Cuando se sale a comer o cenar a un restaurante con un grupo de amigos, es una práctica muy habitual dividir la cuenta entre el número de asistentes, especialmente si hay mucha gente. Pero a veces el reparto igualitario no es muy equitativo. Por eso, se puede plantear pagar por separado en lugar de dividir la cuenta. Veamos el tipo de situaciones que pueden ocurrir, para procurar aportar la respuesta más justa y práctica posible en cada caso.
Grandes injusticias
Creo que a todo el mundo le habrá pasado al menos una vez. Acudes a una cena con amigos con ilusión de pasar un buen momento. Cada uno se pide sus platos y sus bebidas. Esa noche en concreto no quieres gastarte mucho, quizás porque llevas una racha de grandes desembolsos, y entonces optas por un par de platos económicos. Pero cuando sale la cuenta, el grupo decide repartirla entre todos. Acabas pagando mucho más de lo que te tocaba, pero no dices nada porque el grupo es muy grande y no quieres ser aguafiestas. Pero te molesta haber subvencionado la cena a otras personas precisamente el día que querías cuidar tu gasto.
Para evitar este tipo de situaciones, el sentido común suele ser suficiente, pero, por si acaso, he pensado que el tema merecía un artículo.
Dividir la cuenta en el caso de un grupo pequeño
Cuando un grupo relativamente pequeño (digamos de tres a seis personas) se reúne en un restaurante, por lo general la regla debería ser que cada uno pagase lo suyo. Como hay pocos asistentes, los cálculos son fáciles de hacer. Obviamente, estoy hablando siempre que haya diferencias sustanciales en el precio de lo que pide cada uno. Pero los casos varían un poco según la situación:
- Lo más fácil es cuando cada persona ha pedido platos y bebidas individuales. Así cada uno suma lo suyo, y paga su cuenta.
- Puede que la gente haya pedido platos individuales pero que también haya algunos elementos en común, como una botella de vino o algún plato compartido. Entonces se dividen los elementos comunes entre todos, y se suma la parte individual de cada uno.
- Puede ocurrir al revés, es decir que los platos se compartieron (tapeo), pero las bebidas eran individuales. En ese caso se dividen los platos y se suman las bebidas individualmente.
- Si todo se compartió (tapeo y botellas de vinos, por ejemplo), se divide entre todos.
Ten en cuenta que haya aplicaciones, como Tricount, o Splitwise, que te permiten hacer rápidamente esas cuentas. No es tan engorroso como podría parecer a primera vista.
Caso de un grupo grande
Con un grupo más numeroso la situación es más complicada. Por una parte es mucho más factible que haya personas que pidan platos y bebidas que otras personas no van a probar. Además, al ser mucha gente, se complica hacer varios cálculos para que cada uno sepa lo que debería pagar. Sin embargo, esto no significa que haya que aceptar dividir la cuenta si hay grandes diferencias entre el precio de lo que pidieron unos y otros. Para minimizar los problemas, se pueden seguir esos consejos:
- Ser muy claro desde el principio, es decir, antes de pedir. Me refiero a acordar cómo se pagará al final, cada uno lo suyo o dividiendo, comentándolo con los amigos. También es recomendable avisar al camarero si la gente va a pagar por separado, para que no pongan pegas en el momento del cobro. Ya que últimamente se paga mucho más con tarjeta.
- Comparar el precio que saldría calculando de ambas maneras, es decir sumando los platos y bebidas propios o dividiendo la cuenta entre todos. Si la diferencia es pequeña, probablemente no merezca la pena complicarse. Es decir, si dividiendo entre todos sale 16€ y individualmente salía 15€, puede que sea una diferencia aceptable. Pero si sale 22€ en lugar de 14€, entonces no hay motivo para aceptar un reparto igualitario.
Inconvenientes de pagar por separado en lugar de dividir la cuenta
Yo prefiero que cada uno pague los suyo. Ni quiero que los demás paguen de más por mi culpa, ni quiero pagar de más por culpa de los demás. Sin embargo, hay algunos inconvenientes que complican que cada uno pague lo suyo.
- Los restaurantes ponen pegas. A los restaurantes no les hace mucha gracia tener que hacer varias cuentas, y tampoco les gusta demasiado gestionar varios pagos por tarjetas. Suelen pedir a sus clientes que se organicen entre todos para pagar el total.
- Puede existir cierta presión social. Si recuerdas el artículo “no soy tacaño por querer ahorrar”, entenderás a qué me refiero. Si pides que cada uno pague lo suyo porque te tocaría pagar menos así, puede que tus amigos te juzguen un poco, cuando no tendrían por qué.
- Se tarda más tiempo en hacer las cuentas. Hay gente que no se acuerda como se llamaba el plato que comió, o cuantas cervezas se tomó. A veces los tickets de los restaurantes no son muy claros. Sumar lo de cada uno puede llegar a ser un poco tedioso, pero tampoco es tan complicado, sobre todo usando alguna app como las que comenté antes. Y luego tienes la opción de pagar por Bizum, que simplifica mucho la vida.
Una reflexión general
Creo que uno de los criterios que deberías tomar en cuenta cuando se habla de dividir o no la cuenta es la frecuencia en la que vas a restaurantes.
- Si sales mucho, puede que quieras controlar más tu gasto, y que pidas platos y bebidas más económicas, y por lo tanto intentes pagar solo lo que te toque.
- Si sales muy ocasionalmente, posiblemente la diferencia entre pagar entre todos y pagar lo tuyo no sea tan grande y prefieras no complicarte la vida.
¿Qué opinas tú? ¿Prefieres dividir la cuenta o pagar por separado? ¡Cuéntanos tus experiencias!