Los dos sentidos de la palabra “ahorrar”

sentidos palabra ahorrarEl término «ahorrar» es una de esas palabras que usamos con frecuencia sin detenernos a pensar en sus dos sentido que, aunque bastante similares, tienen unas diferencias significativas. Quizás el uso más habitual de “ahorrar” sea como sinónimo de guardar dinero, u otros recursos, es decir ponerlos de lado, generalmente con un propósito posterior muy concreto. Pero el término ahorrar también suele referirse a evitar un gasto innecesario, aplicado por supuesto al dinero, pero también a otros recursos como el tiempo o la energía.  He pensado pararme un poco a explorar ambos sentidos de la palabra y ver cómo influyen en nuestra vida cotidiana.

Ahorrar como guardar dinero o recursos

En su acepción más común, ahorrar significa guardar una parte de nuestros ingresos o recursos para usarlos en el futuro. En otras palabras, significa conseguir gastar menos de una cosa que la cantidad de la que vamos a poner disponer durante un tiempo concreto.

Algunos ejemplos de este tipo de ahorro incluyen:

  • Depositar dinero en una cuenta bancaria en lugar de gastarlo inmediatamente. El saldo podrá luego ser usado para invertir y generar más ingresos, o simplemente para ser gastado para un uso muy concreto, como la compra de un bien que no podríamos permitirnos a corto plazo sin recurrir a la deuda.
  • Guardar alimentos no perecederos por si acaso. Nunca se sabe qué pueda pasar. Eventos recientes como la pandemia o las inundaciones han mostrado que el acceso a ciertos bienes de primera necesidad se puede complicar en algunas circunstancias.
  • Conservar energía almacenando baterías o combustible, o una reserva de agua. Es algo que hacen muchos hogares en zonas donde el suministro suele tener muchos cortes.

El objetivo de este tipo de ahorro es disponer de una reserva que pueda utilizarse en el futuro cuando sea necesario. Es una estrategia basada en la previsión y la seguridad.

Ahorrar como evitar un gasto innecesario

El segundo sentido de la palabra «ahorrar» no se centra en la acumulación de recursos, sino en evitar el consumo innecesario o excesivo de algo. De hecho, suele ser el paso necesario para conseguir las reservas de la que hablamos antes. Es un paso necesario, pero no suficiente, puesto que el ahorro tiene límites y requiere un suministro de recursos, o de dinero, para poder aplicarse.

Al igual que comentamos antes, ese sentido de la palabra ahorro se aplica tanto al dinero, como a conceptos y realidades como el tiempo, la energía u otros recursos limitados.

Ejemplos de este tipo de ahorro incluyen:

  • Evitar compras que no sean imprescindibles. Es un tema muy subjetivo, pero lo cierto es que, más allá de las necesidades básicas, la mayoría de lo que gastamos es opcional.
  • Usar bombillas de bajo consumo para reducir la factura de electricidad. Lo que, a su vez, probablemente se traduzca en un ahorro de dinero.
  • Tomar un atajo en el camino para llegar más rápido y ahorrar tiempo. O, más generalmente, encontrar una manera más eficiente de realizar una tarea concreta.
  • Ir comiendo de a poquito unos dulces que te gustan mucho, para saborearlos a lo largo del tiempo en lugar de devorarlos en unas pocas horas.

En este caso, el objetivo no es tanto guardar, sino optimizar el uso de los recursos disponibles para reducir desperdicios y mejorar la eficiencia.

Comparación entre ambos sentidos de la palabra ahorrar

Aunque se podría decir que los dos sentidos del ahorro están relacionados y buscan optimizar los recursos, su enfoque es ligeramente diferente:

  • Ahorrar como guardar implica retener algo para el futuro, incluso si eso significa no utilizarlo en el presente.
  • Ahorrar como evitar un gasto significa reducir el consumo o uso inmediato de un recurso sin necesariamente almacenarlo. Porque, podría pasar que, pese a ahorrar no se llegase a guardar lo suficiente para guardarlo, entre otras cosas.

A veces, ambas formas de ahorro pueden solaparse. Por ejemplo, al reducir el gasto en electricidad, una persona puede ahorrar dinero que luego guardará en una cuenta bancaria.

Sin embargo, en otras situaciones es diferente: alguien que ahorra tiempo en una tarea tendrá necesariamente que gastarlo en otra actividad porque no puede guardarlo para después. Para otros recursos se puede decidir no guardar, como con el dinero. Puedo optar por ir a un restaurante barato para gastarme lo ahorrado en una entrada de cine.

Expresiones y refranes sobre el ahorro

La importancia del ahorro se refleja en muchas expresiones populares:

  • «El tiempo es oro» nos recuerda que el tiempo es un recurso extremadamente escaso. De momento nadie ha conseguido la inmortalidad, por lo que hay que saber optimizar el uso del tiempo del que disponemos.
  • «Quien guarda, siempre tiene» es una frase muy sencilla, pero potente, que enfatiza la importancia de reservar recursos para el futuro.
  • «No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita» sugiere que una buena gestión del ahorro nos da estabilidad y tranquilidad.
  • Vas a ser el más rico del cementerio”, nos hace tomar conciencia que el ahorro y el dinero son herramientas para vivir mejor, peor no pueden ser el único objetivo en la vida. Hay que disfrutar de la experiencia mientras se pueda.

Una reflexión final

Entender la pequeña diferencia, hasta diría el matiz, entre estos dos tipos de ahorro puede ayudarte a tomar mejores decisiones en tu vida diaria. Guardar recursos es una excelente opción para garantizar estabilidad y seguridad en el futuro. Mientras evitar un gasto innecesario te permite vivir de manera más eficiente y sostenible. El verdadero reto es encontrar el equilibrio entre las buenas prácticas del ahorro y vivir una vida plena e interesante. Sin embargo, creo que hay muchas más personas que gastan en exceso que personas tacañas. Como suele pasar, el camino medio suele ser lo recomendable.

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