Seguro de deceso: qué es y para qué sirve

seguro de deceso qué es para qué sirveSolo cuando ocurre un fallecimiento a nuestro alrededor solemos pensar en la muerte y en todo lo que conlleva. En esos momentos es cuando muchas personas piensan en contratar una póliza, para aliviar la carga económica y burocrática que representa una defunción. Por eso vamos a ver qué es un seguro de deceso, para qué sirve, y las coberturas más habituales.

¿Qué es un seguro de deceso?

El principal propósito de un seguro de deceso es cubrir los gastos ocasionados por el fallecimiento de una persona, es decir el sepelio. Además, generalmente los seguros de deceso también incluyen una ayuda administrativa, por lo que se encargan de parte de los trámites obligatorio, y ofrecen asistencia a la familia.

Cuando no existe una póliza, los familiares, que ya llevan la carga emocional de haber perdido a una persona querida, además tienen que hacer frente a unos gastos altos y a unos procedimientos burocráticos pesados. El seguro de deceso representa una buena ayuda, y no solo para ahorrar, sino para tener menos preocupaciones.

Cabe destacar que la póliza de deceso se diferencia del seguro de vida. La primera se encarga de cubrir los gastos funerarios, el segundo está pensado para dejar un capital a los familiares cuando el fallecido aporta la mayor parte de los ingresos del hogar.

¿Qué condiciones hay para contratar un seguro de deceso?

Cualquier persona que reside en España puede contratar una póliza de este tipo. Normalmente, las compañías que ofrecen un seguro de deceso funcionan con un sistema de pago vitalicio. La persona que contrata la póliza paga una cuota anual, que se renueva cada 12 meses, hasta el día del fallecimiento. Normalmente, las aseguradoras no suelen formalizar nuevos contratos con personas de más de 60 años, aunque hay excepciones. También incluyen un periodo de carencia, durante el cual el seguro solo cubriría una muerte accidental.

Pago de la prima de seguro

Hay básicamente tres opciones para pagar la póliza de deceso:

  • Un pago constante. La cantidad anual pagada no varía año tras año.
  • Un pago progresivo. El importe de la prima sube cada año (a medida que la probabilidad de fallecimiento aumenta).
  • Existe también un sistema mixto. En ese caso la póliza aumenta cada año, pero luego es fija a partir de cierta edad (generalmente los 60 años).

También hay una cuarta opción, que consiste en un pago único. Esa opción suele ser obligatoria para las personas de más edad que quieren contratar la póliza.

¿Cuánto cuesta gestionar un fallecimiento?

Hace un tiempo, la OCU publicó un estudio en el que explicaba cómo un sepelio discreto costaba unos 3.500€. Lo cierto es que existe mucha diferencia entre las regiones de España, y también entre los precios de las diferentes funerarias. Pero un fallecimiento cuesta como mínimo varios miles de euros.

Cuando tomamos en cuenta que hace unos meses salió un estudio que explicaba que una tercera parte de los españoles tenían menos de 2.200€ ahorrado, se ve mejor el impacto que puede tener un deceso sobre las finanzas familiares. Está claro que, normalmente las personas mayores tienen más ahorros que las más jóvenes, pero igualmente, un fallecimiento no cubierto por un seguro puede suponer un problema financiero.

¿Qué cubre un seguro de deceso?

El servicio funerario

Un sepelio implica muchos pasos y los gastos asociados, como el acondicionamiento del cadáver, el féretro, el coche fúnebre, la inhumación (o incineración), la lápida, el nicho o la urna. También suele haber una ceremonia (generalmente un servicio religioso), flores y recordatorios y esquelas. Todas esas partidas suelen estar incluidas en las coberturas de la póliza.

Ayuda administrativa

Un fallecimiento no solo implica el sepelio y sus gastos. También supone muchos trámites administrativos, y no solo con las administraciones públicas, sino también con un gran número de empresas de servicios y bancos. Para la parte de gestión y procedimiento con los servicios estatales y locales, la póliza suele aportar mucha ayuda. En algunos casos, la aseguradora se encarga directamente de las gestiones. En otros, aporta asesoramiento y ayuda a la familia.

Hablamos de trámites como la obtención del certificado de defunción, la inscripción en el Registro Civil, la baja del libro de familia, o la baja en la Seguridad Social y otras administraciones. También se puede obtener ayuda del seguro para solicitar la pensión de viudedad o jubilación, y los papeles asociados como certificado de convivencia, fe de vida, o partidas de defunción. La aseguradora también puede ayudar para los testamentos y la adjudicación de herencias.

Otros servicios del seguro de deceso

Son cláusulas que no suelen estar incluidas en la cobertura estándar de una póliza de deceso, pero que frecuentemente se añaden, en función de la situación de la persona.

  • Servicio de traslado. Si la persona fallece en un lugar, pero quiere ser enterrada en otro, puede contratar un servicio de traslado. Es una cláusula que extranjeros y personas que viven lejos de su región de origen suelen contratar.
  • Asistencia en viaje. Una cláusula útil para cubrir el viaje inmediato de un familiar que tenga que viajar de urgencia para poder acudir al sepelio.

Consideraciones sobre el capital asegurado

Como para todos los seguros, hay que mirar muy bien las cláusulas acordadas y las cantidades aseguradas. El seguro cubrirá los gastos del sepelio dentro del límite del capital fijado. Algunas pólizas tienen coberturas mucho más básicas que otras.

En el caso de que todo el capital no haya sido usado en el sepelio, el sobrante podrá ser devuelto a los familiares del fallecido.

Si una persona lleva pagando un seguro desde hace tiempo y decide no renovarlo, algunas aseguradoras permiten recuperar la prima, pero con condiciones específicas.

 

En resumen, contratar un seguro de deceso es una buena solución para que tus familiares no tengan que preocuparse por el dinero y tengan ayuda en los trámites administrativos. Es un servicio que merece la pena valorar.

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