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¿Se puede vivir sin dinero?

¿Sin dinero se puede vivir? Tanto hablar de ahorro, de formas de ganar más, de gastar menos y en general de vivir con más tranquilidad económica llevan inevitablemente en un momento u otro a esta pregunta. Voy a intentar contestarla desde dos ángulos.

 

Desde el punto de vista del individuo

 

Suponiendo que el resto de la sociedad no cambie, y por lo tanto que el dinero siga siendo la herramienta central de la economía, aquel que busque vivir sin dinero no tendría muchas opciones, y todas pasarían por un aislamiento total.

Si tomamos el caso de una persona que no tiene nada, la única opción que tendría sería dirigirse a un lugar donde la naturaleza le permitiera encontrar fácilmente los elementos que le permitirían sobrevivir. Esto se haría más fácil en un país cálido todo el año, cerca del Ecuador. Pero hoy en día quedan pocos lugares donde un hombre pueda vivir libremente sin que un propietario le reclame una tasa o un alquiler por estar usando sus terrenos. La persona que no quiera depender del dinero tendría que subsistir pescando, cazando, cultivando y bebiendo agua de un río limpio. Todo esto usando herramientas fabricadas a mano.

Resulta bastante difícil imaginar que todo eso se pueda conseguir sin dinero. Y entonces habría que tener mucha suerte, nunca enfermarse o herirse de gravedad, para no tener que acudir a un médico.

 

Al nivel de toda una sociedad

 

Se puede echar la culpa de todo al dinero, pero en realidad solo es una herramienta, que se puede usar con fines positivos o negativos. Su propósito original es facilitar el intercambio entre los hombres. Como el trueque es muy limitado, se inventó un valor de referencia, que permitiese mediante precios cambiar productos o servicios por otros, siendo el trabajo uno de estos servicios.

El problema llega cuando el uso de esta herramienta se hace cada vez más complejo. Aparecen el crédito y los intereses y una batería de mecanismos todos justificados (acciones, bolsa, bonos) que finalmente culminan en productos financieros tan complicados que nadie llega a entender realmente ni lo que son ni cuanto valen, como ocurrió con los famosos productos estructurados basados en las hipotecas basura de EEUU.

Se pueden imaginar muchos tipos de sociedades sin que haya necesidad de dinero. Una de ellas, bastante utópica, sería la que asignará a todos los hombres y mujeres un trabajo según sus habilidades, y donde cada uno recibiese los productos y servicios necesarios para vivir, nadie siendo más que otro.

Dejando a un lado el aspecto muy delicado de la motivación (si voy a recibir lo mismo que los demás, haga lo que haga, es probable que no sea tan eficiente), el principal problema de esta utopía es que olvida el carácter humano y la atracción por el poder. Aunque no existiese dinero, después de un cierto tiempo se volverían a formar diferencias. Algunos hombres considerarían que su empleo es más importante, y en consecuencia exigirían recibir más de todo. Y si ya no todo recibe lo mismo, si hay que hacer diferencias, medir estos distintos niveles de ingresos sería algo muy parecido al concepto de dinero.

 

Conclusión

 

En mi opinión, podríamos vivir sin dinero, pero no sin diferencias sociales. Y lo que precisamente nos molesta tanto del dinero es que unos tengan tanto y otros tan poco. No vemos la herramienta, sino la diferencia social que está midiendo y confundimos ambas cosas.

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