Coste del servicio de pago online de aparcamiento público: ¿es normal que lo paguen los conductores?

En las últimas semanas hay bastante debate sobre el coste de los servicios de pago online del estacionamiento regulado en la ciudad de Madrid, ya que recientemente el ayuntamiento de la capital autorizó a las empresas que llevan las aplicaciones a cargar una comisión a sus usuarios en cada transacción. En mi opinión, no es lógico que paguen los conductores. Y voy a explicar porque.

La argumentación del ayuntamiento (y de las empresas  que proporcionan el servicio)

  • Las empresas privadas que proporcionan el servicio online de pago del estacionamiento regulado ofrecen un servicio adicional al de los parquímetros.
  • Esas mismas empresas tienen costes para hacer funcionar el servicio, como personal, desarrollo y actualización de las aplicaciones, mantenimiento de las mismas y de los servidores, gestión de los pagos, etc.

Esos dos argumentos justificarían el pago por parte de los conductores de unas comisiones de gestión del 10 al 12%, muy parecidas a las que cobran otras plataformas de intermediación como Blablacar o Airbnb.

Esos argumentos se pueden rebatir fácilmente

  • Es cierto que el pago online es un servicio adicional al de los parquímetros, pero también se puede decir que quien usa el servicio online no hace uso del parquímetro. De hecho, si todos los conductores usasen las aplicaciones móviles, las máquinas físicas ya no serían necesarias.
  • Es lógico que las empresas privadas cobren por sus servicios. Nadie pretende que trabajen gratis. Supongo que las empresas que proporcionan los parquímetros y hacen su mantenimiento también son privadas, y también cobran por el servicio. Pero no directamente de los usuarios, sino del ayuntamiento.

Si juntamos esos dos razonamientos, la conclusión es muy lógica: al igual que los parquímetros tienen un coste, incluido en la tarifas de estacionamiento regulado, el servicio de pago online también tiene un coste, y este coste debería estar incluido en las tarifas de aparcamiento, no debería ser adicional.

Es decir, lo lógico es que las empresas que gestionen las aplicaciones de pago por móvil cobren sus servicios a los ayuntamientos, no a los conductores. De hecho, de esa manera el ayuntamiento podría negociar unas comisiones justas y ajustadas a los volúmenes manejados. Y, a la larga, se podría plantear reducir el número de parquímetros, con el consiguiente ahorro en inversiones y mantenimiento.

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