Cobra de acuerdo a lo que vales

Un salario JustoSi quieres alcanzar cierta estabilidad financiera, es fundamental que te mentalices que tienes que cobrar de acuerdo a lo que vales. Muchas personas se conforman con lo que reciben, y es especialmente entendible en una situación de crisis económica y de paro masivo como ahora, pero no es el camino hacia tu libertad financiera.

 

Saca partido a tu inversión

Lo comentamos hace unas semanas: si quieres progresar tienes que invertir en ti mismo, en particular en tu formación. Pero es evidente que no basta con ampliar experiencias y conocimientos. Hace falta convertirlos en dinero, y no siempre es fácil.

 

¿Dónde te encuentras?

El primer paso sin duda es que te des cuenta de donde estás. Raras son las personas que cobran altos sueldos sin estar cualificadas (salvo en sectores con nombramientos a dedo como la política). Es mucho más frecuente lo contrario: buenos profesionales que cobran muy por debajo de lo que vale su talento.

No es muy fácil valorar si estás cobrando lo que te mereces, pero tienes al menos dos herramientas para hacerlo. Puedes ir buscando información objetiva (estadística) de cuanto cobran los profesionales con tu trayectoria y formación (las grandes consultoras de recursos humanos suelen publicar informes de este tipo). La otra forma, mucho menos objetiva pero igual de importante es tu propia aspiración, siempre que tengas deseos realistas.

 

Si eres empleado

Si tienes un trabajo por cuenta ajena, básicamente tienes dos caminos para conseguir que te paguen mejor. Ambos son difíciles de tomar en estos momentos de crisis, pero la situación económica solo debe ser un dato a tomar en cuenta para actuar con prudencia, no una excusa para no hacer nada.

La primera opción es que negocies un incremento de sueldo con tu jefe. Como ya lo explicamos en su día, tienes que preparar muy bien la jugada. No vale con presentarse en el despacho de tu superior jerárquico y pedirle un incremento como si fuera un capricho. Tiene que ser algo muy bien argumentado. Aunque al final te diga que no hay dinero, te permitirá conocer mejor las intenciones de tu jefe y tus verdaderas opciones a medio plazo.

La segunda posibilidad, más radical y que probablemente asustaría a más de uno es el cambio de empresa. Nada te impide entrar en procesos de selección de otras compañías mientras sigues en la anterior. Con un mínimo de discreción, merece la pena probar. Si no te coge nadie podrás pensar en seguir en donde estés sin remordimientos, y si te quiere contratar alguna compañía, en este momento tendrás que elegir y atreverte o no a dar el paso.

 

Si eres profesional

Cobrar lo que vale el trabajo no es un tema exclusivo de los empleados. Los trabajadores por cuenta propia también suelen tener un problema al respecto. Muchos profesionales del sector de los servicios se venden por debajo de lo que valen. Hablo tanto de abogados, fontaneros, como de consultores de cualquier índole o más en general de cualquier actividad de servicio.

Suele ocurrir desde el inicio de la actividad. La primera reacción de un profesional que entra en un mercado es pensar que tiene que ofrecer precios más baratos que su competencia para compensar su falta de experiencia.

El problema de un razonamiento de este tipo es que las consecuencias pueden ser muy graves. Por un lado, si todos los profesionales aplican el mismo razonamiento se produce un fenómeno de guerra de precios, donde incluso los más veteranos tienen que entrar, afectando los ingresos de todos. Por otro lado, ofrecer servicio a precios bajos puede llevar a los clientes a pensar que se trata de un servicio de baja calidad.

Si quieres cobrar por lo que vales, tienes que pensar desde el principio en ofrecer un servicio de calidad y convencer a los compradores que tus servicios valen el precio que marcas. Se trata de trabajar sobre el valor añadido, la diferenciación, la personalización y la calidad, en lugar de querer luchar a muerte con los demás con el único argumento del precio.

 

Depende de ti

Lo más importante de todo lo que te quería decir en este artículo, es que cobrar un sueldo u honorarios acordes a lo que vales depende de ti. Por supuesto que la situación económica es difícil. Por supuesto que cuesta trabajo negociar un aumento, cambiar de empresa o hacer que los clientes acepten precios más altos. Pero esos factores externos a ti no deben ser una excusa. En última estancia, tú tienes el poder de cambiar. Quizás solo consigas un 2% más, o tal vez dupliques tus ingresos. La realidad pondrá límites a tus acciones, pero si no actúas no conseguirás nada.

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