El minimalismo y la frugalidad como estilos de vida

minimalismo como estilo de vidaSon dos ideas muy parecidas, enfocadas a usar solamente lo que necesitamos y alejarnos de las tentaciones del consumismo. La frugalidad y el minimalismo pueden ser una gran ayuda para cuadrar tus finanzas personales, además de tener un impacto muy positivo sobre algunos de los grandes desafíos actuales, como la ecología. Vamos a analizar más en detalle el minimalismo como estilo de vida, para ver sus ventajas.

¿Qué son el minimalismo y la frugalidad?

En mi opinión, son dos conceptos muy entrelazados, pero si hay que hacer una diferencia, diría lo siguiente:

  • El minimalismo es un estilo de vida que busca simplificar las cosas y centrarse solo en las cosas esenciales. En el apartado de las finanzas personales, eso significa comprar solo lo esencial, en directa oposición con el consumismo.
  • La frugalidad es precisamente una forma de consumir más responsable y ahorrativa. En mi definición de ambos conceptos, la frugalidad es la aplicación del minimalismo al consumo.

¿Por qué surgieron esas tendencias?

Primero, hay que reconocer que los conceptos de minimalismo y frugalidad no son nada nuevos. Hace mucho tiempo que muchas personas los practican, incluso antes de que se pusiera un nombre a ello. A lo largo de la historia, la mayoría de las personas ha tenido que adoptar un estilo de vida minimalista a la fuerza, por falta de recursos.

Pero ahora se trata de otra cosa. Ya no es solamente una necesidad económica. Es una filosofía. En una época marcada económicamente por el consumismo, la frugalidad surge como una respuesta a ese modelo socioeconómico.

Basta con escuchar las noticias. Todavía hoy, todo nuestro sistema se basa sobre el crecimiento. Si no crece el PIB, se generan paro y pobreza. ¿Y cuál es la base del crecimiento? Producir y vender más. Muchos llevan tiempo alertando que no es un modelo sostenible, y el medio ambiente ya está notando los efectos del consumismo.

De allí que muchas personas hayan decidido adoptar el minimalismo como estilo de vida y la frugalidad como forma de consumir. Así reducen su impacto ambiental y ayudan a reinventar el modelo económico.

¿Cómo puedes ser minimalista en tu día a día?

Por la temática del blog, voy a centrarme principalmente en la aplicación económica del minimalismo, es decir la frugalidad como modo de vida. Pero también citaré otros aspectos importantes del minimalismo.

Soltando un poco de lastre

Si estás dispuesto a cambiar tu forma de ver la vida para adoptar reflejos minimalistas, sin duda el primer paso es que eches un vistazo a tu alrededor y empieces a tener un hogar más optimizado.

  • Abre tus armarios, y empieza a hacer un inventario de lo que tienes pero realmente no usas.
  • Te vas a encontrar con dos categorías de cosas que no usas nunca. Las que tienes “por si acaso” y las que tienes porque tienen un valor sentimental.
  • Olvídate de los “por si acaso”. Si hace años que no usas una cosa, probablemente es que no te hace falta. Véndela, regálala o tírala.
  • Tampoco te apegues a las cosas. A ver, entiendo que conserves aquella joya que tu abuela te regalo antes de morir, pero ¿esas camisetas destrozadas que te recuerdan buenos momentos? No olvides que siempre puedes sacar una foto a tus cosas queridas, para volver a verlas más adelante. Pero los objetos no son personas. Apegarse a ellos, aunque entendible, suele ser un error.

Ahora hablemos de los beneficios de esa primera limpieza:

  • Recuperas espacio, lo que significa mejor calidad de vida. Menos espacio para las cosas es más espacio para que lo disfrutes tú.
  • Recuperas algo de dinero. Puedes vender lo que no usas.
  • Puedes hacer buenas acciones regalando esas cosas a las que no dabas uso.

Optimizando tu hogar

Ahora que ya has tomado el primer paso hacia un estilo de vida minimalista y frugal, puedes seguir optimizando tu casa. No basta con haberte deshecho de las cosas innecesarias, ahora deberías aprovechar para organizarte mejor. Ya sabes, simplificarte las cosas para hacerte la vida más fácil.

  • Aprende técnicas de organización para optimizar el espacio y que tu casa siempre esté ordenada. Simplemente, es más agradable vivir en un entorno más armonioso.
  • Racionaliza tu uso de las cosas. Si la primera etapa era quitar lo innecesario, ahora tienes que pensar en si podrías usar menos productos para hacer lo mismo, o cambiar una cosa por otra más eficiente. Ejemplos:
    • Vender tu coche y comprarte una moto eléctrica, si realmente solo te mueves por la ciudad y vives solo.
    • Racionalizar tu uso de dispositivos electrónicos. ¿De verdad necesitas una tablet, un portátil, dos móviles, un lector mp3 y 2 televisores? No podrías usar tu móvil para escuchar música o tu portátil en lugar del tablet?

La frugalidad en la compra

La compra responsable es sin duda uno de los pilares del minimalismo como estilo de vida. Pero, ¿A qué nos referimos con un consumo responsable?

  • Compra solamente lo que necesites.
  • Evita los productos que abusan de los envases.
  • Céntrate en las características del producto, no en la imagen de marca. Lo importante es la relación calidad-precio.
  • Cuando compres productos perecederos, ten cuidado en las cantidades para no tener que tirar comida.
  • Aplica la norma de pensártelo unos días cuando vas a comprar algo de valor.

Y aquí tengo que parar un momento. Porque seguro que más de un lector pensará: “nadie compra cosas que no necesita”. Y claro, estamos hablando de algo muy subjetivo y relativo. Sin embargo, muchas veces caemos en compras innecesarias.

Para saber si necesitas algo, hazte la pregunta: “¿De verdad es imprescindible comprar eso?” En particular, te invito a imaginar alternativas. Pero quizás sea mejor poner ejemplos:

  • Comprar ropa cuando ya tienes de sobra.
  • Ir a comer fuera por pereza, porque no quieres cocinar.
  • Comprar un producto más por el estatus que representa que por la utilidad real que tiene.

Centrarse en lo que cuenta en la vida

Hace poco vi una viñeta satírica de un hombre moribundo que le decía a su hijo: “ojalá hubiera comprado más cosas”. Era una forma inteligente de darnos a entender que tanto consumismo no nos llena. Cuando sabemos que es el fin, normalmente nos preocupamos por otras cosas: haber dicho más a menudo a las personas importantes que las queremos, haber viajado más, haber aprendido más, etc.

En otras palabras: es mejor centrarnos en experiencias antes que en cosas. Irte de senderismo con amigos en algún paraje natural precioso seguramente sea algo que recuerdes toda la vida. No estoy tan seguro que recuerdes tu móvil de última generación con tanto cariño.

Las cosas caducan, se rompen, se pierden. Las experiencias perduran. Invierte en ti, en conocimiento, en descubrimiento, en quedarte boquiabierto. Sin duda es la mejor forma de gastarse el dinero.

Además, muchas veces las experiencias no son tan caras. Claro que puedes pagarte el lujo de probar un restaurante con tres estrellas Michelin. Es una experiencia muy cara, pero si la comida es tu pasión, ¿por qué no? Pero también puedes hacer un viaje low cost que deje maravillado.

Otros aspectos del minimalismo como estilo de vida

Ya he abordado algunos aspectos que iban más allá de la frugalidad y del ahorro, pero quería comentar dos que son importantes:

  • La organización de tu tiempo. Dicen que el tiempo es dinero, pero también es un recurso escaso. Somos mortales, y tenemos un tiempo limitado para disfrutar de la vida. Razón de más para reflexionar sobre una mejor optimización del tiempo, centrándote en lo que realmente importa y lo que no. ¿Cuántas horas pasas viendo la televisión o videos en streaming? ¿Cuantas veces piensas que te falta el tiempo para cosas importantes? Pues eso.
  • La digitalización. La informática puede ayudarte a simplificar las cosas. Puede ser una herramienta para guardar todo en el ordenador en lugar de tener montones de papeles. Puede ser una herramienta para organizar tu tiempo, comprar de forma más eficiente, comparar, cuidar tu salud, etc.

Las ventajas de un estilo de vida frugal y minimalista

Esa forma de vida tiene muchos beneficios, pero solo voy a citar los que considero más importantes:

  • Te hacer ser más consciente de tus acciones.
  • Te ayuda a ahorrar.
  • Reduce tu impacto ambiental.
  • Te permite centrarte en las cosas más importantes para ti.
  • Te ayuda a disfrutar más de la vida y de lo que te gusta.

Porque, si decides adoptar al menos parcialmente el minimalismo, eso implica que te preguntes muchas cosas todo el rato. Preguntas como:

  • ¿De verdad eso es necesario?
  • ¿Estoy perdiendo el tiempo?
  • ¿Qué es importante para mí?

Te conocerás más, con tus límites, tus aspiraciones, tus virtudes y tus logros. Y eso siempre es algo positivo.

 

¿Y tú? ¿Has adoptado el minimalismo o la frugalidad como modo de vida? Puedes compartir tu experiencia en la sección de comentarios.

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