¿Ahorro? ¿Eficiencia? Las aberraciones del transporte público valenciano

aberraciones transporte publico valenciaHace ahora unos cuantos años que vivo en Valencia, y desde hace mucho tiempo he querido escribir un artículo sobre las aberraciones a las cuales un usuario de los transportes públicos de la ciudad se tiene que enfrentar cada día. Me parecen ejemplos de muchas de las ineficiencias que se podrían corregir para ahorrar en algunos servicios públicos.

1º- El maravilloso mundo de los múltiples bonos de transportes

En España, el concepto de simplificar procesos para el ciudadano a menudo significa añadir un escalón adicional para dar la impresión de que todo está unificado, cuando en realidad, detrás todo sigue igual. En Valencia eso lo hacen muy bien con los bonos de transportes. En lugar de tener una sola tarifa para bus (EMT), metro (Metro Valencia) y otra línea de bus especial que conecta todos los hospitales (Metrorbital), cada una de esas empresas tiene su propia tarifa, pero luego están “unificadas” con un bono transbordo y unas tarjetas que te permiten cargar viajes de hasta dos tipos de billetes.

  • Si quieres viajar en metro, puedes comprar por 1 euro una tarjeta de cartón recargable (que muchos turistas compran en cada viaje, ya que el sistema no está diseñado para sacarles de su error, dicho sea de paso). Esta tarjeta solo la puedes usar para el metro. Pero también puedes comprar una tarjeta de plástico recargable por 2 euros, y esa ya la podrás usar para recargar billetes de bus o el sistema público de alquiler de bicis. Un bono de 10 viajes de metro te costará 7,20€ pero no podrás hacer transbordos con los otros dos sistemas.
  • Si quieres viajar en las líneas de bus de la EMT (todas menos la de Metrorbital), puedes comprar la ya citada tarjeta de plástico recargable. Un bono de 10 viajes te costará 8€ (por alguna razón, el bus es más caro que el metro), pero con eso no podrás ir en el metro ni en la línea especial Metrorbital.
  • Si quieres ir a un hospital, o haces a menudo el trayecto de la línea especial Metrorbital, puedes comprar la tarjeta de plástico recargable. En este caso, tu bono de 10 viajes te costará 7,55€ y evidentemente, no podrás ir ni en el metro ni en el resto de buses con eso.

Me acuerdo que la primera vez que señale lo absurdo de esa situación a un empleado de un punto de atención al cliente, me explicó que EMT, Metro Valencia y Metrorbital son empresas distintas, y por eso tienen tarifas distintas. Y me recordó que existe un bono especial para transbordos, y también que las tarjetas de plástico pueden cargar 2 tipos de bonos distintos.

Porque, efectivamente, si cargas tu tarjeta de plástico con un bono transbordo de 10, por 9€ puedes usar cualquiera de los tres modos de transporte, dentro de 50 minutos. A quien haya decidido siempre comprar este bono quizás le parezca que mi crítica sobre la complejidad absurda de la red no tiene fundamento, pero yo creo que si de verdad existiese una integración de esos tres métodos de transporte, no haría falta pagar un euro adicional cada 10 viajes para cubrir las deficiencias de organización, y lo valencianos podrían viajar entre todas las líneas por el mismo precio que ahora viajan en metro o en bus.

¿Qué más da que sean tres empresas distintas? Eso es cocina interna. Al usuario le tienen que ofrecer un servicio único, barato y eficiente, no marearle con tarifas distintas y bonos distintos.

2º- El tranvía que para en los semáforos

La primera vez que me subí al tranvía (Metrovalencia), no pude salir de mi asombro cuando el vehículo se paró en un semáforo en rojo. En todas las ciudades donde había vivido antes y que tienen un tranvía, se han adaptado los semáforos para que se pasen automáticamente al verde cuando se acerca el tren. En Valencia no. Por lo que si tienes mala suerte y coges la línea de tranvía un rato largo puedes perder de 5 a 10 minutos en cada trayecto. Imagínate la pérdida de productividad que supone eso cuando lo multiplicas por los días y los usuarios afectados.

Es obvio que el transporte público tiene que tener prioridad respecto al coche. En Valencia parece que todavía no lo han entendido. No creo que la inversión en unos semáforos inteligentes costase tanto dinero, y lo que se ganaría en eficiencia para todos los usuarios sería notable.

3º- Los sistemas de bicicletas públicas incompatibles

Quizás algún lector de Valencia piense que estoy siendo demasiado duro con la ciudad. Después de todo, aquí tenemos un sistema de bicicletas públicas bastante eficiente, con una red de ciclovías mejorable pero envidiable si la comparamos con otras ciudades. Y todo eso es cierto, salvo un gran pero: la conexión con los pueblos de alrededores.

No sé quien tiene la culpa, pero el caso es que si miramos Valencia como urbe e incluimos a las ciudades periféricas que a menudo están más cerca del centro que algunos barrios del municipio, nos encontramos con otro gran error: la coexistencia de dos sistemas de bicicletas públicas.

Si nos creemos lo que dice el alcalde de Mislata, parece que el problema viene de la propia Valencia, pero más allá de eso es interesante ver que muchas de las ciudades periféricas han unido sus sistemas de bicicletas (Godella, Burjassot, Paterna, Mislata, Quart de Poblet, Xirivella, Aldaia, Alaquas, Torrente, Catarroja, Paiporta), pero este sistema es incompatible con el de Valencia.

Los dos sistemas (Valenbisi para Valencia capital y Movus para las ciudades periféricas) son de empresas gestoras distintas, con bicicletas y estaciones diferentes, por lo que no son compatibles entre si. Hay soluciones, como poner estaciones de ambos sistemas en las zonas limítrofes y poner en marcha una tarjeta única, pero ni parece que se vaya a solucionar pronto, ni sería una solución satisfactoria a largo plazo (supongo que mantener dos parques de bicis diferentes cuesta más que tener un solo sistema). Los municipios deberían haber planificado el sistema de forma colaborativa desde el principio, pero parece que no fue así.

* *

No he hablado de las líneas de metro que no tienen servicio después de las 11 de la noche o de la escasa frecuencia de los autobuses nocturnos o del metro el fin de semana, porque supongo que responden a estudios que valoran demanda y coste (quizás sea demasiado inocente, pero si no tengo información al respecto, debo suponer la buena gestión).

¿Y tú? ¿Has visto este tipo de aberraciones organizativas en tu ciudad? Puedes comentar tu experiencia a continuación.

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