¿Merece la pena endeudarse para invertir?

Cuando hablamos de inversión, normalmente partimos de la idea de que una persona tiene un dinero ahorrado y le quiere sacar partido, comprando algún tipo de activo que pague una renta. Puede ser un depósito a plazo, una participación al capital de una empresa, o la compra de un bien inmobiliario. Pero, precisamente, la noción de inversión inmobiliaria siempre va muy asociada al concepto de hipoteca, es decir a la deuda. De allí que sea interesante valorar si merece la pena endeudarse para invertir.

¿Cómo se sabe si vale la pena una inversión?

Se invierte para sacar una rentabilidad. Por lo tanto, el criterio para valorar la idoneidad de una inversión es el retorno esperado. A veces se conoce este retorno desde el principio (por ejemplo en el caso de un depósito), y otras muchas es algo impredecible, aunque pueda haber mucha información contrastada para estimarlo.

  • El criterio mínimo que debería cumplir una inversión es superar la inflación. En otras palabras, que el encarecimiento de la vida no vaya a reducir el poder adquisitivo de tu dinero ahorrado.
  • También hay que comparar las inversiones entre sí. Si la mayoría de los depósitos te dan un 4% de rentabilidad en un momento dado, optar por un depósito que te da solo un 3% se podría considerar una mala inversión, por más que se supere la inflación. Optar por una inversión menos rentable se llama pérdida de oportunidad.

¿Qué pasa en caso de endeudarse?

Si no dispones del dinero para invertir en un proyecto o en un activo, puedes recurrir a la deuda. Eso tiene una consecuencia; ahora para que tu proyecto sea interesante tendrá que tener una rentabilidad que supere la suma de la inflación y del coste financiero de tu deuda.

Vamos a ver un ejemplo con una hipoteca de 100.000€. Imagina que has conseguido un TAE del 4% a 20 años, que te haría pagar unos 44.500€ de intereses a lo largo de la vida del préstamo. Vamos a suponer que te compraste un piso por el mismo valor, y que pagaste unos 15.000€ entre impuestos, notaría, gastos de agencia y demás.

Pones el piso en alquiler por 600€ al mes, pero tras deducir la comunidad, impuestos y reparaciones diversas se te queda en 400€, es decir en 96.000€ a lo largo de los 20 años. Para no complicar las cosas, vamos a considerar que el impacto de la inflación es neutral, ya que el valor de tu vivienda va aumentando y los alquileres se suelen actualizar

Al final, la rentabilidad de tu inversión es de 36.500€. Ahora, suponiendo que hubieras invertido cada año el mismo dinero que pagabas de hipoteca en un depósito que te diera un 4% anual (un 2% real restando la inflación), la rentabilidad de tu inversión hubiera sido de 42.000€.

Puse este ejemplo para que se consideren todas las variables para calcular la rentabilidad real de la inversión, restando los costes financieros. Pero el sector inmobiliario no es el único en el cuál uno puede contraer una deuda para invertir. Además del caso obvio de la financiación de los proyectos empresariales, hay que destacar el caso de los mercados financieros con el apalancamiento, en particular en el Forex.

El efecto palanca

¿Por qué se le llama apalancamiento a la deuda? Simplemente porque hay inversiones a las cuales no podrías acceder si no te prestaran dinero. Al disponer de esa palanca, puedes obtener una rentabilidad superior porque tienes acceso a más opciones y por mayores cantidades. Está claro en el mercado inmobiliario. Si solo tienes 40.000€ ahorrados, no puedes entrar en el mercado, salvo que compres un par de plazas de garajes. Pero con deuda, tus 40.000€ se convierten en 200.000€, si tu perfil financiero es favorable, ya que un banco puede prestarte hasta el 80% del valor del bien inmobiliario que quieres comprar.

Ahora bien, el efecto palanca juega en ambos sentidos. Si eres hábil y escoges una buena inversión, sacándole una rentabilidad sustancial, entonces el efecto palanca te hace ganar más que si no te hubieras endeudado, incluso cuando consideras los gastos financieros. Pero si escoges mal, entonces los intereses a pagar se comen la rentabilidad y haces muy mal negocio, mucho peor que si no te hubieras endeudado.

Como siempre, todo es cuestión de oportunidades y de buen criterio. Si puedes comprar muy por debajo del valor de mercado un piso pero no dispones del dinero, entonces es buena idea endeudarte. Y viceversa.

Si te ha gustado el artículo, puedes abonarte a mi fuente RSS. También puedes seguirme en Twitter aquí.

Artículos relacionados:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

(Spamcheck Enabled)