El impacto de la doble imposición en dividendos de acciones extranjeras

doble imposicion de dividendosInvertir en otros mercados es una gran idea para diversificar tu patrimonio y repartir el riesgo. Sin embargo, la existencia de doble imposición con retenciones importantes provoca una ineficiencia fiscal con impacto muy notable sobre la rentabilidad bursátil. Te cuento un poco más sobre este aspecto que a menudo desconocen los inversores en bolsa neófitos.

¿Qué sucede con los dividendos de sociedades extranjeras?

Cuando compramos acciones de empresas extranjeras, que cotizan fuera, en realidad estamos efectuando operaciones económicas en otro país, y esas operaciones están sometidas a la legislación de dicho país, lógicamente. En la mayoría de los casos, el país de origen obliga a los operadores a retener un porcentaje sobre los dividendos para los accionistas no residentes.

Después de esa primera retención, si la cuenta de valores está en España, también se hace la retención de la Hacienda española.

En muchos casos, la retención en origen es del 30%, por lo que un dividendo de 1.000€ tendrá una primera retención de 300€ por parte de la hacienda del país de origen, y luego otra de 147€ (21% de lo queda tras la primera retención), por parte del fisco español. A finales de cuenta, el inversor cobra en la cuenta 553€, es decir 45% menos del importe bruto del dividendo. Como puedes apreciar, la doble imposición de dividendos perjudica mucho la rentabilidad.

¿Se puede recuperar la retención en origen?

En teoría, existe un acuerdo en ciertos países, principalmente europeos, para que la retención en origen sobre dividendos se limite al 15% para los residentes de los países firmantes del acuerdo.

Sin embargo, por alguna razón extraña, no se aplica por defecto ese importe a los residentes que pueden beneficiarse de la reducción, y normalmente la retención sigue siendo del 30%, por lo que la doble imposición de dividendos sale muy cara.

La opción que tienes es pedirle a la empresa que gestiona los valores que reclame la diferencia entre la retención teórica del 15% y la retención realmente aplicada. En nuestro ejemplo anterior, eso tendría por efecto recuperar 150€ de los 300€ retenidos, aunque el impacto neto sería ligeramente inferior, ya que la retención de la Hacienda española se incrementaría un poco (se retendría el 21% de los 150€ ahorrados, es decir 31,5€).

¿Cuál es la pega? Es que el trámite no siempre sale gratis. De hecho, muchas entidades piden unos honorarios por la gestión, y salvo que la cantidad de impuestos retenidos sea muy elevada, no suele compensar.

Aquí tienes un ejemplo de formulario para reclamar el dinero a Francia, que tiene que ser rellenado también por la entidad pagadora. Como puedes ver, no es el procedimiento más sencillo que se podría imaginar.

Todo depende de cómo tengas tus inversiones. Si tienes mucho capital invertido en un país concreto, te puede compensar informarte bien, y aprender a hacer el formulario de reclamación de retenciones en colaboración con tu entidad financiera.

También puedes cambiar de bróker para buscar uno que no te cobre mucho por la gestión.

Un freno a la inversión en bolsa extranjera

La verdad es que esos mecanismos de doble imposición de dividendos son muy arcaicos, a la hora de Internet y de la integración europea. Lo lógico sería que al comprar las acciones, se informase directamente al estado competente de la situación fiscal del comprador, para que se aplicase la retención mínima. Es más, en caso de que existan convenciones bilaterales que evitan la doble imposición, no debería producirse retención alguna por defecto.

Se entiende que haya medidas preventivas para evitar la evasión fiscal y el fraude, pero hoy en día, los pequeños ahorradores están muy controlados. Además, todas las operaciones de bolsa se hacen por Internet, y son perfectamente rastreables. Con asegurar que los brokers comprueben con cuidado la identidad de sus clientes (cosa que ya están haciendo), sería suficiente para evitar tantas retenciones.

En consecuencia, hoy en día esas retenciones son un gran freno a la inversión en bolsas de otros países. Bueno, está claro que es mejor percibir el 55% de los dividendos de una compañía extranjera muy rentable que el 79% de una empresa española con escasos beneficios, pero la ineficiencia fiscal es un problema importante, y es poco entendible.

La moraleja es que antes de invertir en una empresa que cotiza en un mercado extranjero, te informes muy bien sobre el porcentaje de retención que aplica por defecto el país de origen. Por supuesto, también tienes que conocer tus posibilidades reales de recuperar el dinero, con los eventuales honorarios involucrados.

 

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