¿Hace cuánto que no cambias tus passwords?

En una sociedad cada vez más digital, las claves de acceso, más conocidas como passwords, tienen una importancia tremenda en la seguridad de nuestra información. Sin embargo, por pereza o simplemente por olvido, muchas personas tienen unas prácticas muy deficientes respecto a sus claves personales. Vamos a repasar algunos consejos básicos pero necesarios, sobre todo porque pocas personas los cumplen.

La contraseña en sí

A esas alturas, es muy probable que uses un password cuya construcción es segura. Pero probablemente lo hagas porque los portales que usas te obligan a hacerlo. Te exigen un mínimo de 8 caracteres, te fuerzan a mezclar minúsculas y mayúsculas, e incluso es probable que requieran algún número o un carácter especial para poder validar tu clave. Si no lo hacen, y tu clave carece de esas características, deberías cambiarla, y cumplir con todas esas recomendaciones.

¿Sabes por qué? Simplemente porque los hackers usan programas que se basan primero en diccionarios, y luego prueban combinaciones. Si creas un password largo y con diversos tipos de caracteres, haces que sea casi imposible romperlo, porque supondría un esfuerzo de prueba y error de mucha potencia y mucho tiempo.

No uses la misma contraseña para todos tus accesos

Ya lo sé, es muy tentador usar una clave que te has aprendido de memoria. Pero el caso es que si alguno de los servicios que usas sufre un ataque y le roban los datos de acceso (ha pasado varias veces y con compañías muy grandes), los hackers podrían llegar a descubrir tu password y usarlo en otros servicios. Si tienes varios, dificultas mucho la tarea a los malos.

Cambia tu contraseña

Sospecho que muchos de los lectores de este artículo solo cambian su contraseña cuando el servicio al que acceden les obliga a hacerlo. Pero lo bueno sería cambiar regularmente, por lo menos cada par de meses. De esa forma, si alguien ha tenido acceso a tus datos sin que te enteres, le cortas la entrada.

No guardes el password en el navegador

Sí, es muy práctico no tener que volver a entrar tus claves una y otra vez cuando te conectas a según qué servicio, pero también eso hace que tu ordenador sea muy vulnerable. Olvidémonos por un momento de  los hackers. Simplemente, alguien que pudiera tener acceso a tu dispositivo podría entrar en cualquier servicio para el cuál tengas autorizado al navegador a guardar la contraseña. En especial, deberías descartar esta posibilidad para cualquier cosa relacionada con el dinero y para el acceso a tu cuenta de correo electrónico, ya que quien accede a ella puede reinicializar contraseñas de otros servicios.

¿Dónde guardar la información?

Ya lo sé, si tienes que tener contraseñas diferentes y las tienes que ir modificando regularmente, te supone un problema de gestión de memoria. ¡Imagínate! Cualquier usuario puede fácilmente tener una cuenta de Facebook, otra de Google (como mínimo para Android) o de Apple (para iPhone), añade a eso un par de correos electrónicos, y cualquier servicio online que puedes tener (juegos online, bancos, Paypal, Amazon, Netflix, Spotify…) y recordar cada password se hace muy complicado.

Si lo apuntas en un papel, y guardas este papel lejos de tu ordenador en un sitio que nadie miraría, estarás bastante seguro. O puedes usar algún servicio online de conservación de contraseñas, que funciona como una caja fuerte virtual. O simplemente, puedes confiar en tu memoria para tus accesos más importantes, y luego aceptar que puedas tener que reinicializar el password de los demás si algún día te olvidas de la clave.

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