¿Es moralmente aceptable vender lo que te han regalado?

vender-un-regaloLas últimas navidades, se hablo más que otros años del re-gifting, la práctica que consiste en volvera obsequiar algo que te han regalado pero no te sirve (o no te gusta), cuya expresión más práctica es directamente vender el regalo para sacarlo algo de dinero. Esto último es una tendencia que ha cogido fuerza últimamente, especialmente por culpa de la crisis. Pero, ¿vender lo que te han regalado es ofensivo o al contrario algo perfectamente aceptable?

 

La intención detrás del regalo

Cuando te regalan algo, puede ser por dos motivos. En primer lugar, porque te quieren agradar. Quieren sorprenderte con algo que te guste, que te sientas feliz. En un mundo perfecto debería ser el único motivo para regalar, pero no es así. La segunda razón es puramente social: se regala porque es la norma socialmente impuesta, y en particular es obligatorio regalar algo en fechas señaladas: Navidades, cumpleaños, aniversarios, San Valentín.

 

La ofensa de re-regalar o vender el obsequio

Para muchas personas, la idea de vender o volver a obsequiar a otras personas un regalo es muy ofensiva: significa despreciar la intención y el esfuerzo hecho por agradar, y convertir un sentimiento en un mero acto económico (en el caso de la reventa).

 

¿De verdad es tan ofensivo?

Cuando analizamos con un poco más de tiempo esa crítica, nos damos cuenta que la persona que se podría sentir ofendida porque su regalo haya sido rechazado, obsequiado a una tercera persona o simplemente vendido tiene una visión muy egoísta de la situación. Si su intención es agradar, ¿no debería más bien estar preocupada por no haber acertado que ofendida por las consecuencias de este error? Si quería que la otra persona disfrutara del regalo, ¿no debería alegrarse de que esta persona lo haya vendido para poder comprarse algo que realmente le sirva?

 

Verdadera intención y obligación social

Quizás entonces deberíamos ver lo que ocurre en función de la situación inicial. Quiero decir en función de si detrás del regalo había un verdadero sentimiento o una simple obligación social.

Si la intención es real, entonces podemos suponer que la persona que regala podrá entender los motivos para que su obsequio sea rechazado o vendido. Evidentemente, es mejor si el receptor del regalo habla con delicadeza y explica simplemente porque motivo no le ha gustado o no le sirve, y así podrá expresar como venderlo le será de ayuda.
Si el regalo es meramente social, entonces el receptor no tiene porque temer ofender los sentimientos de quien regala, porque no hay tales. Si se regala por costumbre, entonces no es ningún inconveniente ser práctico y venderlo.

 

Valor económico

Otro aspecto que es interesante tomar en cuenta es el aspecto económico. El valor de compra de un regalo es sin duda muy relevante para el tema que estamos tratando.

Si se trata de un regalo que no ha costado dinero sino tiempo, evidentemente no tiene sentido pensar siquiera en venderlo. No tiene valor de mercado. Puede haber gustado más o menos pero no se venderá de todos modos.

Si hablamos de un regalo que ha costado dinero (por encima de 30€, por decir algo), entonces es muy entendible pensar en la reventa. La persona que lo ha comprado claramente ha hecho un esfuerzo económico, y si no ha acertado con su regalo este esfuerzo ha sido totalmente en vano. Que el receptor del obsequio venda el regalo para luego usar el dinero como mejor le parezca es entonces mucho más gratificante para quien hizo el regalo que tener el artículo encerrado en un armario hasta el fin de los tiempos.

De cierta forma, vender el regalo es como usar un vale de compra, práctica hoy en día muy extendida entre la población. Y si aceptamos que una persona compre algo totalmente diferente en la misma tienda gracias a un tique regalo, ¿por qué no ampliar un poco más el horizonte y dejar que compre lo que quiera en cualquier tienda?

 

¿Dónde vender los regalos?

Como se puede entender de los párrafos anteriores, en mi opinión es perfectamente lícito vender regalos que no sirvan. Los mejores sitios para vender artículos nuevos, seminuevos o de segunda mano son los portales de anuncio como milanuncios, wallapop, segundamano, y por supuesto el más conocido de los mercados online al nivel internacional, eBay. Pero también hay tiendas físicas especializadas en productos de segunda mano, y no se puede olvidar la posibilidad de hacer lo que los norteamericanos llaman una venta de garaje.

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