Retenciones del IRPF y tributación real

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Cuando estamos en los últimos días para mandar la declaración de la renta, creo que es buen momento para insistir sobre una confusión que a menudo ocurre en la mente de las personas entre la retención del IRPF y la tributación real. Lo que se vaya pagando (con las retenciones) puede ser muy diferente de lo que haya que pagar al final (la tributación real). Explicaciones.

 

El caso del trabajador asalariado

El IRPF se retiene principalmente sobre las nóminas de los 17 millones de trabajadores por cuenta ajena. En teoría, las tablas de retención de Hacienda están diseñadas para que la retención efectuada a un trabajador que este dado de alta en una sola empresa durante todo el año este lo más cercana posible al importe de impuestos por IRPF que tendría que pagar, siempre que no tenga deducciones especiales.

Para estas personas, la cantidad total retenida durante el año suele ser muy parecida al resultado de la declaración, y los importes a pagar o a devolver son relativamente pequeños respecto al total que se paga.

 

A pagar o a devolver, eso no importa

En este momento del artículo, creo que es importante explicar que lo importante no es que salga a devolver o a pagar en la declaración de la renta. Lo importante es el importe total que se haya pagado en el año. Es triste ver personas que se alegran porque Hacienda les vaya a devolver 1.000€ cuando en realidad habrán pagado 10 veces esta cantidad, mientras otras se desesperan por tener que pagar 500€ cuando el importe verdadero que habrán pagado será muy pequeño.

Por eso no hay que limitarse a leer la línea de resultado de la declaración, sino el total a pagar de todo el año.

 

Las retenciones en los productos financieros

A veces, según el tipo de inversión, podemos ver distintas formas de retenciones. En ocasiones los organismos financieros nos incitan a optar por alguno en particular porque precisamente no lleva retención. Es cierto que es un aspecto positivo, porque en este caso no se adelanta el dinero a Hacienda, pero esta ventaja es muy limitada. Al final, cuando llega la hora de la declaración, los productos que tributen en el IRPF supondrán pagar impuestos. El que haya sido sujeto a retención y el que no.

 

Por todos estos motivos, invitamos al lector a recordar que la retención es solo un pago a cuenta, y que una retención pequeña puede significar tener que pagar todo de un golpe más adelante, y viceversa.

 

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