Son muchas las personas que contemplan emprender como forma de combinar el desarrollo personal con la creación de un patrimonio. Pero, en nuestra época de movilidad, tecnología y cada vez menos fronteras, esa creación de empresa no tiene porque ocurrir en España. En este artículo, vamos a ver la posibilidad de montar una empresa en otro país, y cogeremos el ejemplo de Suiza como posibilidad.
¿Por qué plantearse abrir una empresa en otro país?
Los motivos pueden ser de muchos tipos. Los hay relacionados con el mercado y las oportunidades de negocio, ya que algunos países pueden tener una demanda mayor de algunos nichos de productos y servicios. Por supuesto están los aspectos de regulación, marco legal y de fiscalidad. Si un país lo pone más fácil para emprender y además cobra menos impuestos, tendrá un atractivo mayor. Otra razón puede ser la posibilidad de acceder a una fuerza laboral altamente cualificada, o incluso especializada en algún área. Y no olvidemos razones tan sencillas como ponérselo más fácil a algunos clientes internacionales que quieren una atención más cercana.
¿Por qué poner el ejemplo de Suiza?
Quizás te haya sorprendido que no haya elegido como ejemplo un país miembro de la Unión Europea. Pero lo cierto es que, pese a no pertenecer a la organización, Suiza tiene mucha integración con la UE, siendo quizás lo más destacable su pertenencia al tratado de Schengen, lo que permite la libre circulación de las personas.
Otra gran ventaja es su ubicación geográfica. Está más al oeste que al centro de Europa, pero se sitúa entre los tres primeros mercados de la Zona Euro: Alemania, Francia e Italia.
Además, hablamos de un país muy desarrollado, que tiene un sector financiero y comercial potente, muchas empresas innovadoras, y que es una referencia al nivel democrático.
¿Es fácil montar una empresa en Suiza?
Si quieres constituir una sociedad en el país helvético, hay que cumplir una serie de pasos y trámites legales, que no son excesivamente complicados, pero que tampoco se improvisan. De hecho, lo recomendable es contar con una gestoría en Suiza, con empresas especializadas como Rister.
Simplificando un poco las etapas para crear una sociedad limitada, tienes que contar con un proceso que duraría aproximadamente seis semanas.
Se empieza por un examen previo, seguido con el registro y la aprobación de la razón social. A continuación, hace falta ir preparando algunos de los documentos necesarios para la constitución de la sociedad. Me refiero a lo necesario para preparar los estatutos, el acta de constitución, la inscripción correspondiente, etc. También será necesario depositar el importe del capital social en un banco reconocido. Después, se puede proceder a la constitución, y se elabora el acta de constitución. El proceso sigue con el hecho de publicar la creación de la empresa en el diario oficial del cantón. Finalmente, se registra la sociedad como empresa sujeta a tributación.
Como vez, nada muy diferente a lo que puede suceder en otros países, pero sí que hace falta tener un buen asesoramiento.
¿Qué opciones de empresa puedes crear?
Al igual que lo que sucede en España con el empresario individual, más conocido como autónomo, en Suiza puedes optar por la empresa unipersonal. Es una opción sencilla, fácil y económica para empezar. Pero tiene el mismo problema que autónomo: la responsabilidad es ilimitada. De hecho, se pueden asociar varias personas físicas en una sociedad colectiva, que recuerda a la comunidad de bienes en España. Pero sigue teniendo el inconveniente de la responsabilidad ilimitada.
En lo que se refiere a la formación de empresa en Suiza mediante constitución de una sociedad, las dos opciones más habituales son la sociedad de responsabilidad limitada (GmbH), que sería el equivalente a la SL española, y la sociedad anónima (AG), que equivaldría a la SA en España. Pero, a diferencia de aquí, en Suiza la forma jurídica más habitual es la AG. Para ambas opciones la responsabilidad se limita al capital. La GmbH requiere un capital mínimo de 20.000 francos suizos, mientras para la AG hace falta aportar 100.000 francos suizos con un depósito mínimo de la mitad.
Necesidad de tener un representante
La ley suiza obliga a cualquier empresa registrada en el país a tener al menos un representante, en otras palabras, una persona física, que sea residente en el país helvético. Lo comento porque en las páginas que consulté al respecto insistían bastante sobre este tema. Y es un motivo adicional para contar con asesoramiento a la hora de abrir una empresa en Suiza.
¿Qué deberías valorar para elegir un país para emprender?
- Investigar el mercado. Si vas a establecerte en un país, es porque tiene un mercado interesante para tu proyecto, o porque te permite acceder a mercados cercanos que son muy atractivos. Pero tienes que haber estudiado la demanda y la oferta.
- Estudia el entono legal y fiscal. No hablo solo de la creación de empresa y de los impuestos, aunque es una parte importante. Pero, según el sector en qué operes, puedes tener una regulación muy distinta en función del país donde ubiques tu negocio.
- Valora los aspectos culturales y el idioma. Por algo muchas empresas españolas se internacionalizan primero en Hispanoamérica.
- Estabilidad económica. Es mucho mejor establecerse en un país con una economía sólida. Si no es el caso, deberás exigir mucho retorno a tu inversión para compensar los riesgos.
- Infraestructuras y comunicaciones. Dos aspectos fundamentales en el mundo de los negocios.
- Costes. Analiza todos los costes que implica instalarte en un país u otro. Inversiones, salarios, servicios, impuestos, etc…
- Divisas. El riesgo de cambio puede tener un impacto muy notable en tus resultados.
Por supuesto, hay muchas más cosas para tomar en cuenta, pero con esa lista ya tienes una primera aproximación para poder comparar y valorar opciones.