Ahorrar sin invertir es perder el dinero

ahorrar sin invertir perder dineroDurante muchos años he sido de las personas que ahorraban regularmente parte de sus ingresos, y que acumulaban el total en una cuenta bancaria, sin sacarle más provecho que unos intereses paupérrimos. Todo por una mezcla de aversión al riesgo y pereza por buscar alternativas de inversión. Hace años, sin embargo, me di cuenta de que ahorrar sin invertir era perder el dinero, por culpa de uno de los grandes enemigos del presupuesto familiar: la inflación.

Un ejemplo práctico

La inflación de los últimos 4 años

En la página del INE puedes calcular la evolución del IPC entre dos fechas. Si comparas octubre de 2024 al mismo mes de 2020, verás que entre esas dos fechas la inflación fue del 19%.

¿Qué significa eso? Que un producto que en 2020 costaba 100 euros ahora cuesta 119 euros. O, lo que es lo mismo, ahora con 100 euros puedes comprar lo mismo que en 2020 con 84 euros. En otras palabras, tus euros actuales valen un 16% menos que hace 4 años.

Caso de un hogar ahorrador

Ahora pensemos en Julia y David, una pareja ahorradora que cada mes pone de lado 500 euros para sus proyectos futuros. Llevan unos años haciéndolo, y en octubre de 2020 llevaban unos 30.000 euros, correspondiente a 5 años de ahorro.

Han seguido ahorrando, y cuatro años después, acumulan 54.000 euros. Pero, ¿Cuánto valen esos 54.000 euros expresados en poder adquisitivo de 2020? Algo menos de 45.400 euros. Sí, mientras dedicaban sus esfuerzos a ahorrar, el equivalente de 8.600 euros se ha esfumado. Es el equivalente a casi un año y medio de ahorro.

Y todo porque no han sacado rentabilidad a su capital.

El efecto de la inflación a largo plazo

Es cierto que hace unos meses hemos tenido una inflación especialmente alta. Pero solo he cogido el ejemplo de un periodo de 4 años. Como un patrimonio se construye sobre décadas de ahorro, puedes imaginar el impacto que tiene la inflación acumulada sobre tu capital.

Invertir es necesario

Opciones conservadoras

Una cuenta remunerada no es suficiente. Suelen pagar muy poco y apenas se nota.

Si optas por opciones conservadoras de renta fija, como un depósito a plazo o la compra de bonos del tesoro, conseguirás una mejor rentabilidad, pero es difícil que consigas un interés superior a la inflación, aunque a veces ocurre. De todos modos, al menos con esas opciones minimizarás el daño.

Además, los depósitos, las letras y los bonos tienen la ventaja de poder usarse como solución temporal. Si buscas ahorrar para la entrada de un piso, por ejemplo, puedes sacar una rentabilidad a tu capital durante unos pocos años, sin arriesgar el dinero invertido.

En el ejemplo anterior, suponiendo que David y Julia hubiesen invertido su capital en un producto que devolviese un 2% anual, en lugar de 54.000 euros tendrían 57.450 euros, el equivalente de 48.300 euros de 2020. Es decir que “solo” habrían perdido el equivalente de 5.700 euros. Mejor que nada.

Opciones más arriesgadas, pero más rentables

Para sacar una mayor rentabilidad que la inflación, hay muchas posibilidades. Las dos más habituales suelen ser la inversión en activos inmobiliarios (desde plazas de garaje hasta viviendas pasando por locales) y la inversión en bolsa. Ambos tienen sus riesgos, ya que los activos que compras pueden perder valor, y los ingresos esperados pueden dejar de cobrarse. Un inquilino puede dejar de pagar. Una empresa puede recortar o suspender el dividendo.

Pero esas opciones suelen tener unas rentabilidades muy buenas a largo plazo, siempre que se invierta con un mínimo de investigación y conocimiento. Es necesario estar dispuesto a aprender. Y permiten batir la inflación.

Ahorrar sin invertir también es perder una oportunidad

Olvidemos la inflación por un momento. El ahorro por sí solo no genera riqueza. Es cierto que es fundamental ahorrar para poder acumular un capital, pero no es suficiente para aumentar tu patrimonio de manera muy significativa. Para que tu dinero crezca, necesitas ponerlo a trabajar por ti. Esto es lo que logras al invertir. Es un motor exponencial que a largo plazo te puede generar mucha riqueza.

No voy a detallar más este punto, porque ya hablé del poder del interés compuesto muchas veces en este blog.

¿Cómo repartir tu ahorro para sacar la mejor rentabilidad y al mismo tiempo tener disponibilidad?

Un fondo para emergencias

¿Se te ha estropeado el coche y la reparación es muy costosa? ¿Tienes algún gasto imprevisto y urgente? Para esas cosas necesitas tener dinero con la máxima disponibilidad, y esa cantidad la puedes tener en una de esas cuentas remuneradas que tan poco pagan. ¿Cuánto? Quizás el equivalente a un par de meses de gastos.

Eso no es la cantidad total de tu colchón de seguridad, es la parte que quieres tener inmediatamente disponible por si acaso.

Dinero para objetivos a corto y medio plazo

Muchas veces se considera que el famoso colchón debería poder cubrir varios meses de gastos, por si perdieras el empleo, por ejemplo. Pero ese dinero sería una tontería tenerlo en una cuenta remunerada, puesto que si pierdes el trabajo irás consumiendo poco a poco del fondo, no de golpe e inmediatamente.

Para eso puede venir bien usar depósitos a plazos, tú verás la duración que te conviene. Puedes tener uno a seis meses y renovarlo.

Luego están los proyectos para los que ahorras a medio plazo. Lo típico es la entrada de un piso. Para eso, puedes también usar depósitos, con plazos más largos (que pagan mejor). O comprar letras y bonos, eligiendo también una duración que encaje con tus objetivos.

Inversión a largo plazo

El resto del dinero, lo más interesante es invertirlo a largo plazo, aprovechando el poder del interés compuesto. En ese caso, yo he optado por invertir en bolsa buscando la rentabilidad por dividendos. Pero puedes optar por el ladrillo, o cualquier activo que hayas estudiado y que te parezca interesante.

Si diversificas tus inversiones y te informas bien, podrás sacar una rentabilidad muy interesante. Yo a veces me arrepiento de no haberlo hecho hace muchos años, porque perdí la oportunidad de usar el interés agregado a mi favor durante un largo periodo ya que el efecto se nota más conforme más tiempo estás invertido.

Pero como dice una frase celebre: “El mejor momento para plantar un árbol era hace 20 años. El segundo mejor momento es ahora”.

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