La cofradía del puño cerrado y los ahorradores extremos

cofradía del puño cerradoEn un blog sobre finanzas personales tiene sentido hablar de la expresión “ser de la cofradía del puño cerrado” y de la avaricia. Explicar el significado de esa expresión me parece un buen punto de partida para luego hablar de hasta donde es razonable ahorrar. Porque, en mi vida, he visto algunos ejemplos de ahorradores extremos, que a veces cruzaban la línea hacia la tacañería.

¿Qué significa ser de la cofradía del puño cerrado?

Hay diferentes variantes de la expresión. Normalmente se habla principalmente de ser de la virgen del puño cerrado de la cofradía del mismo nombre. Incluso en ocasiones se menciona el término hermandad. Todo relacionado con las peñas tradicionales de Semana Santa.

Por supuesto, no existe ninguna hermandad del puño cerrado. Es una referencia a la avaricia. De un puño cerrado no salen ni monedas ni billetes. La persona los sujeta con fuerza porque no quiere gastar nada. La referencia a la cofradía es solamente un guiño que da más elegancia a la expresión.

¿Cómo saber si eres de la cofradía del puño cerrado o un simple ahorrador?

En otro artículo en el blog, hacía referencia a una frase muy interesante sobre la diferencia entre ahorro y avaricia. Y a veces puede ser complicado saber si eres de un grupo u otro. Porque las personas tacañas suelen pensar que solamente están siendo responsable con sus finanzas.

Ejemplos de ahorradores extremos

Te voy a dar algunos ejemplos que me he encontrado en mi vida personal o hablando con lectores del blog. Te dejo a ti que juzgues si esas personas son ahorradores extremos o tacaños. Es decir, si pertenecen a la virgen del puño cerrado o si simplemente gestionan su dinero de forma óptima.

  • Un lector me contó una vez lo que hacía con los tubos de pasta de dientes. Cuando el tubo ya no daba más de sí, lo abría con un cúter para poder aprovechar la pasta un par de usos más.
  • Un amigo recorrió 20 kilómetros en coche para ir especialmente a devolver un par de calcetines que le habían costado 2 euros.
  • Otro amigo aprovechaba su abono en el gimnasio para ducharse allí en lugar de en casa.
  • Hay personas que se llevan bolsas de plástico para frutas y verduras en los supermercados para recoger las necesidades de sus perros.
  • Muchos viajeros duermen en el aeropuerto para no pagar una noche de hotel o un taxi.

Como ves, algunas de esas situaciones pueden ser razonables y otras no, es cuestión de perspectiva.

Como verás, no he mencionado casos que ya son de tener mucha cara, como hacerse el loco para pagar su parte en la cuenta del restaurante y esas cosas.

¿Cuanto necesitas ahorrar?

Creo que uno de los factores más importantes para saber si eres miembro de la cofradía del puño cerrado o no es tu situación financiera personal.

Imagina que tienes unos ingresos regulares, ahorros, no tienes deudas y estás guardando más de un 15 o 20% de lo que ingresas. Se podría decir que tienes unas finanzas personales bastante saneadas, incluso si tienes una hipoteca. En ese caso, que estés mirando todos los precios al céntimo, y buscando siempre la opción más barata, puede llegar a ser excesivo en algunos casos.

Sin embargo, si estás buscando salir de las deudas y no tienes más remedio que buscar siempre la alternativa más económica para todo, se entiende mucho más.

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¿Merece la pena pensárselo mucho?

Una referencia que te puede servir

Voy a poner como hipótesis una persona que ingresa 1000 euros limpios al mes trabajando a tiempo completo. Para esa persona, una hora de trabajo corresponde más o menos a 6 euros de ingresos.

Pues esa referencia es interesante para ir midiendo los ahorros que haces, especialmente comparando con el tiempo que requieren. Porque, muchas veces, la opción más económica es más lenta.

Pongamos el caso del billete de Renfe de Valencia a Madrid. Como alternativa al Ave, hay un tren que para en todos los pueblos, tarda 6 horas y cuesta unos 20 euros. Si lo comparas con el Ave que tarda poco más de una hora y cuesta 50€, te das cuenta que cada hora de más te cuesta 6 euros. Podrías pensar que son alternativas similares. Ahora, viendo que coger un coche compartido te sale por 20 euros y tardas 3h30, parece que es mucho más competitivo ir en Blablacar que en Renfe, ya que cada hora que te ahorras con el Ave equivale a 12 euros.

Por supuesto, si optas por la opción más barata siempre te sale mejor económicamente, porque normalmente esas decisiones se hacen sobre tu tiempo de ocio. No es que vayas a perder tiempo de trabajo e ingresos por ellas. Pero es una referencia interesante. Si pierdes una hora por un euro de ahorro no te compensa, claramente.

 

¿Y tú? ¿Conoces ejemplos de ahorradores extremos? ¿Te consideras de la cofradía del puño cerrado? No dudes en comentar.

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