El ahorro y los niños

ahorro-ninosTener niños es una gran alegría, pero también una gran fuente de gastos. Plantear ahorrar en la familia pasa por enseñar el ahorro a los niños y aprender a tener un consumo responsable respeto a todas las compras relacionadas con los hijos. Te proponemos algunas pistas para trabajar en ello en casa, y esperamos que te sean útiles. Es el artículo nº63 de la lista de consejos para ahorrar.

1º- Ahorrar en el presupuesto de los niños

La ropa

Lo propio de los bebés, y luego de los niños, es que no paran de crecer. De hecho, podríamos definir la edad adulta como el momento en que el cuerpo deja de transformarse y crecer para simplemente envejecer lentamente. La consecuencia de este crecimiento incesante es que hay que cambiar de ropa regularmente, porque se queda desfasada. Para que este hecho inevitable no se convierta en un agujero de gastos sin fondo, puedes aplicar algunas estrategias.

  • Evita la ropa de marca, especialmente cuando son muy pequeños. ¿Para que pagar una fortuna por una ropa que se quedará pequeña rápidamente, eso si no se rompe antes de tiempo por las travesuras del niño.
  • Ponte de acuerdo con familiares y amigos para prestaros o regalaros la ropa que ya no usáis. Antiguamente las familias eran numerosas y la ropa se pasaba de un hermano al otro. Hoy hay que buscar alternativas.
  • Olvida tus prejuicios respecto a la ropa de segunda mano. Puede ser una opción muy barata.
  • En casa, que los niños no lleven zapatos (sino zapatillas). Así consigues dos objetivos: mayor limpieza y más vida útil para el calzado.
  • Si un niño se ensucia, no le cambies (salvo casos extremos). De todos modos lo más probable es que se vuelva a ensuciar durante el día, y más lavados de ropa implica mayor desgaste de la misma, además del consumo de agua y luz.

La comida

Otro presupuesto importante de una familia con niños es la cesta de la compra. Aparte de los consejos que ya dimos en su tiempo para ahorrar en este apartado, merece la pena pararse en consejos de ahorro con niños.

  • A partir de un año, un bebé puede comer lo mismo que el resto de la familia. Evidentemente al principio habrá que ponérselo fácil (papillas), pero el punto es que no es necesario comprar esos productos tan caros que venden en la sección para niños.
  • La comida puede ser un asunto delicado, pero los padres tendrían que recordar que son ellos quienes deciden el menú, no los niños. Si se ceden a los caprichos de los más pequeños el presupuesto puede dispararse, además de los efectos negativos sobre la educación.
  • Cuidado con los formatos familiares, a menudo son un engaño. Lo que cuenta es el precio por kilo.

Los juguetes y el ocio

  • Cuanto menos se regala, más se disfruta el regalo. Si acostumbras tus niños a recibir muchos regalos (algunos padres compran cosas cada semana o más), no solo te gastarás una fortuna, sino que ellos acabarán por no valorarlos para nada.
  • Cuando un niño ya no juega con algo, una buena estrategia es guardar y esconder el juguete, para volverlo a sacar más adelante. En muchos casos, el niño (sobre todo pequeño) vuelve a tener interés, igual que si fuera uno nuevo.
  • ¿Qué crees que prefiere un niño? ¿Jugar con sus padres o estar con juguetes nuevos y caros? Si dedicas más tiempo de calidad con tus hijos no tendrás que comprarles tantas cosas para “tenerlos ocupados”.

La guardería / el colegio

Tanto para guardería como para el colegio, tienes que valorar las opciones públicas (gratuitas). A menudo hay largas listas de espera o no se puede entrar por criterios de ingresos, pero merece la pena valorar todas las opciones, porque el presupuesto mensual de este apartado puede ser muy elevado.

2º- Enseñar el ahorro a los niños

La mayor parte del presupuesto asociado a los niños viene de decisiones de compra tomadas por los padres. Sin embargo, muchos de los consumos de la casa los hacen los niños. Consumen agua, luz, ropa, comida, etc. No tendría mucho sentido que unos padres aplicarán medidas de ahorro para su propio consumo y no se tomaran la molestia de enseñarlas a sus hijos. Te proponemos algunas formas para hacerlo.

Convertir el ahorro en un juego

Es fundamental enseñar a los niños a consumir menos agua, tener cuidado con la luz, etc. Sin embargo, como es lógico, a los más pequeños las consideraciones medioambientales o meramente económicas les pueden parecer temas muy lejanos. Para solucionarlo, se puede inventar el juego “ahorro niños”, donde se reta a cada uno a aplicar normas básicas de ahorro en el consumo.

Enseñar el valor de las cosas

Otra forma de sensibilizar a los niños con el ahorro es procurando enseñarles el valor de las cosas, a partir de cierta edad (tienen que poder entender las cosas). Por ejemplo, suponiendo que un niño sea muy descuidado con la ropa y haya roto antes de tiempo por enésima vez sus nuevos pantalones. Una opción podría ser dejar que lleve otro día el mismo pantalón con el roto, no a modo de castigo, sino para que entienda que las cosas cuestan (tanto reponer como reparar).

De igual manera, si se rompe o tira un juguete, no se vuelve a comprar ninguno hasta pasado bastante tiempo.

No es crueldad, es solamente dar un anticipo de lo que pasa en la vida real: las cosas hay que cuidarlas, porque cuesta mucho trabajo conseguirlas.

Explicar en detalle

El tema del agua probablemente sea el que más fácilmente se pueda explicar a los niños, porque es muy visual. Cogiendo como ejemplo el artículo sobre el ahorro de agua que escribimos, se puede calcular el consumo medio de agua por persona en la familia. Imaginemos que salen 120 litros diarios por persona. Llenar una botella de un litro, y decir que cada persona en la casa gasta 120 veces esto cada día puede ser bastante impresionante para un niño (y para un adulto). Y de allí explicar que cada minuto que está abierto el grifo se escapan varios litros, para que los niños sean más conscientes de sus actos.

La paga

Tengo mis dudas sobre los beneficios de dar una paga a los niños para explicarles a manejar el dinero, precisamente porque este dinero no sirve para las cosas más importantes de la casa (vivienda, comida, suministros), sino que se dedica casi exclusivamente al ocio. Además la forma de obtener la paga puede también ser muy contraproducente para la educación. Si se la da sin más no se enseña que cuesta conseguir el dinero, y si se le da para logros (resultados escolares, ayuda en casa), también se transmite un mensaje equivocado: los niños tienen que ayudar en casa y estudiar porque sí, no para obtener una recompensa.

Sin embargo, eso es solo una opinión personal, y la paga puede también ser vista como una oportunidad para aprender a gestionar el dinero, igual que abrir una cuenta ahorro para los niños.

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