Muchas de las personas que están pensando cambiar su vehículo tienen la duda del tipo de modelo. Lo cierto es que, en estos momentos, hay muchas opciones disponibles, desde el eléctrico hasta el coche de combustible pasando por los híbridos. Con toda la inversión que han hecho los constructores en esa tecnología, ¿Compensa comprar un coche eléctrico en 2024? La respuesta es: depende de los kilómetros que haces cada año. Pero vamos a verlo.
Las múltiples variables desde el punto de vista económico
Las variables
El coste de un vehículo a largo plazo incluye una gran variedad de parámetros que necesitamos tomar en cuenta. Los principales son:
- El coste de adquisición del vehículo, y en el caso del eléctrico, del cargador asociado.
- El gasto en la fuente de energía: gasolina o electricidad.
- Lo que supone mantener el coche.
- Las posibles ayudas fiscales.
Repasemos cada uno de esos parámetros
Coste de adquisición del vehículo
Los coches eléctricos siguen siendo más caros que los vehículos de combustión equivalentes. Incluso teniendo en cuenta las posibles ayudas fiscales a la compra, se puede decir que para un vehículo de combustión mediano que tendría un coste alrededor de los 28.000 euros, lo equivalente en eléctrico puede costar unos 10.000 euros adicionales, a los que hay que sumar el coste de instalar un cargador.
Gasto de energía por kilómetro
Este gasto a su vez se compone de dos parámetros principales. Por una parte, la eficiencia de la tecnología, donde gana claramente el motor eléctrico al de combustión, y luego el coste del kWh de cada fuente de energía. Como decíamos, el motor eléctrico es más eficiente, y para recorrer 100 kilómetros, solo necesita gastar unos 20 kWh. Un coche de gasolina necesitará gastar unos 45 kWh para recorrer la misma distancia.
¿Y qué coste del kWh tiene la gasolina? Con un precio de 1,62 por litro hablamos de unos 18 céntimos por kWh. La electricidad en casa puede costar ahora bastante menos, pero digamos 15 céntimos incluyendo impuestos.
Si el motor eléctrico consume menos y la luz es más barata, obviamente el gasto de energía del vehículo de batería saldrá más barato, y la diferencia aumentará con los kilómetros recorridos.
Mantenimiento del coche
Los coches eléctricos llevan menos elementos susceptibles de ser cambiados. En particular, no tienen embrague, ni correas de distribución, tampoco aceite y filtros, por lo que el coste del mantenimiento se reduce. ¿Y que hay de la batería del vehículo eléctrico? Normalmente debería durar muchos años. Es razonable pensar que pueda aguantar unos 10 años y hasta 200.000 kilómetros.
Las ayudas fiscales
Además de las ayudas a la compra, que van desde ayudas monetarias hasta una supresión del impuesto de matriculación, hoy en día los vehículos eléctricos cuentan con otras ventajas. Por ejemplo, suele ser más barato aparcar en la calle en las zonas reguladas, además de pagar un impuesto de circulación menor.
Otros gastos
Es posible que te haga falta alquilar un vehículo con mayor autonomía para tus vacaciones, puesto que, hoy en día, y salvo los modelos más caros, los principales coches eléctricos de gama media no ofrecen mucha distancia para una carga completa.
El límite de las extrapolaciones
Ahora que hemos visto los principales parámetros, quería destacar los límites de intentar comparar el coste de un vehículo eléctrico al de uno de combustible. Y, como habrás adivinado, esas limitaciones vienen del desconocimiento que tenemos sobre algunos factores.
Por ejemplo, es bastante complicado saber de antemano cuál va a ser el precio medio de la electricidad para la próxima década, y lo mismo ocurre con el precio de la gasolina. Podría ocurrir que una de las dos energías se encareciese mientras la otra se hiciera más barata, o quizás se muevan con tendencias similares.
Luego está el tema de las ayudas. Ahora mismo los poderes públicos ponen mucho empeño en promover el coche eléctrico. Eso se traduce en un descuento notable en el precio de compra, y también en múltiples ayudas y rebajas fiscales.
Si tomas tu decisión hoy, las ayudas a la compra ya las conoces con seguridad. Pero los descuentos en aparcamiento o impuestos de circulación no sabes cuanto tiempo se mantendrán. Es lógico anticipar que, a medida que haya más coches en circulación, se recortarán esas ayudas.
¿Compensa comprar un coche eléctrico desde el punto de vista económico?
Vamos a tener en cuenta todos los factores que hemos mencionado antes, y suponer que no ocurran grandes variaciones en los precios de la energía y en las políticas fiscales. En este caso, la conclusión de muchas páginas especializadas en automóvil es que el umbral de “rentabilidad” del coche eléctrico está alrededor de los 20.000 kilómetros anuales de media durante un periodo de 10 años. Es decir que, si recorres menos que eso, probablemente no te vaya a compensar comprar un eléctrico.
Si en el futuro baja el precio de la gasolina y sube la de la electricidad, este umbral subirá, y viceversa. Y lo mismo pasa con las deducciones sobre aparcamiento, impuesto de circulación, y demás. Si se eliminan, el umbral subirá.
¿Compensa comprar un coche eléctrico por otros motivos?
Ahora bien, hay otros motivos para elegir, o no, un coche eléctrico.
La protección del medioambiente
Un coche tiene un doble impacto CO2. El primero es cuando se produce el vehículo, y hoy en día, la fabricación de un vehículo eléctrico tiene una mayor huella carbono que la de un coche de gasolina. El segundo es durante el uso del vehículo. Suponiendo que toda la electricidad que se use para recargar el coche sea renovable, entonces el impacto CO2 es muy bajo, mientras ya sabemos que el coche de combustión emite muchos gases de efecto invernadero.
Una ventaja asociada es que se reduce la dependencia de energía fósiles, algo positivo desde el punto de vista geopolítico. Pero las baterías llevan litio, lo que puede desplazar las problemáticas de dependencia hacia otros países.
La autonomía
Todavía es un punto que los vehículos de gama media tienen que mejorar. El problema de base es que las baterías actuales pesan mucho y son caras. Si se quiere mucha autonomía, hace falta más baterías, lo que encarece el precio y también aumenta el gasto energético del vehículo.
Tipo de conducción
Los motores eléctricos proporcionan un par motor instantáneo, lo que significa una aceleración suave y rápida. Además, la mayoría de los coches eléctricos tienen un centro de gravedad más bajo debido a las baterías ubicadas en el suelo, lo que mejora la estabilidad y la maniobrabilidad.
Pero muchos conductores disfrutan de los cambios de marcha y del ronroneo del motor de gasolina. Para esas personas la experiencia eléctrica quizás no sea muy agradable.
Tiempo de recarga
De momento los tiempos para recargar una batería no se asemejan nada a lo que significa llenar un depósito. Eso no supone un problema importante cuando se hace un uso urbano del coche y se recarga en el domicilio. Pero, para viajes más largos, puede representar una complicación importante.
Falta de infraestructuras de carga
Si combinamos una autonomía insuficiente con unos tiempos de carga significativos, el resultado es que, para dar servicio a un parque de vehículos eléctricos de cierto tamaño, será necesaria mucha infraestructura. En España, de momento, es insuficiente. Pensemos en las épocas de mucho tráfico. Sin un número suficiente de estaciones de recarga, la experiencia del viaje en coche eléctrico puede ser una odisea.
¿Piensas comprarte un coche eléctrico? Dame tu opinión en la sección de comentarios.