Cuando termina el año, es una época muy propicia para reflexionar y hacer balance. Y como el dinero es una herramienta indispensable en nuestras vidas, me parece coherente plantearse unos buenos propósitos financieros para el año que pronto empezará. Si tomas algunas de esas medidas, tu situación económica al final de 2025 podría ser mucho mejor que la actual. Al menos, tómate esos pocos minutos para leerme.
El ahorro es la base de una finanzas personales sanas
Salvo que ya hayas acumulado un patrimonio que te permita vivir de las rentas, es imprescindible que vayas gastando menos de lo que ingresas. En otras palabras, necesitas ahorrar una parte de tus ingresos. ¿Cuánto? Generalmente, un 20% es una cantidad razonable, pero cuanto más alta sea tu capacidad de ahorro, más rápido podrás conseguir muchos de tus objetivos financieros.
¿Y qué pasa si tus ingresos son demasiado escasos para poder ahorrar el 20% o más?
Entonces tendrás que buscar formas alternativas de aumentar tus rentas. Quizás puedas cambiar de trabajo y conseguir uno que pague mejor. O tendrás que encontrar otras fuentes de ingresos, desde trabajos complementarios hasta las múltiples formas de conseguir dinero que he listado en muchos artículos.
Así que tu primer propósito, si no lo estás haciendo ya, es ahorrar una porción significativa de tus ingresos. Tienes cientos de artículos para ahorrar en el blog.
Paga las deudas improductivas
Los créditos suelen ser uno de los principales enemigos de las finanzas personales sanas. Porque, salvo casos muy particulares, como algunas hipotecas (y suponiendo que esas se hayan contratado con condiciones razonables), la inmensa mayoría de los créditos perjudican tu economía doméstica. Los peores son los créditos al consumo y las deudas de tarjetas de crédito. Pero tampoco tiene mucho sentido pagar un coche a plazos, y menos aun si ese plazo es superior a 3 años.
Como se supone que habrás conseguido una capacidad de ahorro, lo recomendable es que aproveches el año que empieza para quitarte todas esas deudas improductivas. Empieza por aquellas que te cuestan más caro, mirando la TAE de cada crédito. Verás como tu capacidad de ahorro irá aumentando, lo que te permitirá quitarte más deudas más rápido.
Tu segundo propósito, si tienes deudas, debería ser pagarlas lo antes posible.
Establece una reserva de seguridad
Una vez hayas conseguido deshacerte de los créditos, deberías guardar dinero en una reserva de seguridad.
¿Por qué?
Porque la vida está llena de sorpresas. Y si de repente tienes un gasto inevitable, te alegrarás de haber guardado dinero para poder pagarlo.
¿Cuánto?
Al menos tres meses de tus gastos habituales.
¿Dónde?
Puedes meterlo en un depósito a plazo, así te da algo de rentabilidad.
Así que, tercer propósito: anticiparte a los imprevistos con una reserva de seguridad.
Empieza a invertir
Sin duda ese ha sido mi fallo durante muchos años. Estuve ahorrando durante mucho tiempo, pero desconfiaba de la mayoría de las inversiones, y lo máximo que hacía era contratar un depósito a plazo. Pero con eso no sacas rendimiento a tu ahorro.
No vas a hacer una gran diferencia en tu patrimonio con solo tu ahorro. Necesitas la ayuda del interés compuesto y la fuerza del tiempo. Porque, si inviertes de forma consistente a lo largo de varias décadas, verás como la reinversión de las rentas conseguidas por inversión multiplica tu riqueza, y últimamente, los ingresos generados por tu patrimonio.
Tienes muchas formas de hacerlo. Puedes invertir en ladrillo. Yo lo hago a largo plazo en bolsa, buscando la rentabilidad por dividendo. Pero cada inversor tiene que buscar su propio camino.
Recuerda que el sistema de pensiones tiene muchos problemas estructurales, y que en el futuro es muy probable que lo que te vayan a pagar sea muy inferior a lo que cobran los jubilados hoy. Así que te vendrá mejor tener tu propios ingresos complementarios.
Cuarto buen propósito: rentabilizar el ahorro.
Disfruta
La vida es corta. Tener unas finanzas personales responsables no es incompatible con la diversión. Veo demasiadas personas obsesionadas con el dinero hasta el punto de la avaricia. No se trata de eso. Simplemente gasta menos de lo que ingresas, e invierte lo que ahorres. Si quieres gastar más y no puedes sin renunciar al ahorro, entonces tendrás que aumentar tus ingresos.
Pero, en realidad, muchas de las cosas buenas no cuestan tanto dinero. Sobre todo, si eres consciente con tu consumo, comprarás mucho mejor que la mayoría.
Repito, la vida es corta. Y por eso el quinto y último buen propósito es disfrutar la vida, y no caer en la obsesión por el dinero.
¿Qué te parecen esos consejos? ¿Echas de menos a alguno? ¡Cuéntamelo en los comentarios!