Comprar barato y vender caro: la teoría
Supongamos que has encontrado una empresa A que tiene muy buenos fundamentales, reparte dividendos y por algún problema que consideras temporal está castigada en bolsa. Decides añadirla a tu cartera. Pasa el tiempo, los resultados de esa empresa mejoran notablemente, y también las expectativas del mercado. Llega a cotizar a un precio que consideras excesivo. Y contemplas venderla.
Porque, claro, si ahora puedes vender tus acciones por el triple del precio a que las compraste, es posible que la plusvalía corresponda a 20 o más años de dividendos. En teoría, si vendes en ese momento, y reinviertes el dinero en otras empresa, B y C, que has estudiado y que ahora están infravaloradas, cuando se recuperen cobrarás unos dividendos muy superiores a los que cobras ahora con A, y además posiblemente vuelvas a tener una plusvalía latente.
La realidad es más compleja
El problema de esa estrategia es que se basa en dos suposiciones. La primera es que cuando compres B y C no te equivoques comprando “barato”. La segunda es que tampoco te equivoques al suponer que A está sobrevalorada.
Voy a poner un ejemplo muy exagerado. Supongamos que en julio de 2023 tenías acciones de Nvdia compradas unos meses antes a 15 dólares que en ese momento cotizaban por 45 dólares. Te parece una subida exagerada, por el PER que tenía la empresa en ese momento, y decides venderlas. Digamos que los 1.000 euros que habías invertido eran entonces 3.000 euros. Vendes y pagas un 19% sobre la plusvalía, te quedan 2.620 euros.
Quieres seguir invertido en el sector, y entonces pones tus ojos en Intel, que según has entendido está pasando por problemas temporales. Compras acciones a 33 dólares, a la mitad de lo que costaban un par de años antes. Conocías el recorte de dividendo anterior, pero creías en la recuperación de la compañía. Los primeros meses parecen darte la razón, y la empresa vuelve a cotizar (brevemente) por encima de los 50 dólares.
Pero luego todo se tuerce. Resulta que la situación de Intel no mejora, cortan totalmente el dividendo, y cambian de estrategia. La cotización cae a 20 dólares. De repente tienes una posición que solo vale 1.600 euros y que no te paga nada de dividendos. Luego se recupera un poco y vuelves a tener unos 2.000 euros.
Pero, si no hubieras vendido, tendrías más de 9.000 euros en acciones de Nvidia, cuyos resultados han sido estratosféricos trimestre tras trimestre.
Es un caso exagerado, pero muestra lo que puede pasar.
¿Qué significa comprar barato?
Para que la frase comprar barato y vender caro funcione, tienes que realmente comprar barato. Y no es tan sencillo como suena, al menos cuando hablas de inversiones en bolsa. Porque “barato” en ese caso significa una empresa de calidad que por las irracionalidades del mercado está infravalorada. No necesariamente es una empresa cuya cotización haya caído. Y, por supuesto, el hecho de que la cotización de una empresa se haya desplomado no necesariamente la convierte en barata.
Los inversores novatos suelen cometer el error de comprar empresas con un PER muy bajo o una RPD muy alta sin haber estudiado muy bien los fundamentales de la empresa. En muchos casos, esos indicadores solo anticipan que los beneficios de la empresa van a caer y que probablemente haya un recorte o una suspensión de dividendos.
Los inversores más experimentados se equivocan con cierta frecuencia, porque al final nadie sabe lo que depara el futuro, y tú puedes ver problemas temporales donde hay un problema estructural, y viceversa.
En otras palabras, comprar barato no es fácil.
¿Qué significa vender caro?
En el otro lado, tienes el problema opuesto. ¿Cuándo sabes que una empresa está claramente sobrevalorada? Es cierto que hay muchas modas y euforias en los mercados, pero también pasa que una empresa aparentemente cara siga creciendo mucho y resulte siendo una inversión muy rentable a largo plazo.
Vender “caro”, a menudo significa perderte esas rachas de buenos resultados, incremento de dividendos y de cotización. Y luego si quieres volver a entrar, tienes que pagar mucho más caro…
Comprar barato y vender caro es invertir a medio plazo
Ahora, hay casos en los cuáles comprar barato para luego vender caro tienen sentido. Es el caso de las inversiones de medio plazo. Es decir, de empresas que no te convencen para estar a largo plazo, por distintos motivos, pero que piensas que se van a revalorizar en los próximos meses o años.
El caso más claro quizás sea el de los sectores cíclicos. Un buen ejemplo es una empresa como ENCE. Tiene épocas de bonanza, con una cotización que sube mucho y un reparto de dividendos muy interesante, y luego caídas profundas. En 2016 cotizaba por los 2 euros y repartía un dividendo de 8 céntimos. En 2018 llegó a repartir un dividendo de 26 céntimos (3,3 veces más) y a cotizar brevemente por encima de los 8 euros. Luego bajó significativamente el dividendo, e incluso lo cortó. En 2020 la cotización llegó a caer debajo de los 2 euros. En 2007 tuvo otro pico similar.
Si a una empresa así la compras a buen precio, y te esperas a que haga el x3, luego no te interesa quedarte, porque sabes que muy probablemente volverá a caer. Simplemente te esperas, y vuelves a invertir cuando parece que viene otro ciclo.
Para la inversión a largo plazo, lo mejor suele ser mantener
Idealmente, cuando compras para invertir a largo plazo buscando la rentabilidad por dividendos, no quieres vender nunca. Es como si hubieras comprado una vivienda bien ubicada y la pusieras en alquiler. Si se revaloriza mucho la zona, cobras más alquileres, no vendes para buscar otra vivienda igual de buena.
Evidentemente, hay excepciones.
Si dejas de creer en la empresa, o piensas que te equivocaste al comprarla, mejor venderla, aunque suele ser bueno esperar un momento propicio, salvo que te parezca inminente un descalabro.
Si la cotización de la empresa se incrementa mucho más que los resultados durante un periodo sostenido, puedes plantearte vender, pero debería ser porque la plusvalía es tremenda y la sobrevaloración es muy obvia. Y no suele pasar a menudo.
No olvides que vender significa pagar muchos impuestos, salvo que aproveches una plusvalía para deshacerte de una posición con pérdidas.
¿Qué opinas? ¿Compras barato y nunca vendes? ¿O buscas vender caro? ¡Cuéntamelo en la sección de comentarios!