¿Cuál es el sistema de calefacción más ahorrativo para tu casa?

Llega el frío y vuelve la pregunta de siempre: ¿cuál es la calefacción más eficiente para calentar tu casa? No hay una única respuesta, porque depende de tu consumo, de cuánto dura la temporada de frío, del coste de la inversión inicial, de los gastos fijos asociados al sistema de calefacción. No es algo tan sencillo de valorar, pero lo voy a intentar. Quizás la única cosa segura es que los radiadores eléctricos, sean los que sean, son la opción más cara de todas.

Antes de empezar: aislar tu casa es fundamental para aprovechar al máximo la calefacción, sea cual sea su fuente. Comprueba que no estás perdiendo calor e invierte en mejores ventanas y puertas si necesario.

La calefacción eléctrica

Primero empecemos por un principio básico: todas las calefacciones eléctricas gastan lo mismo. Insisto en eso, porque hay mucho engaño por parte de algunas marcas. Ten en cuenta que cualquier calefactor eléctrico tiene una resistencia que transforma la energía eléctrica en calor con un rendimiento cercano al 100%. No importa si es un aparato de 15€ o un radiador de 400€ de fluidos con inercia térmica. Al final para producir la misma cantidad de calor gastarás la misma cantidad de electricidad. La única diferencia es la comodidad y la durabilidad de los materiales. Los calefactores más baratos calientan directamente el aire, y por lo tanto calientan rápido, pero en cuanto les apagas se empieza a enfriar rápido la habitación. Los radiadores más caros tardan más en llegar a temperatura, y luego también tardan más en enfriarse, haciendo que se mantenga más tiempo el calor en la estancia.

En mi última factura con HolaLuz, pago el KWh a 12,2 céntimos aproximadamente, antes de impuestos. Sumando el IVA y el impuesto eléctrico (26% entre los dos), el coste es de 15,4 céntimos el KWh, o lo que es lo mismo: 100 horas a 3.000W (dos calefactores de 1.500, por ejemplo) dan un coste de 46,2€.

La ventaja de la calefacción eléctrica es que ya estás pagando por el servicio (hay una parte importante de cuota fija), por lo que si tienes un uso razonable y no aumentas la potencia contratada, el único coste es la energía, y la compra de los calefactores. Pero, como hemos dicho, por muy poco dinero puedes comprarte unos, mira esos en Amazon por ejemplo.

La calefacción por gas butano

El calefactor de butano más vendido en Amazon es uno de Orbegozo que cuesta unos 88€ y da una potencia máxima de 3.000W, con un consumo de 218g de butano por hora. La botella de butano está en el momento de la redacción de este post en 14,61€ por 12,5Kg. Eso nos lleva a un gasto de 25,5 céntimos la hora con el calefactor funcionando a plena potencia. El butano en este caso cuesta 8,5 céntimos el KWh, o 25,5€ por 100 horas de  uso a 3.000W.

La calefacción por butano es entonces un 45% más barata que la calefacción eléctrica, y con 400 horas de consumo a 3.000W ya se ha recuperado la inversión en el calefactor. Otra ventaja es que no requiere pagar ninguna cuota fija.

Tiene dos inconvenientes. Hay que llamar al butanero cuando te quedas sin gas, y para evitar esa situación, tienes que tener una bombona de repuesto en casa. El otro inconveniente es respecto a la seguridad. Un escape de gas puede tener consecuencias muy graves. Aunque, realmente, los accidentes no son tan frecuentes, y también hay incendios provocados por disfuncionamientos eléctricos.

La bomba de calor

Los sistemas de climatización no funcionan igual que el resto de soluciones que hemos comentado antes. En lugar de transformar la energía eléctrica en calor, o de quemar gas para producir este calor (otra forma de transformar energía), lo que hace una bomba de calor, o un aire acondicionado, o incluso una nevera, es mover el calor de un sitio a otro. Se usa la compresión de un gas, que permite transportar el calor, desde fuera hacia dentro (bomba de calor) o desde dentro hacia fuera (aire acondicionado, nevera).

Es importante destacar eso, porque en realidad, la energía eléctrica que se gasta sirve para accionar el sistema de compresión o aspirar el aire. Eso permite que el calor trasladado a la estancia pueda ser muy superior a la energía eléctrica gastada para conseguirlo. Aun así, se producen pérdidas energéticas, por ejemplo en el proceso de traslado del calor del aire al gas y viceversa, y por algunos principios de la física, la bomba de calor funciona de forma óptima a ciertas temperaturas. Si recuerdo bien, cuando la temperatura exterior es de 10ºC es lo ideal. Cuanto más frío haga fuera, más energía eléctrica se gasta para trasladar el calor, y por lo tanto, menos eficiente es el proceso.

Dicho eso, como mínimo la bomba de calor siempre va a tener un rendimiento del 100%, es decir que nunca gastará más que la calefacción eléctrica. Y en situaciones óptimas, puede llegar a gastar 5 veces menos que un radiador eléctrico.

Eso hace complicado estimar el gasto de una bomba de calor, pero lo cierto es que si vives en una ciudad donde las temperaturas en invierno no son muy bajas, como por ejemplo aquí en Valencia, es un sistema bastante eficiente. Contando con que sea de media 3 veces más eficiente que la calefacción eléctrica, sale un gasto de 5 céntimos por KWh, o 15€ de coste por 100 horas a 3.000W.

Eso sí, fácilmente un aire acondicionado con bomba de calor puede costar 500€ más la instalación, por lo que necesitarías unas 2.300 horas de uso para amortizar la inversión. Esos son varios inviernos, pero también significa que tendrías el aire acondicionado para el verano, que es una comodidad importante.

Como en el caso de la calefacción eléctrica, no tienes un coste mensual adicional, salvo que incrementes la potencia contratada.

Calefacción de gas natural

He dejado para el final la opción de usar el gas natural. Es una opción muy interesante en zonas donde el invierno es más frío, y donde la bomba de calor dejaría de ser tan eficiente. La idea es instalar una caldera de gas, que además de proporcionarte el agua caliente de tu casa, puede calentar un sistema de radiadores, estratégicamente distribuidos en tu vivienda. La caldera calienta agua en círculo cerrado, que va pasando por los radiadores de metal y los calienta. Este sistema tiene una buena inercia térmica, por lo que el ambiente sigue siendo cálido incluso después de apagar la calefacción.

El coste del KWh está generalmente entorno a los 5,5 céntimos, a los cuáles hay que añadir el IVA y el impuesto especial sobre hidrocarburos, que son unos 25% más, es decir que el precio sale a unos 6,9 céntimos el KWh, o 20,7€ por 100 horas a 3.000W.

Como se puede apreciar, es un coste económico respecto a otras opciones citadas antes, y por lo tanto es una buena opción, especialmente si la vivienda requiere mucha calefacción. Hay que tomar en cuenta que la inversión inicial puede ser muy notable entre el calentador y la instalación de los radiadores, hablamos de varios miles de euros. Pero es una inversión a largo plazo.

Dentro de las desventajas del sistema hay que citar que tener el gas implica pagar un coste fijo adicional cada mes (por el término fijo y el alquiler del contador), aunque no es una cantidad demasiado excesiva, unos 7€ mensuales. Y también es importante purgar bien los radiadores antes de la temporada de invierno, para asegurar el mejor rendimiento. En caso contrario, se llenan de aire y la eficiencia baja notablemente.

 

Lo ves, si vives en un clima templado, puede que tu mejor opción sea la bomba de calor. Si tienes inviernos más fríos, entonces pensar en una calefacción de gas natural es buena opción. Si no quieres hacer obras e invertir mucho, también tienes la opción del calefactor de butano. Los sistemas puramente eléctricos no son ahorrativos. Eso sí, depende del precio de la electricidad, pero en España es muy cara.

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