Buenos propósitos financieros para el 2018

Se acerca un año nuevo, y es la época de los tradicionales buenos propósitos como empezar a hacer deporte, dejar de fumar, o aprender inglés. Teniendo en cuenta que existe mucha incultura financiera en este país, te propongo una lista de consejos financieros que puedes aplicar a partir de ya. La buena noticia es que no cuestan tanto esfuerzo como comprometerse a ir tres veces a la semana al gimnasio, así que presta atención y prepárate a mejorar sustancialmente tus finanzas personales.

Aprende a ahorrar

Según los datos de 2015 del INE, el salario mediano en España era de unos 19.500€. Cojo esa referencia en lugar del salario medio (23.000€), ya que ese último es una media y está distorsionado por los salarios más altos. El sueldo mediano es aquel que cobran las personas que se sitúan en la mitad de la escala de los sueldos, es decir que hay tantas personas que cobran menos que esa cantidad como personas que cobran más.

Esa cantidad, que corresponde a 1.625€ mensuales, significa que en teoría, muchas personas tienen una capacidad de ahorro, incluso si viven en ciudades caras. Pero la realidad, es que debido a la ignorancia financiera, muchas personas tienden a gastarse todo lo que ingresan, ganen 1.500€ al mes o ganen 4.000€.

Quien se gasta todo lo que ingresa no puede ahorrar, y por lo tanto no dispone de una cantidad ni para imprevistos, ni por supuesto para invertir, manteniéndose en una situación precaria, dependiendo del próximo sueldo, y encontrándose rápidamente en problemas graves en caso de pérdida de empleo, aunque sea temporal.

Por todos esos motivos, tienes que dejar atrás tus excusas y empezar a ahorrar. Incluso si tus ingresos son bajos, hay soluciones. Evidentemente, es mucho más fácil ahorrar 100€ al mes si ganas 2.000€ que si ganas 1.000€, pero que eso no te sirva de pretexto. En este blog tienes cientos de consejos para gastar menos, pero en este artículo me quedo con dos:

  • Adapta tu nivel de vida a tus ingresos. Es decir, gasta siempre menos de lo que ingresas. Quizás no te puedas permitir este coche, o esta casa. No te preocupes, no es un drama, haces unos ajustes y créeme, la tranquilidad que te da la posibilidad de ahorrar vale más que el placer efímero del consumismo. Además, siempre puedes buscar un trabajo mejor para cobrar más, y entonces podrás gastar más (aunque siempre menos que tu nuevo sueldo).
  • Si no eres capaz de ahorrar a final de mes, hazlo al principio, con una transferencia automática. Empieza con una cantidad pequeña, como 50 o 100€ al mes, y cuando te acostumbres a gastar menos, puedes incrementarla.

Sácale partido a tus ahorros

Una vez que consigues ahorrar dinero, lo último que quieres es que vaya perdiendo valor por la inflación. Tienes que sacarle partido, y eso se hace invirtiendo. Tu criterio mínimo debe ser encontrar una rentabilidad superior al crecimiento del IPC (1,6% en los últimos 12 meses a octubre de 2017 según el INE).

No importa qué tipo de inversión hagas, puede elegir soluciones muy conservadoras, con poco riesgo y una rentabilidad relativamente baja, o puedes optar por la bolsa, o las inversiones inmobiliarias, pero tienes que sacar partido a tus ahorros.

No lo veas como algo a corto plazo. En realidad, el poder de invertir se nota mucho a largo plazo, gracias a los intereses compuestos. Imagínate que sacas una rentabilidad del 5% cada año durante 40 años. Si solo sumas los intereses conseguidos, puedes llegar a la conclusión de que tendrás el triple de tu inversión al final de los 40 años (la inversión inicial más 40 veces el 5%). Pero eso sería olvidar que los intereses también generan intereses. Al principio muy poco, pero cuando va pasando el tiempo el efecto se multiplica. En este caso concreto, al cabo de 40 años no tendrías 3 veces más, sino 7 veces más. El tiempo juego en tu favor, como expliqué en un reciente artículo.

Pero para eso tienes que invertir y sacar alguna rentabilidad. Y cuanto antes, mejor, porque funciona bien a largo plazo. Con un poco de disciplina y un sueldo razonable, en 20 años puedes conseguir el dinero suficiente para jubilarte y vivir de las rentas. No, no es una utopía. Es posible.

No contrates créditos

Lo he dicho muchas veces en el blog, por lo general hay que evitar cualquier tipo de préstamo, y especialmente los créditos al consumo. Si necesitas algo, ahorra hasta que puedas permitírtelo. Si necesitas un coche urgentemente, compra uno barato de segunda mano. No te metas en créditos, eso es ir en contra de tu salud financiera.

Solo hago tres excepciones a esa norma:

  • Contratar un crédito para los estudios puede merecer la pena, si esos estudios tienen un potencial demostrado de convertirse en un trabajo mejor pagado, que permitirá no solo pagar el préstamo sino vivir mejor.
  • Contratar un crédito para un negocio también tiene sentido, si el negocio va a crear valor y permitir devolver el préstamo.
  • Firmar una hipoteca puede también ser rentable, pero cumpliendo con algunos criterios como un tipo de interés fijo, un plazo que no exceda los 20 años, y un importe de las mensualidades que no supere el 30% de los ingresos. Evidentemente, eso depende mucho del mercado inmobiliario. Comprar durante la burbuja era muy mala idea. Comprar ahora a crédito puede ser interesante, pero solamente si la rentabilidad de la inversión es superior al coste del crédito. Sino es mejor ahorrar.

No caigas en el consumismo

Sin duda el mayor freno a unas finanzas personales sanas es el consumismo. Claro que es agradable consumir productos y servicios, tener la última tecnología, irse de viaje, comer en restaurantes, etc. Pero hay que saber hacerlo con mesura. Quizás te compense más tener un coche de segunda mano. Quizás sea mejor que no compres el último iPhone sino un Android de media gama, quizás merezca la pena que vayas al restaurante con tus amigos en un establecimiento que cueste 15€ por persona que en uno de 30€. O quizás compense más que hagáis un plan casero.

Cada día tenemos que tomar decisiones de compra. Y muchas de las compras potenciales son muy prescindibles. Si aprendes a controlar mejor esos impulsos consumistas que tantas empresas intentan fomentar, entonces probablemente te des cuenta que se puede disfrutar de la vida gastando menos y cuidando más tu situación financiera familiar.

No compres lotería

Bueno, ya sé que para la mayoría de las personas el gasto en lotería no es significativo, pero como es dinero perdido, mejor ahorrarlo. Así ganas seguro y siempre. En esas fechas señaladas, es importante que emociones como la ilusión o la envidia nunca pueden vencer la triste realidad de las probabilidades. Tu probabilidad de ganar es demasiado pequeña para que te compense participar. No lo hagas.

 

¿Ves como todos esos buenos propósitos son muy sencillos? ¡Anímate! ¡Ponte ya en marcha y no esperes al 2018!

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