La frugalidad como modo de vida

frugalidadLa Real Academia Española define la frugalidad como “templanza, parquedad en la bebida y la comida”, pero lo cierto es que el concepto ha superado el ámbito de la nutrición para ser generalizado en el léxico económico y referirse a un modo de vida que adopta un consumo mesurado de bienes y servicios para conseguir diferentes objetivos, desde disfrutar de las cosas simples hasta tener una mejor situación financiera.

 

El dinero no hace la felicidad

Ese es uno de los mayores tópicos de nuestra sociedad consumista. Por un lado, todo en el sistema está orientado a que cada individuo intente conseguir más dinero para poder consumir los productos y servicios que le harán más feliz (no olvidemos que las empresas solo venden porque cumplen con las necesidades de sus clientes). Por el otro, el mismo sistema repite sin cesar que lo importante no es el dinero, que con dinero no se compra la felicidad, etc.

Aunque es cierto que el dinero no hace la felicidad, en general está frase se usa para reconfortar a aquellos que no han conseguido el ansiado objetivo de obtener más dinero. El dinero no basta para ser feliz, y alguien con grandes riquezas no necesariamente será feliz, pero para tener la tranquilidad de no estar preocupado por lo que vas a comer mañana (o donde dormirás el mes que viene), hace falta dinero.

 

La frugalidad es una actitud muy positiva

La frugalidad tiene mucho que ofrecer a todas las personas. En mi opinión, un modo de vida frugal es la mejor demostración de la validez de la frase “el dinero no hace la felicidad”. Por aquí lo comentamos hace unas semanas, cuando afirmamos que consumir más no te hace más feliz. Dicho de otro modo: satisfacerse con poco es un buen camino para sentirse bien en todo momento. La frugalidad, entendida como forma mesurada de consumir, puede llevarte a satisfacerte con poco.

¡Cuidado! Aquí no se trata de privarse, sino de ser mesurado. Es la diferencia entre ser ahorrativo y ser avaro. Si cada vez que vas a comprar algo te preguntas si realmente te sirve para algo, lo más probable es que te des cuenta que los factores a favor de la compra suelen ser poco racionales. Por eso las empresas intentan que compremos de forma impulsiva.

Una vez adoptada esta actitud de frugalidad, probablemente se produzcan dos cosas: por un lado la persona frugal se acostumbra a satisfacerse de poco, es decir que su grado de felicidad se desvincula cada vez más del consumismo. Por otro lado, la situación financiera mejora de forma significativa, siendo un factor adicional de felicidad (a través de la mayor tranquilidad económica).

 

Beneficios para la sociedad

Aquel que consume poco seguramente sea el mayor enemigo del sistema económico actual, porque va en contra de toda la lógica establecida: hay que consumir más (hasta el exceso de endeudarse) para que las empresas vendan más y contraten a más personas, la población pueda seguir creciendo y la riqueza del país pueda seguir aumentando.

Sin embargo, la frugalidad aporta a medio plazo grandes beneficios para la sociedad. Por un lado, implica personas con mayores tasas de ahorro, y por lo tanto menos propensas a dejar bruscamente de consumir en casos de dificultades económicas. Es decir que es un sistema más estable. Por otro lado, al reducirse el consumo individual hay menos despilfarro se cuida más el medioambiente.

 

Más allá de la frugalidad

Una versión más extrema de la vida frugal es pasar a producir parte de los bienes y servicios consumidos. O lo que llamábamos el “hazlo tu mismo”. En este caso, hablamos de personas que compran su superficie de terreno cultivable y se ponen a producir sus propias frutas y verduras, o incluso productos animales. Incluso a veces se forman comunidades basadas en el concepto de la frugalidad.

En mi opinión son exploraciones muy interesantes de una posible evolución del sistema, pero creo que en este momento todavía estamos muy lejos de este tipo de modelos. Quizás sería mejor dar primero el paso de ser todos más mesurados en nuestro consumo, y ver como puede mejorar el sistema.

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Un pensamiento en “La frugalidad como modo de vida

  1. -Beatriz Baracetti

    Hola, la frugalidad y la austeridad ha sido el “motto” de la vida de mis padres y de los padres de mi esposo
    y nosotros lo hemos seguido. Hemos alcanzado las metas que nos propusimos , ej, vivienda propia, los
    mejores colegios para nuestros hijos, dar nuestro tiempo a nuestros padres cuando ellos lo necesitaron,
    y ahorramos para mejorar nuestras jubilaciones. Hoy nuestra metas es viajar y lo venimos cumpliendo
    ya que nuestros hijos tienen sus propias vidas resueltas siguiendo nuestros hábitos de consumo frugales
    y austeros. Y han visto y disfrutado de tener independencia financiera. Receta: vivir con el 90% de lo que
    se gana y ahorrar siempre, como mínimo 10%.

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