lo que compro me puede ofrecer una buena rentabilidad en el futuro. En el caso de la bolsa, significa buscar empresas con buenas perspectivas y cuya cotización sea razonable. Se pueden usar criterios como el PER, aplicando unos correctivos para compañías en fuerte crecimiento.

En otros mercados, tienes que buscar un consenso sobre el valor de mercado de tu inversión. Por ejemplo, si quieres invertir en vivienda, tienes que tomar en cuenta el nivel de vida del país. Date cuenta que en España una vivienda media no debería costar más que 4 veces los ingresos netos de una familia. Si en 2018 la renta media de los hogares españoles era de unos 28.500, entonces la vivienda media no debería costar más de 114.000€. Pagar más que esta referencia es arriesgarse a perder bastante.

Si hablamos de materias primas, o de divisas, las cosas se complican, pero también es posible encontrar informaciones realistas sobre su próxima evolución, aunque como ya hemos dicho, nunca nada está garantizado.

Por ejemplo, está claro que en periodos de crisis, el oro suele ser un valor refugio y apreciarse. Entre 2008 y 2011 duplicó su valor. Luego bajó más de un 40% hasta el año 2016, y desde entonces ha vuelto a subir.

Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras

En mi opinión, concienciarse de que las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras es una de las tres ideas más importantes de las inversiones. De acuerdo, te recuerdo las otras dos:

  • Diversifica el riesgo, o como expliqué en otro artículo, no pongas todos los huevos en la misma cesta.
  • Una mayor rentabilidad implica un mayor riesgo. Así que no te creas quien te venda un producto con alta rentabilidad y poco riesgo.
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