Te captan con un precio bajo, y luego te intentan cobrar de más

Una estrategia comercial muy habitual, por desgracia, es proponer unas ofertas muy atractivas para captar un cliente, y luego esperarse un poco para subir los precios para aprovecharse de la confianza creada. Lo usan empresas de telefonía, aseguradoras, bancos, e incluso pequeñas empresas como él señor que te hace la reforma en casa. Por eso es importante contrastar y comparar precios, siempre.

Tres ejemplos reales de mi experiencia personal

El truco del seguro de hogar

Hace unos años, para asegurar mi casa decidí recurrir a un comparador de seguros. Es una opción que suele funcionar muy bien, y la verdad es que conseguí un precio que me pareció competitivo. Contraté el seguro, y cuando entré en contacto con la aseguradora, me explicaron algo que me dejo un poco perplejo, pero que en el momento acepté. Lo que hicieron fue cobrarme más de lo que salía en el comparador, y devolverme unos días después la diferencia en mi cuenta bancaria. Al final no cambiaba nada así que me olvidé del tema.

Pasado un año, veo el cargo del seguro en mi cuenta bancaria y me parece muy alto. Reviso el precio del año anterior, y resulta que el incremento es sustancial (más del 30% si recuerdo bien). Llamo inmediatamente para quejarme, y de nuevo me hacen un descuento por la diferencia, que me llega varias semanas después.

El año siguiente más de lo mismo. ¿Cuál es el truco? Simplemente esperarse a que el cliente se despiste, y un año se olvide reclamar. El año siguiente, la referencia más cercana tendrá ya el precio inflado así que probablemente tampoco se de cuenta.

¿Por qué lo hacen? Ofrecen un precio muy bajo para captar, pero este precio tan bajo no es competitivo. No es real. La empresa de seguros no podría vivir si todas sus pólizas se hicieran a ese precio. Entonces buscan la forma de subir las cuotas los años siguientes. Y lo hacen con argucias. Al menos, es la sensación que da.

El discurso del vendedor

Hace unos años, trabajaba en una empresa que vendía camiones, y un jefe de ventas me explico que el aspecto comercial era muy cíclico. “Cuando hay un cliente que interesa, tienes que hacer un fuerte descuento para captarlo. Luego, cada año, le intentas subir el precio, poco a poco, para conseguir rentabilidad. Hasta que un día, eres demasiado caro, el cliente se va a la competencia que le ha hecho un gran descuento, y vuelta a empezar.

El trabajo del albañil

Cuando tuve que hacer unas reformas en casa, contraté a un albañil recomendado por un amigo, que me hizo un presupuesto más económico que los demás, trabajó bien, y todo con factura. Ahora, cuando le contrato para cosas más pequeñas, noto que los precios que me hace ya no son tan baratos. A veces acepto, porque entiendo que para cosas más pequeñas hay que compensar con más margen. A veces negocio un poco. Pero la sensación es un poco la misma. Cuando estás satisfecho con el trabajo hecho, no te interesa arriesgarte a buscar a otro proveedor. Eso mi albañil lo sabe, y le permite pedir precios más altos para sus trabajos.

Más ejemplos habituales

Esos tres ejemplos son solo una pequeña parte de lo que suele suceder. Normalmente, las grandes compañías de servicios, como las ya mencionadas aseguradoras, tienden a usar esa técnica. Las que más, probablemente, son las telefónicas, pero también lo puede hacer una compañía de electricidad, un banco, un gimnasio o cualquier otro tipo de negocio.

Como seguir ahorrando

Un buen ahorrador intenta detectar estas estrategias, lo que significa estar pendiente.

  • Cuando vence el periodo promocional, tienes que ponerte en contacto con la empresa, y si no te lo prorroga, valorar si te compensa irte a otra compañía.
  • En caso de cuotas anuales, revisa con cuidado el cargo que te han hecho, y cotéjalo con las cantidades pagadas en años anteriores.
  • Revisa los extractos de tu banco, y especialmente las comisiones que te cobran tu entidad.
  • Finalmente, valora si te compensa seguir aunque pagues un poco más. A veces, un buen servicio pesa más que una búsqueda incesante de lo más económico.
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