5 consejos para una entrevista de trabajo

consejos-entrevista-trabajoSi busca mejorar su nivel de vida, una buena forma es empezando por aumentar sus ingresos, y para la mayoría de las personas esto significa buscarse un mejor trabajo. Ya habíamos explicado en dos artículos como redactar un buen currículum. Hoy damos unos consejos para la entrevista de trabajo.

Cuidar la presentación

“No se tienen dos oportunidades de hacer una buena primera impresión”. Esta frase humorística nos recuerda lo esencial que es impactar positivamente a nuestro interlocutor mostrando nuestro aspecto más favorecedor. Esto significa vestir elegante, ir con el pelo arreglado, y para los hombres haberse afeitado.

Hay que adaptarse a cada público. Por ejemplo, vestir de traje sería conveniente para una oferta de trabajo en un puesto financiero, pero para una entrevista en una agencia de publicidad pegaría más estar a la última moda casual.

Cuidar la presentación, también significa puntualidad y cortesía en todo momento, lo que implica hablar de una forma más cuidadosa de lo normal. También es importante demostrar seguridad, a pesar de los nervios o de la timidez, con un apretón de manos firme y una expresión alta y clara.

 

Preparar la entrevista

La entrevista es un ejercicio, y como tal se prepara para lograr un mejor resultado. La inmensa mayoría de las conversaciones siempre van a discurrir sobre los mismos temas: su experiencia personal, sus puntos fuertes y débiles, su interés por el puesto, etc. A veces algunos entrevistadores disfrutan intentando descolocar a los candidatos, pero no es lo más frecuente, por lo que tener muy bien preparado los puntos más comunes es esencial.

En este caso preparar significa hacer simulaciones, por ejemplo hablando solo, para preparar su discurso. No es preciso preparar tiradas largas, y menos aun aprenderlas de memoria (se notaría mucho). Lo importante es saber contestar de forma concisa a las preguntas más habituales.

 

Interesarse por el puesto

Una entrevista no debe ser ni un monólogo, ni una conversación a sentido único donde el candidato se limita a responder a las preguntas. Dentro de lo posible, es muy positivo tomar la iniciativa en la charla, en especial para interesarse por la empresa y por el puesto.

Lo ideal en estos casos es demostrar que se ha informado sobre la compañía, y preguntar algo que demuestre su interés por ella. Cuando se interesa por el puesto, una buena estrategia sería preguntar temas que le permitan luego demostrar que tiene la experiencia o las cualidades necesarias.

 

La pregunta de las fuerzas y debilidades

Dentro de las preguntas que casi nunca faltan está la de los defectos y puntos fuertes del candidato. Es imprescindible tenerlo preparado de antes. Las fuerzas deberían ser aspectos que encajen con el puesto, pero lo más importante es lo que se cuenta sobre los defectos.

Hay que buscar un equilibrio. No puede afirmar que no tiene defectos (demasiado presumido) ni tampoco puede sacar a relucir un aspecto demasiado negativo que le eliminaría (ejemplo: soy muy conflictivo). Lo mejor son defectos que se pueden relacionar con un punto positivo (soy demasiado perfeccionista, soy competitivo, etc.). Después de mencionar el defecto, hay que explicar como se trabaja en ello para mejorar, por ejemplo: “solía tomarme de forma personal las críticas, pero me he dado cuenta que son una oportunidad para mejorar y lo estoy corrigiendo”. De esta forma se demuestra madurez y el defecto ya no se ve tan negativo.

 

El sueldo

Es un tema que no se puede olvidar. El candidato busca un empleo por el dinero y el entrevistador lo sabe. No hay que tener reparos en preguntar por la remuneración y también estar preparado si le preguntan cuales son sus expectativas salariales.

Si el primero en hablar es entrevistador y comenta el importe, el candidato tiene que valorar si le conviene o no y no dudar en negociar si le parece demasiado bajo. No se trata de ser cerrado, sino de proponer una cifra algo más alta, argumentando sobre sus competencias, etc. La mayoría de los profesionales lo entenderán como algo positivo, prueba de autoconfianza, y más de los que creemos estarán dispuestos a aceptar. No olvidemos que conseguir un aumento más adelante puede ser muy complicado, y es mejor fijar las cosas desde el principio.

Si el entrevistador le pide al candidato que proponga una cifra, la situación es más compleja. Si se contesta algo muy bajo o muy alto el impacto será muy negativo. Por eso es muy importante conocer su valor en el mercado de trabajo. Y siempre existe la posibilidad de intentar devolver la pregunta al entrevistador, argumentando que cada empresa tiene su política de remuneración, pero si el interlocutor insiste habrá que mojarse.

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