Buenos propósitos financieros para 2019

Empieza un nuevo año, y es el momento tradicional para tomar decisiones. Tus finanzas personales son muy importantes para tu bienestar a corto, medio y largo plazo, y por eso deberías incluirlas en tus buenos propósitos. He preparado tres ejes sobre los cuales deberías reflexionar. Se trata de ahorrar, tomar decisiones de inversión y por supuesto valorar tu trabajo, tu fuente de ingresos. Finalmente, hablaré de mi filosofía respecto a los créditos.

Ahorro

¿Tienes un fondo para emergencias? Te hablo de una cantidad de más o menos dos meses de sueldo, que tengas en una cuenta por si tienes que pagar un gasto imprescindible e imprevisto (una reparación grande, una mudanza repentina…). Tener ese colchón es fundamental para tus finanzas personales y tu tranquilidad. Y más allá de eso, deberías ahorrar para el futuro, tanto para invertir (pero de eso hablaré en la sección siguiente) como para realizar tus proyectos (viajes, estudios, compra de coche).

Si eres de las personas que no consiguen ahorrar, tengo dos consejos importantes para ti.

  • El primero es que establezcas desde ya (en cuanto termines de leer este artículo) una transferencia automática desde la cuenta donde recibes tu nómina hacia una cuenta de ahorro. Empieza por poco dinero, por ejemplo 50€ o 100€ mensuales, y cuando veas que funciona puedes incrementar la cantidad (que obviamente depende de tus ingresos).
  • El segundo consejo es que durante un mes te apuntes todo lo que gastas. La mayoría de las personas se sorprenden mucho cuando se dan cuenta de las cantidades que desembolsan cada mes para cosas que no son imprescindibles. Por ejemplo, en España hay mucha cultura de salir de bares y restaurantes, y está muy bien, pero si no tienes cuidado puedes llegar a gastar mucho dinero, a base de pequeñas cantidades diarias. Una vez que sepas cuanto desembolsas para cada cosa, tendrás pistas para empezar a ahorrar.

Inversión

Más allá de tener un colchón para emergencias y proyectos, deberías emplear parte de tus ingresos a sacar rentabilidad a tus ahorros. Te estoy hablando de invertir.  Primero unos consejos importantes:

  • Invierte solo en cosas que entiendes. En particular, deberías conocer los riesgos (saber si el capital está asegurado, por ejemplo), y las condiciones para recuperar tu dinero.
  • Ten algo de dinero disponible para emergencias, y lo que tengas invertido repártelo entre opciones de diferentes tipos y riesgos. Por ejemplo, una parte en un depósito a plazo (rentabilidad muy baja pero bajo riesgo), otra en acciones, otra en bonos, otra en vivienda… según tus posibilidades y tus objetivos, por supuesto.
  • Empieza lo antes posible a sacarles rentabilidad a tus ahorros. A la larga, incluso intereses pequeños se acumulan haciendo efecto “bola de nieve”.

Ahora veamos las perspectivas de inversión para 2019.

  • En bolsa es posible que veamos oportunidades interesantes, ya que los principales índices han estado bajando mucho esas últimas semanas. Eso podría significar que inversiones a largo plazo puedan dar sus frutos. Por supuesto, cada valor es diferente, pero puede que 2019 sea un buen año para comprar a buen precio acciones de compañías solventes, con la idea de mantenerlos luego mucho tiempo. Eso sí, hay que asumir que eso implica un riesgo, y también que las cotizaciones pueden seguir bajando y mantenerse bajas mucho tiempo. Cada persona es responsable de sus inversiones y debe asumir sus decisiones.
  • La renta fija va a seguir con intereses bajos mientras los tipos de los bancos centrales sigan bajos, no es muy probable que suban en 2019.
  • La vivienda ha subido de precio esos últimos años. Si cogemos como referencia el índice Idealista de vivienda usada, desde diciembre de 2014 (punto más bajo desde la burbuja inmobiliaria) hasta noviembre de 2018 los precios se han incrementado un 17,5%, y se sitúan en precios de septiembre 2012 (cuando bajaban) o diciembre 2003 (cuando subían hacia el máximo de 2007). Los precios actuales son más razonables, pero hay que tener cuidado, porque otra corrección de precios no es imposible. Es recomendable analizar con cuidado cada compra de vivienda.

Trabajo

¿Estás contento con tu trabajo? Como yo lo veo, hay 3 elementos importantes para apreciar un trabajo, y es muy complicado juntar los 3. Lo ideal es poder trabajar en algo que te guste (que disfrutes a diario haciéndolo), en un ambiente laboral sano (buen ambiente con tus compañeros y con tu jefe, horarios razonables), y con un sueldo que te parece bueno. Mi opinión es que no te puedes satisfacer de trabajos que cumplan menos de 2 de esos criterios.

Si es tu caso, entonces uno de tus principales propósitos es buscar un trabajo mejor. Lo sé, da mucha pereza ponerse a buscar. También puede dar un poco de miedo. Pero al final merecerá la pena si consigues el empleo que te permita cumplir los 3 criterios, o al menos 2 de ellos.

Créditos

Finalmente, quiero compartir contigo mi opinión sobre los créditos. Creo que la forma más óptima de gestionar tus finanzas personales es evitar endeudarte. En la mayoría de los casos, con un poco de ahorro podrías conseguir comprar las mismas cosas, ahorrándote los intereses. Te estoy hablando de los préstamos personales y del crédito al consumo. Si ya tienes deudas de este tipo, te invito a ahorrar para saldarlas cuanto antes, y así dejar de pagar intereses.

Hay dos excepciones a esa filosofía.

  • La primera excepción es la hipoteca, siempre que se compre una vivienda a un buen precio (no como lo que ocurrió durante la burbuja), a un plazo razonable (tengo un artículo interesante sobre el plazo ideal para una hipoteca) y por supuesto por una proporción razonable del precio de compra. Todo eso con un tipo de interés relativamente bajo, y preferentemente fijo (aunque en España los tipos fijos por desgracia no son tan competitivos).
  • La segunda es cuando el crédito te permite aumentar tus ingresos a medio y largo plazo. Por ejemplo, si no tienes los medios económicos para estudiar una carrera con mucha salida profesional y un banco te financia tus estudios, podría valer la pena.

Para los demás casos, piensa lo siguiente: un crédito al consumo te obliga a ahorrar a posteriori para pagar lo que quisiste comprar en su momento, y además te cobra intereses. Para ti es más interesante ahorrar la cantidad en anticipado. O simplemente comprar algo más económico hasta que tengas el ahorro suficiente.

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