5 consejos básicos para optimizar tus inversiones

¿Quieres invertir? No importa lo que vayas a elegir para meter tu dinero: tienes que leer esos consejos. Quizás te parezcan sentido común, o quizás te abran los ojos. De todos modos solo te costará unos minutos leer el artículo, y te puede evitar muchos problemas. Así que no lo dudes: adelante!

La elección del momento

Invertir en un activo u otro es más o menos interesante según el tiempo. Invertir en ladrillo en España en 2008 era una idea muy mala, pero hacerlo en 2016 probablemente era mucho más acertado, ya que en los últimos dos años los precios han vuelto a subir. Lo mismo pasa con la bolsa, hay momentos para invertir mejores que otros, tanto al nivel general como para cada acción en particular. Con eso quiere decir que el mercado bursátil puede estar en máximos (lo que no es de muy buen augurio para invertir), pero aun así algunas compañías pueden estar baratas, comparativamente, y por lo tanto interesantes para comprar.

La consecuencia lógica de eso es que tienes que elegir el momento para invertir, o cambiar de estrategia. Si quieres invertir en inmobiliario a largo plazo y hay una burbuja, tendrás que esperar, u optar por otras inversiones mientras tanto. Ten paciencia. Elegir el momento correcto puede hacer una gran diferencia en los resultados de tus inversiones a largo plazo.

Conocer el activo

Nunca inviertas dinero sin conocer muy bien todas las implicaciones y el funcionamiento del activo y su mercado. Sobre todo, no inviertas en algo porque todo el mundo dice que hay que hacerlo. Por lo general, cuando el gran público está convencido del interés de invertir en algo, es cuando la burbuja está a punto de explotar. En 1999, todo el mundo hablaba de las puntocom, en 2008 muchos dudaban que los precios inmobiliarios fueran a bajar, en 2017 algunos solo juraban con Bitcoin. En todos esos casos, poco después las cotizaciones empezaron a bajar, y lo que parecía una opción segura ya no lo era tanto.

En inversiones inmobiliarias, algunos datos como el ratio entre el precio de la vivienda y el poder adquisitivo de las personas, o el ratio entre mercado del alquiler y de la venta permiten tener una idea de si el activo o el mercado están muy caros. En la bolsa, hay muchos elementos financieros disponibles para hacerse una opinión. En otros mercados, tendrás que informarte de otra forma, especialmente buscando entender cómo funcionan las cosas realmente. Busca criterios objetivos, no sentimientos.

Comprar barato

Ya lo sé, es demasiado obvio. Pero también es cierto. En la mayoría de los casos, hay históricos de precios y referencias que te permiten saber si estás comprando un activo barato o si al contrario, lo estás comprando caro. Por ponerte un ejemplo, en bolsa, el PER te puede ayudar a saber si compras una ganga o no. Es un indicador con sus limitaciones, pero es un indicio.

Diversificar

Ya expliqué este tema cuando hablé de no poner todos los huevos en la misma cesta. Incluso si inviertes la mayoría de tu patrimonio en un solo mercado, por ejemplo el inmobiliario, deberías diversificar los riesgos, en este caso comprando diferentes viviendas en diferentes zonas. Imagina un inversor que antes de 2008 tenía pisos en Madrid y en Alicante. Cuando estalló la burbuja, sus pisos de Madrid perdieron mucho menos valor que los de Alicante. Perdió, pero menos que si hubiera invertido todo en el mercado más devaluado.

De todos modos, es mejor tener un patrimonio un poco más diversificado. Un poco de bolsa, un poco de activos inmobiliarios, un poco de depósitos a plazo. Eso te permite equilibrar y minimizar perdidas.

Tener sangre fría

¿Qué haces si compraste bitcoin a 7.000$ y la criptomoneda llega a los 10.000$? ¿La vendes? ¿Te esperas? Luego llega a los 20.000$ y te alegras de no haber vendido. Después baja a los 6.000$ y rezas para que vuelva a subir. El ejemplo de bitcoin es muy extremo, pero ilustra la sangre fría necesaria para invertir.

De hecho, en mercados volátiles es mejor establecer desde el inicio cuanto estás dispuesto a ganar y cuanto estás dispuesto a perder. Por ejemplo, puedes decir: vendo si gano un 30% o si pierdo un 10%. No ganarás más del 30% con esa lógica, pero tampoco perderás más del 10%. Eliminas bastante riesgo, jugando con cabeza en lugar de seguir pálpitos.

En otros mercados, pensar fríamente puede ser muy bueno. En muchos casos, aguantar una acción que ha bajado mucho puede ser doloroso, y pagar a largo plazo. O, al contrario, quizás sea más inteligente venderla. Todo depende de la información que tenga y de la decisión racional que tome. Evita la euforia y el miedo, son malos consejeros.

¿Lo ves? Son consejos sencillos de entender, pero no tan fáciles de aplicar. ¿Lo más difícil? Ser paciente y tener sangre fría. Pero merece la pena.

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