La ilusión de la abundancia

En el consumo diario de diversas cosas ocurre una situación que he llamado para este artículo “la ilusión de la abundancia” y que también tiene su contrapartida en la escasez. En concreto, lo que ocurre es que nuestros patrones de consumo cambian en función de si pensamos que tenemos mucho o poco de una cosa. Y creo que ser consciente de ello ayuda a ahorrar.

El concepto explicado con el ejemplo del gel de ducha

Es una observación que he hecho y compartido con otras personas que me han comentado que les ocurría lo mismo, por lo que intuyo que sucede a mucha gente, aunque no a todo el mundo.

Imagina que acabas de comprar un nuevo bote familiar de gel de ducha. La primera vez que lo usas, probablemente eches mucho jabón, porque sabes que dispones de una reserva casi inacabable. Pasan los días y el peso del bote va bajando, cuando ya llega a la mitad empiezas a pensar que igual deberías echarte menos jabón, porque si no tendrás que ir a comprar de nuevo, y es engorroso. Finalmente, le queda muy poquito al bote, y los últimos días vas usando la cantidad mínima necesaria para que no se acabe ya mismo, y que puedas usarlo un día más sin ir al súper.

Es decir, tu consumo es inversamente proporcional a la cantidad que tienes disponible a corto plazo. Cuando menos tienes, menos consumes, a pesar de que en cualquier momento podrías ir a reponer las existencias.

Los fabricantes lo saben

¿Por qué crees que existen tantos productos en formato familiar? Los motivos son varios. Uno de los principales es sin duda que tenemos muy arraigado el pensamiento que las cantidades grandes son más baratas, algo que no siempre se comprueba cuando revisas el precio por cantidad, peso o unidad, pero que suele ser generalmente cierto.

Pero las marcas también comercializan formatos grandes porque conocen este efecto psicológico. Si tienes mucho, tiendes a consumir más, porque tienes esa ilusión de abundancia. Al principio, te da la sensación de que dispones de tanto producto que no importa lo que consumas, siempre te quedará para mañana.

Así, las personas que creen que están ahorrando al comprar envases grandes a veces hacen todo lo contrario, ya que consumen bastante más que si hubiesen optado por un producto más pequeño que inconscientemente les hubiera llevado a tener mayor cuidado en su uso.

Como contrarrestar este efecto

Veo tres soluciones a este problema, que sin bien no te van a hacer rico, te permitirán ahorrar un poco, y sobre todo hacer un mejor uso de los recursos, protegiendo el medio ambiente. Y no digo que haya que comprar más envases de menor cantidad precisamente por eso, que sería peor para el entorno.

  • La primera solución es ser consciente de este hecho. Si los sabes, cuando uses un nuevo bote de gel de ducha, quizás sonrías un segundo al coger un poco de producto, pensando en la ilusión de la abundancia y en este artículo. La toma de conciencia siempre es un arma poderosa.
  • La segunda posibilidad es optar por alternativas con dosis. Me explico. Cuando compras detergente o producto antical para la lavadora, puedes optar por un líquido o unas tabletas. La ventaja de las segundas es que son dosis estándares, y no te pasas. Eso sí, no siempre son más baratas que los líquidos, tendrás que valorarlo.
  • Finalmente, lo que puedes hacer es usar tus propios dosificadores, tanto para el gel de ducha, el champú, el producto lavavajilla, el detergente, y mucho más.

¿ A ti también te pasa que consumes más al principio y mucho menos a medida que se va acabando el producto? Comparte tu opinión en la sección de comentarios.

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