Las virtudes de la paciencia para el ahorrador

virtudes de la pacienciaHoy propongo una pequeña reflexión sobre las virtudes de la paciencia y sus vínculos con el concepto del ahorro. En mi opinión, hay una relación directa entre un comportamiento ahorrador y la facultad de saber esperar. Es un concepto que a veces se llama demora de la gratificación.

La paciencia te permite asegurar tu futuro

Es cierto que el crédito permite disfrutar inmediatamente de los bienes. Sin embargo lo hace a costa de hipotecar el futuro. Por otro lado, el ahorro te obliga a esperar a tener acumulado el dinero suficiente para poder comprar. Y aquí está la primera y principal de las virtudes de la paciencia: te permite asegurar tu porvenir. Evitas meterte en deudas, te constituyes un patrimonio, y estás más preparado frente a las adversidades de la vida.

Otra de las virtudes de la paciencia

Sin embargo, la seguridad económica no es la única ventaja de saber esperar. Tan solo hace falta hacer un ejercicio de memoria. Explora nuestro pasado reciente, antes de que el consumismo desenfrenado se convirtiese en la norma. Podrás darte cuenta de como el disfrute de las cosas es inversamente proporcional a su cantidad.

Pondré solamente dos ejemplos.

El primero viene de mi propia experiencia. De pequeño, en mi familia no solíamos ir a los restaurantes. El motivo era que nací en una familia numerosa y en un país (Francia) donde el menú del día era bastante más caro que en España. Sí, era caro para mi familia ir a comer fuera, aunque quizás te parezca raro. El caso es que cuando se daba la oportunidad, lo disfrutábamos como un evento especial. Mis padres nos decían: hoy vamos a ir a comer fuera. Y, por mucho que fuese un restaurante barato, nos encantaba.

El otro ejemplo son los regalos en Navidad. Hoy en día, es impresionante ver como los niños abren un regalo, le miran por encima casi sin emoción, lo ponen en la pila y pasan al siguiente. Están tan acostumbrados a recibir regalos que ya no le dan mucha importancia.

Las cosas que cuestan, aunque solo cuesten tiempo, se disfrutan y valoran más.

En mi opinión, el valor que les damos a las cosas viene por dos motivos principales: el tiempo que hemos tenido que esperar para conseguirlas y el esfuerzo que hemos tenido que hacer para lograrlas.

Si voy cada semana al cine, se pierde la magia de la sala oscura. Si me puedo comprar algo enseguida, y luego otra cosa, y luego otra más, no disfruto tanto de ellas.

Si encima no tengo que hacer un esfuerzo para conseguirlas, porque me las regalan o porque me las dan a crédito, peor aun.

 

¿Qué opinas? ¿Ya me he convertido en un viejo cascarrabias que cuenta batallitas o hay algo de sentido en lo que cuento?

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