¿Merece la pena comprar acciones de la empresa en la que trabajas?

Las grandes empresas, especialmente las cotizadas, suelen proponer a sus empleados que inviertan en participaciones de la compañía. En muchos casos, ofrecen grandes descuentos y condiciones muy ventajosas. Pero, ¿merece la pena comprar esas acciones? Vamos a ver los pros y contras de invertir en la empresa donde trabajas.

¿Cómo funciona la compra de acciones de la empresa que te emplea?

Hay países que fomentan más que otros la posibilidad para los empleados de tener participaciones en la empresa.

En Francia, existen tres formas de motivar a la plantilla con acciones a precios reducidos. La primera es una ampliación de capital reservada a los empleados, con un precio de compra normalmente un 20 o 30% por debajo del mercado. La segunda es un sistema de aportaciones, por lo cual si un empleado compra unas acciones, la empresa le regala otras, en unas proporciones que varían y dentro de unos límites. La tercera son las stock options. Por lo general, no se tributa sobre el beneficio económico (diferencia entre precio de mercado de las acciones en el momento de la compra y precio realmente pagado), siempre que se conserven las participaciones 5 años, o que ocurra un evento determinado (boda, nacimiento, divorcio, etc…).

Pero mejor hablamos de España, donde las empresas pueden hacer beneficiar a sus empleados de unos descuentos en la compra de acciones o darles stock options. Existe una exención fiscal anual máxima de 12.000€, siempre que se cumplan algunos requisitos, por ejemplo que todos los empleados tengan acceso a las mismas condiciones, que se mantengan las participaciones 3 años y que el empleado no tengo más del 5% de la empresa. No se tributaría sobre el beneficio económico de obtener las acciones a un mejor precio. Sin embargo, cuando se vendan las acciones, se pagará IRPF sobre la diferencia entre el precio de venta y el precio de mercado el día que el empleado adquirió las participaciones.

¿Qué ventajas tiene comprar acciones de tu empresa?

  • La primera ya la hemos visto en la sección anterior, y es doble. Por un lado consigues un descuento interesante, y por el otro tienes una exención fiscal sobre el descuento. Aunque las participaciones de tu empresa no se revaloricen, seguirás ganando dinero y sin pagar impuestos.
  • La segunda ventaja, es que normalmente conoces mejor la situación de tu empresa que la situación de otras compañías. Puedes tener una mejor idea de si la cotización de las acciones de la empresa refleja la realidad o no, y por lo tanto decidir mejor sobre tu estrategia de inversión.

¿Qué inconvenientes hay en invertir en participaciones en la empresa que te emplea?

El mayor problema tiene que ver con la diversificación de riesgos. La empresa para la que trabajas ya es tu principal fuente de ingresos. Para la mayor parte de las personas, la nómina es el origen principal, sino exclusivo, para el ahorro y la inversión. Por lo tanto, si inviertes el dinero que has conseguido con el sudor de tu frente en la misma empresa en la que trabajas, te arriesgas a perderlo todo si esa empresa quiebra. Perderás tus ahorros y tus ingresos. Es lo malo de poner todos los huevos en la misma cesta. ¿Crees que eso no ocurrirá porque tu empresa es muy grande? Los empleados de Lehman Brothers o de Enron seguro que también pensaban que nunca quebrarían esas compañías.

Analiza qué porcentaje de tu capital está expuesto a una quiebra de la empresa para la que trabajas. Hay compañías que gestionan fondos de pensiones privados para sus empleados, y ese dinero también podría verse afectado por una quiebra, además de las acciones o stock options que puedas tener.

Procura equilibrar tus inversiones. A mí personalmente no me parece mala idea invertir parte de tu dinero en la empresa para la que trabajas, pero siempre que no represente una parte excesiva de tus ahorros.

No tengas miedo a vender

Si en algún momento, piensas que el precio de las acciones de tu empresa es favorable y puedes conseguir una buena plusvalía, no te cortes, especialmente si has cumplido el periodo mínimo para la exención fiscal. No me malinterpretes, si quieres seguir invirtiendo a largo plazo, es tu decisión. Pero hazlo porque quieres hacer, no porque te sientes obligado a hacerlo por mostrar una imagen de compromiso con la empresa. Además, recuerda lo que comenté antes sobre repartir los riesgos. Sacar un beneficio e invertir en otra cosa no es mala idea para reducir tu exposición.

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